Redacción Quito y Guayaquil
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En el Ecuador hay rutas de flores, cebada, de sol...

‘Todo el proyecto de las rutas turísticas empezó después del fenómeno El Niño de 1998”, cuenta Paquita Jara, presidenta del Proyecto de Desarrollo de Turismo Comunitario (Pro- deco) en Santa Elena. El fenómeno natural incentivó la iniciativa de los proyectos de integración comunitaria y turismo ecológico en las rutas turísticas del Ecuador.

La Ruta del Sol fue una de las primeras que se creó hace 15 años para fomentar el turismo en la Costa que había decaído por el desastre natural. En principio se invirtieron USD 10 000 y hace ocho años se destinaron USD 35 000 de la Prefectura del Guayas, la Espol y comunidades.

Douglas Dillon, promotor de la ruta, explica que se enfocaron en resaltar la franja costera de manera integral, incluyendo poblados, hoteles y restaurantes. “No solamente es la playa, también existen otras actividades”.

Los empresarios privados de la región costera han realizado varios proyectos para generar más turismo. Se entregaron 120 000 mapas de la región y se ha promocionado la ruta en Perú y Colombia mediante caravanas turísticas. “Hemos recibido un millón de visitantes nacionales y extranjeros al año lo que ha fomentado significativamente el turismo en la costa”, explica Dillon.

La Ruta de la Cebada fue a su vez un proyecto de responsabilidad social. Andrés Bolek, gerente de asuntos corporativos de Cervecería Nacional, empresa que creó esta ruta con el Ministerio de Agricultura y el Gobierno Provincial de Imbabura, cuenta que el proyecto de esta ruta -lanzado en el 2011- funciona dentro del programa Siembra Cebada.

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El objetivo de este proyecto es que los turistas y empresarios conozcan la historia de la zona, conversen con la comunidad y visiten los campos de cebada.

Para generar más atractivos se incentivó a los agricultores de Imbabura a obtener préstamos con el Banco de Fomento, para adquirir terrenos para el cultivo de la cebada. Según Bolek, el principal beneficio que obtuvo la comunidad es el desarrollo de la producción mediante asistencia técnica, capacitación, semillas certificadas y un acompañamiento para que haya resultados positivos. La inversión total de Siembra Cebada y la Ruta de la Cebada es de USD 1 millón desde el 2010.

“Esto motivó a los agricultores a quedarse en el campo y no emigrar a las ciudades”, explica Bolek.

Otro destino es la Ruta de las Flores, que fue lanzada al público en la feria Flor Ecuador Agriflor 2010, en la Sierra. La primera etapa del trayecto, Quito-Cayambe-Otavalo, agrupa a 11 floricultoras.

Fernando Vallejo, socio de Rosadex, indica que antes de las rutas ellos ya realizaban tours por su finca por iniciativa propia, pero con el lanzamiento de la Ruta de la Flores, la llegada de turistas se duplicó en la hacienda.

Hoy en día, Rosadex coordina con las agencias de viaje para que los turistas visiten la floricultora. Vallejo indica que aunque no hay ingresos por estos servicios, la gente conoce mejor las rosas ecuatorianas y estas se promocionan por el mundo.

Daniel Basabe, asistente de viaje de la agencia Global Tours, explica que uno de los paquetes que más interesa a los turistas es el turismo comunitario ecológico.

Este consiste en la estadía de los clientes en las comunidades autóctonas de Cotopaxi e Imbabura, para que se relacionen con los habitantes. De esa forma ellos viven la experiencia de trabajar en el campo y cuidar ganado.

Basabe indica que el 90% de los clientes que buscan turismo de rutas son turistas extranjeros y el 10% son nacionales.

Los mayores beneficios son ingresos económicos para las comunidades. Los turistas hacen uso de sus instalaciones y sus locales y pagan por eso.