Redacción Quito
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Un emprendimiento que mezcla sabores exóticos y el mundo 2.0

Mayté Bravo pudo combinar dos de sus pasiones para iniciar su negocio: la gastronomía y el ciberespacio. Esta guayaquileña, que es analista de sistemas de profesión, también ha ejercido el periodismo. Por ello, un blog y Twitter se han convertido en sus herramientas de trabajo.

Fue ahí, en su página personal denominada La Cocina de Palas que su emprendimiento comenzó a tomar forma.

En el blog, cuyo nombre surgió gracias a su pseudónimo virtual de Twitter, [email protected]', Bravo publicaba sus recetas de cocina favoritas.

Ella recuerda que su primera publicación la realizó en marzo del año pasado; un instructivo para preparar lasaña casera tuvo éxito entre sus followers. Luego, gracias a las sugerencias y recetas, su blog comenzó a ganar popularidad.

Por ello, una de sus amigas le sugirió que ese era el espacio propicio para promocionar una de sus preparaciones que tenía éxito entre sus conocidos: su famosa mermelada artesanal.

Pero la mermelada de Bravo no solo tenía un buen sabor y el valor agregado de ser elaborada con procesos artesanales y caseros, sino que los sabores y las combinaciones, aunque en principio suenen extrañas y exóticas, cautivaban a los paladares de sus degustadores.

Ají y pimiento, cebolla, kiwy y banano, tomate de árbol... eran algunas de las opciones que ofertaba en la red. Aprovechó que el nombre de su blog era conocido y así nacieron las mermeladas La Cocina de Palas, en julio del año pasado.

A los tuiteros les llamó la atención las extrañas fusiones y comenzaron a hacer sus pedidos. Pero para poder cumplirlos, Bravo realizó una inversión aproximada de USD 2 500, que los destinó a la compra de materia prima, frascos y un 'Thermomix' (máquina especializada para mezclar, amasar, cortar...).

Actualmente, al mes tiene una facturación promedio de USD 250. El año pasado, en Navidad, elaboró 300 unidades para Indumaíz, que entregó la mermelada a sus empleados.

Alejandro Lozada, gerente Indumaíz, señala que le recomendaron el producto y le llamó la atención por la preparación artesanal. Confiesa que luego de probarla y de obsequiar a sus empleados, se convirtió en un cliente. "Me gustó mucho la de ají y pimienta", añade.

Juan Fernando Carpio, economista y tuitero, comenta que las mermeladas que más le gustan son la de cebolla y la de ají y pimienta. Él destaca la atención que Bravo brinda a sus compradores.