Penco

Jenny Donoso y su esposo Carlos Criollo ofrecen miel, rompope, jugos de frutas y otros alimentos hechos a base del agua miel del penco. Foto: Eduardo Terán / LÍDERES

Carolina Enríquez 
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Las cualidades del penco se trasladan a productos

15 de noviembre de 2015 15:36

Como un ‘milagro’ para la salud y el paladar surgió La Mishkerita. Se trata de un emprendimiento que utiliza la miel de penco, para la elaboración de productos alimenticios.

En el 2006, la antropóloga Jenny Donoso, propietaria del negocio, tenía en Pujilí un restaurante de gastronomía ancestral. En esa época, ella enfermó de los huesos de las rodillas y de las manos.

Dice que los tratamientos médicos a los que se sometió le aliviaban el dolor, pero no la curaban. Entonces, una anciana de la comunidad en la que vivía le recomendó consumir miel de penco. “Salí a buscar y nadie lo hacía. Vi que vendían el agua miel o el producto con cebada pelada. Le pregunté a la señora cómo hacer. Lo hice; tomé la miel y mejoré”.

Donoso se decidió primero a vender la miel como un postre en su restaurante. Luego, lo hizo por tarrinas, ante la demanda del público. Fue cuando, dice, cerró su negocio y se concentró en la comercialización del producto.

Al inicio solo vendía a la gente que conocía, pero ahora comercializa en Supermaxi y espera ingresar al Grupo KFC, supermercados de El Rosado y Coral.

Inicialmente su único producto era la miel, pero ahora tiene 12 artículos. Entre ellos, la colada de miel de ágave, los jugos refrescantes con miel de ágave y frutas, manjar de coco con miel de ágave, rompope, gelatina, trufas, etc.

Jorge Yacelga, propietario de un negocio de diversos artículos en Tulcán, compra desde hace dos años la miel de penco. “Es muy buena. El sabor es muy dulce y tiene propiedades medicinales. La he consumido para probar y tiene muchos beneficios”, comenta.

Lo propio señala Carlos Gutiérrez, propietario del negocio El Mundo del Bonsái, ubicado en Ascázubi (Pichincha). “La miel de penco se usó históricamente por nuestros antepasados. Ahora se está retomando y hallando las virtudes. Está totalmente vigente, pero se halla subutilizado”, dice.

La propuesta de Donoso es cambiar la idea que tienen en el mercado con relación a la miel de penco, mejor conocida como ‘chawarmishki’. Ella dice que la gente cree que es una bebida alcohólica.

Las investigaciones que hizo le llevaron a conocer que el agua miel tierna es dulce. “Claro está que también puede fermentarse y producir licor tipo tequila”.

La inversión inicial en este negocio fue de USD 5 000, que se utilizó para la compra de ollas grandes, cocina industrial y otros insumos del proceso productivo.

Ahora, Donoso ha aumentado el capital para las inversiones. El último aporte que hizo fue de USD 25 000, destinados para materias primas y costos de producción.

La miel de penco la extrae de plantas de Pujilí, Cayambe, Ilaló, etc. Trabaja con mujeres campesinas de esas poblaciones. “La Mishkerita es un proyecto inclusivo, donde las mujeres rurales están presentes. Ahora, trabajamos con 15 personas, mientras que al inicio era una”, dice Donoso.

La planta de la firma se encuentra en Tambillo (cantón Mejía). Desde allí distribuye el producto a escala nacional. Tiene, sin contar con las cadenas de retail, 20 puntos de comercialización en ciudades del país como Tulcán, Lago Agrio, Ibarra, entre otras.

Para la dueña de La Mishkerita su negocio es innovador, por eso sacó una línea de productos para lonchera denominada Chapitos. Se trata de un alimento que incluye la miel de penco, tocte y máchica. También cuenta ahora con agua miel y varias frutas.

Al inicio facturaba USD 800 al mes, ahora entre 10 000 y 15 000. Donoso acude siempre a ferias para ofrecer sus productos. “A mí me interesa mi país. Lo que quiero es que los niños y los jóvenes vuelvan a creer en lo nuestro (...) poco a poco hemos crecido”.