Dos empleados de  Ascensores Ecuatorianos preparan las partes de la cabina del elevador para  su instalación en un edificio ubicado en el norte de Quito. Fotos: Vicente Costales / LÍDERES

Dos empleados de Ascensores Ecuatorianos preparan las partes de la cabina del elevador para su instalación en un edificio ubicado en el norte de Quito. Fotos: Vicente Costales / LÍDERES

Redacción Quito (I)
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Más de 500 ascensores en 22 años

4 de julio de 2016 09:03

Al recorrer la avenida De los Shirys, en el norte de Quito, Byron Aguiar levanta constantemente su mano para señalar con su dedo índice los edificios en los que ha instalado un ascensor.

Con una sonrisa cuenta que gracias a su trabajo ha podido presenciar el desarrollo urbanístico de Quito y de las ciudades más grandes del país. “La creciente construcción de edificios requería de elevadores”, dice Aguiar. Con esta premisa, en 1994, decidió fundar su propia empresa: Ascensores Ecuatorianos Sigmaotis S.A.

Este ambateño, ingeniero electrónico de profesión, había trabajado en una empresa que fundó con un amigo y que brindaba asesoría y servicio técnico para ascensores. Pero hace 22 años decidió trabajar por su cuenta y se independizó.

Aguiar calcula que en esa época habría invertido unos USD 5 000 que destinó a pagos de sueldos de su naciente nómina, servicios básicos, entre otros gastos.

Su primer cliente fue el Quicentro Shopping, en el norte de Quito, cuyo ascensor, luego de casi 22 años, todavía funciona aunque se ha modificado y actualizado con los cambios del centro comercial.

Tras este primer contrato, Ascensores Ecuatorianos sumó clientes y trabajó en otros edificios capitalinos, como el de Corfinsa o el de la Universidad Andina Simón Bolívar.

La firma también ha trabajado con empresas de otras ciudades, como Corporación El Rosado o el Centro Comercial Riocentro, en Guayaquil. También en edificios de Manta, Portoviejo e Ibarra.

Ascensores Ecuatorianos se constituyó en sociedad anónima hace nueve años y se consolidó, según su gerente, a partir del 2010, debido al crecimiento del sector inmobiliario público y privado.

En el caso de entidades públicas, las nuevas normas de construcción que establecen mejores accesos para personas con discapacidad, incentivaron la colocación de ascensores en los últimos años y ello significó más contratos.

Al año, la firma instalaba entre 40 y 50 elevadores. Pero debido a la desaceleración económica que atraviesa el país en el 2015 la firma instaló 30 ascensores.

La compañía ofrece elevadores de la categoría ‘premium’, debido a sus acabados de la cabina que incluso pueden contar con grabados en acero inoxidable. Las partes de los elevadores proceden de Corea del Sur, España, China, Alemania y Suiza, de las marcas Sigma LG y Cemcolift.

Uno de sus últimos clientes en contratar sus servicios es el club Liga Deportiva Universitaria de Quito, quien actualmente trabaja en mejoras de su estadio. Julio Álvarez, gerente de Pro Estadio, cuenta que contrataron a Ascensores Ecuatorianos luego de cotizar varias opciones en el mercado.

Álvarez explica que se instalarán dos elevadores en las tribunas del estadio, con el objetivo de mejorar la accesibilidad para hinchas y socios: en la tribuna occidental, el ascensor tendrá cinco paradas y en la oriental, cuatro.

El costo de los elevadores asciende a unos USD 100 000 y tiene previsto que las obras concluyan en noviembre.

Parte importante de los ingresos de Ascensores Ecuatorianos se basa en el mantenimiento y soporte técnico. Por este concepto, la firma registra entre un 25 y 30% del total de su facturación.

En el hotel Royal Decameron Punta Centinela (Santa Elena) también contrataron los servicios de la firma. Abraham Dumani, jefe de Mantenimiento, cuenta que una vez al mes un técnico acude a revisar el ascensor.

“No hemos tenido problema hasta ahora; su servicio siempre ha sido bueno”, dice Dumani.
En el Hospital de Especialidades San Juan (Hospiesaj), en Riobamba, un técnico de Ascensores Ecuatorianos acude cada 15 días para realizar mantenimiento a dos elevadores que cuenta la edificación de nueve pisos.

Verónica Soto, administradora del edificio, señala que los técnicos realizan “mantenimiento preventivo” y constantemente les dan recomendaciones para que los equipos funcionen de manera óptima. Según Soto, los dos ascensores del Hospiesaj se instalaron hace nueve años: uno panorámico y otro con capacidad para transportar una camilla.

Ahora, la firma tiene 150 empresas en su cartera de clientes y su gerente calcula que han instalado más de 500 ascensores en todo el país, como en el Hospital de Solca, edificios del Ministerio de Salud, centros comerciales, etc.

El gerente

Byron Aguiar  


Nuestro enfoque está en primero instalar el ascensor y luego entregar el trabajo a los dueños del edificio. Posteriormente, la administración inicia su trabajo en el edificio y nosotros podemos firmar un contrato para brindar el servicio técnico y de mantenimiento. Próximamente estaremos instalando equipos con un producto innovador denominado Nagoya, muy versátil y moderno. Este equipo nuevo, por ejemplo, se instalará en el estadio de Liga Deportiva Universitaria de Quito.