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Arturo Castillo Motivador
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Empresas, innovación y equilibrio

Las empresas, como entes orgánicos, como microsociedades, necesitan guardar el debido equilibrio respecto de su población laboral. La convivencia generacional, que debiera aprovechar lo mejor de la experiencia y el ímpetu de la renovación y el cambio, es un tema crucial para la consolidación de cualquier organización. Al respecto, existen dos percepciones, generalmente antagónicas. La primera radica en el convencimiento de que una empresa para ser competitiva debe contar, preferentemente, con personal joven. El estereotipo dice que la innovación, los cambios, las nuevas ideas, son privativos de los jóvenes.

La segunda postura alinea a las compañías que no están dispuestas a lidiar con 'jovencitos principiantes', que tienen un montón de teorías en la cabeza, pero ninguna idea de cómo aplicarlas en la realidad laboral.

Más allá de tal dualidad, lo obvio es que la obsolescencia del recurso humano obliga a hacer una inteligente y oportuna transición generacional. Mal haría una compañía en 'rejuvenecerse' de la noche a la mañana prescindiendo de empleados 'entrados en años'.

En cambio, la conjugación de la experiencia con la fuerza innovadora arroja frutos sorprendentes. No es, sin embargo, un asunto de cálculos estadísticos, de porcentajes; aún así, lo aconsejable es contar con un mayor número de empleados en edad productiva joven. Esto es particularmente válido para empresas de larga trayectoria, que deben asegurarse de contar con la fuerza laboral que sostenga a la organización durante períodos de veinte años o más.

La pregunta es: ¿cómo puede ello ocurrir si las empresas son reacias al cambio, si temen incorporar gente joven, si se niegan a abrir plazas de trabajo para que los bisoños profesionales se fogueen? Se resisten a invertir en capacitación, con el ingenuo convencimiento de que los centros educativos arrojan al mercado laboral profesionales listos para producir.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social, las empresas tienen el compromiso ético de brindar oportunidades a los jóvenes, de convertirse en garantes de su desarrollo, de su expansión intelectual, que les permitirá ampliar su visión de la realidad. En tal sentido, es imprescindible promover alianzas estratégicas entre los centros de enseñanza superior y la empresa privada. Sin condicionamientos ni cálculos oportunistas.

"es imprescindible  promover alianzas estratégicas entre centros de enseñanza superior y las empresas privadas".