Patricio Jaramillo, propietario de Apinal, junto a parte de sus productos. Foto: Diego Pallero / líderes
Redacción Quito
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Un endulzante negocio que le apuesta a la belleza y al vino

Si usted creía que la miel de abeja servía solo como un endulzante natural para elaborar caramelos, turrones, barras energéticas y granola, quizás es hora de que vea más allá.

Hace 22 años, un apicultor ecuatoriano que vendía frascos de miel, informalmente, identificó una oportunidad en otro tipo de productos con base en el endulzante: cremas hidratantes, antimanchas, champú, vinos y colirios.

Él es Guillermo Jaramillo, propietario de Apicultura Nacional (Apinal), quien detectó la necesidad de los quiteños por disponer de una alternativa de medicina natural. Al ser un experto en las propiedades de la miel de abeja, emprendió.

Arrancó con la comercialización de propóleo, una mezcla resinosa que obtienen las abejas de los árboles y que tiene propiedades antisépticas, antivirales y antiinflamatorias.

Luego fue incorporando otras líneas. Invirtió USD 18 000 para la compra de colmeneros, maquinaria, así como en el envasado de los productos.

Jaramillo tuvo cuatro hijos que crecieron en medio de las abejas y de Apinal. Pero solo el último de ellos, Patricio, se interesó por el negocio familiar. Así, hace 10 años, este abogado decidió formar parte del negocio y dividirse las tareas con su padre. Patricio es el encargado de la comercialización de los productos; su padre es responsable de la producción.

La elaboración del portafolio de productos no surgió de un día al otro. Antes del lanzamiento de cada uno se investigaba y se realizaban varias pruebas con distintos ingredientes, para crear estos productos 100% naturales.

Y así nació el vino con base en la miel. Sí, ¡vino! ¿Cómo? Se macera la miel en barriles de roble, entre 15 y 18 meses. "El vino de miel de abeja resultante no contiene ningún químico ni alcohol. En el caso de las otras bebidas, lo que determina el nivel de alcohol es el tiempo de añejamiento en el roble", explica.

Las cremas faciales e hidratantes y el champú son hechos 100% de miel y no tienen aromas ni colores artificiales.

Eduardo Estévez, propietario de una tienda que comercializa productos naturales con base en la miel y el azúcar, en Guayaquil, es uno de los principales compradores de Apinal; esta relación de negocios empezó hace un año y medio.

Estévez cuenta que al principio solo compraba el champú y el vino, pero por la calidad compró otros ítems. "Aunque los productos cuesten un poco más, la calidad lo vale y el cliente vuelve".

El negocio.

Los costos Las cremas faciales. Estos cuestan USD 12. El champú vale USD 4,5, los vinos USD 8, los colirios USD 5 y los jabones USD 2,5.

La venta. Esta microempresa tiene su local en la calle Carvajal y García de León, en el norte de Quito.

8 personas trabajan: 3 en comercializar y 5 en producir.