La ensambladora Ómnibus BB tiene sus instalaciones en el norte de Quito. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

La ensambladora Ómnibus BB tiene sus instalaciones en el norte de Quito. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Redacción Quito
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El ensamblaje paga el precio del frenazo de la economía de Ecuador

18 de julio de 2016 10:20

Lo que hasta hace un año eran plantas de producción activas hoy se van convirtiendo, en ciertos casos, en galpones desocupados y con cajones arrumados. Esta imagen sirve para describir lo que ocurre en parte del sector ensamblador.

Esta industria presentaba hasta hace un par de años una imagen favorable con anuncios de inversiones, generación de empleo y recorrido de autoridades. Pero desde mediados del 2015 el ensamblaje de teléfonos celulares, dispositivos electrónicos, vehículos y motocicletas, por citar cuatro ejemplos, se viene frenando y en algunos casos las plantas de producción dejaron de trabajar.

En el segmento de teléfonos se encuentran situaciones extremas. Nueve de 10 ensambladoras agrupadas en la Asociación de Ensambladores de Electrónicos y Eléctricos del Ecuador cerraron su línea de producción o buscan trasladar sus operaciones al extranjero.

En el armado de electrónicos como computadoras portátiles también hay una desaceleración. Esto ocurre por la aplicación de salvaguardias que han generado un mayor costo de los componentes utilizados en el ensamblado.

La producción de vehículos y motocicletas también se ha frenado. En el primer segmento existe una caída del 58% en los primeros cinco meses del año; y las previsiones hablan de una caída anual de un 48% en el ensamblaje de vehículos. En motos existe una menor cantidad de unidades ensambladas.

Para Andrés Robalino, director ejecutivo de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo de Cuenca, el problema que enfrenta el sector ensamblador tiene errores en la política pública y en los sectores productivos. “Se pensó que con leyes e incentivos a la producción se iba a impulsar el desarrollo de diferentes industrias ensambladoras. Pero el problema es que no se modificaron vacíos de fondo que básicamente recaen en la competitividad”. En este punto, dice Robalino, la tarea es del sector privado capacitando al personal, innovando y adaptándose a los cambios del mercado.

La producción nacional se redujo de 40 000 a 26 000

Las salvaguardias arancelarias que rigen desde marzo del año pasado, con un 25% para la compra externa del CKD (piezas de motocicletas) es la principal razón que afectó al sector de ensamblaje de motos, señala Oswaldo Landázuri, presidente de la Asociación de Ensambladoras de Motos, y gerente comercial de la firma Metaltronic.

En el primer semestre de este año, el sector ha llegado a producir unas 26 000 unidades; frente a las 40 000 ensambladas en el mismo período del año anterior, lo que significa una “reducción dramática” según el representante gremial.

Esto desencadenó en que algunas marcas detuvieran por unos tres meses su producción. Fabián Zabala, gerente de la marca Motor 1, una de las principales ensambladoras en el país, indica que en su caso, en el primer trimestre de este año hubo una reducción del 70% en ventas comparado al mismo período del año pasado. De abril a junio de este año, la firma no armó motos en el país; contaba con un inventario de 10 000 motos armadas, en caso de emergencia. Y esta producción se ha comercializado en los últimos dos meses, en las que refleja un leve aumento de ventas dice Zabala.

Motor 1, para septiembre del 2016, retomará el ensamblaje. El menor dinamismo de la economía ecuatoriana, un menor poder adquisitivo de los ecuatorianos y el aumento de la tasa de desempleo fueron tres factores que incidieron en las bajas ventas y en la producción del sector de motocicletas.

Este escenario ha complicado a la industria. Para Landázuri, las salvaguardias y los impuestos que se deben cancelar por el armado de las motos, también encarecieron el producto. Lo que también asusta al consumidor final.

Así en el valor total de una motocicleta el comprador termina pagando cerca del 50%, solo en impuestos de origen.

El primero tributo que se paga es por el impuesto a la salida de divisas. Luego está el arancel, la salvaguardia, el impuesto al valor agregado y por último el impuesto a los consumos especiales.

Con esto, los precios se incrementaron. Es decir, una moto que costaba USD 1 000, ahora se oferta en USD 1 250.

La reducción de empleos es un síntoma del mal momento

Los puestos de trabajo en el sector ensamblador y autopartista ecuatoriano se redujeron en 908 plazas, al pasar de 7 152 en el 2014 a 6 244 el año 2015, según la Cámara de la Industria Automotriz Ecuatoriana (Cinae).

Esto ocurrió por la caída de la demanda de vehículos nuevos debido a la contracción de la economía y las bajas expectativas de los compradores respecto a conservar su empleo. En consecuencia, el sector automotor registra una menor producción de unidades en el país.

En el país el ensamblaje de vehículos viene de caída: en el 2014 se produjeron 62 689 unidades; el 2015 se ensamblaron 48 926 autos; y entre enero y mayo del 2016 se registró un nuevo bajón del 58% en la producción.

Según el director de la Cinae, David Molina, el país tiene una capacidad de producción de 120 000 vehículos entre las cuatro ensambladoras que operan en el país: Ómnibus BB, Aymesa, Ciauto y Maresa. Esta última, sin embargo, está parada desde diciembre del año pasado. Molina calcula que este año se ensamblarán cerca de 25 000 vehículos.

Nueve fabricantes cambian sus planes de trabajo

Nueve de 10 ensambladoras de celulares agrupadas en la Asociación de Ensambladores de Electrónicos y Eléctricos del Ecuador (Aede 2) cerraron esta línea de producción o buscan trasladar sus operaciones al extranjero. Así lo asegura Alex Flores, vicepresidente de este gremio.

Dos factores influyeron: el aumento de cuota local en el CKD (piezas de un celular) del 10% al 20% y la ampliación del cupo de importación de celulares que rige desde el 2012. Para Gabriel Garcés, gerente de DME, el último factor fue la “estocada final”. Desde enero dejó de armar celulares y la línea de producción cerró.

Mientras que Paúl Escobar, gerente de Ciro Smart, analiza si cambia de línea de negocio, para fortalecer otras que mantiene hace más de un año, como la de software.

Según información del Ministerio de Industrias, en el país existen en la actualidad seis ensambladoras de celulares activas, con importaciones y ensamblaje de CKD.

El 40% de los monitores son ensamblados en el país

El ensamblaje de televisores en el país goza de buena salud, en cierta medida porque el sector está muy concentrado. La firma Audioelec, que abrió en el 2008 con una moderna planta de ensamblaje en el cantón Durán (Guayas), concentra por ejemplo el armado de diferentes modelos de televisores pantalla plana de las marcas Sony, Riviera, Tekno, Diggio e Innova, en igual número de líneas de ensamblado. Según la firma, el desarrollo de nuevos productos es constante.

Audioelec llegó en el 2015 a un acuerdo con Sony para el ensamblaje de sus modelos, un proceso que ha implicado una inversión superior a USD 3,7 millones. Voceros de Sony prefirieron no pronunciarse sobre la evolución de las ventas de sus televisores en el país este año, pero durante el anuncio de su alianza para ensamblar sus equipos en Ecuador, directivos de la firma detallaron que solo el 20% de sus equipos que se comercializan en el país son importados.

La planta de Audioelec tiene la capacidad de ensamblar entre 500 y 800 unidades de televisores diarios de esta marca japonesa, lo que según la firma la convierte en la cuarta más grande en el continente americano.

Según la Asociación de Almacenes de Electrodomésticos del Ecuador, actualmente el 40% de los televisores que se comercializan en locales de venta son ensamblados en el país. El incremento del pastel en la venta de estos equipos es un 5% superior a lo registrado en diciembre del 2015, según el gremio.

Gabriela Uquillas, asesora tributaria de la Cámara de Comercio de Guayaquil, considera que la imposición de salvaguardias a la importación de estos equipos, más otras medidas similares del Gobierno, condujeron a una re­ducción en el ingreso de equipos de TV de otros países.

El costo de ciertas partes complica el armado de equipos

Las ensambladoras nacionales de computadoras arman estrategias para enfrentarse a un encarecimiento de los componentes importados que son usados para armar portátiles, equipos de escritorio y los denominados equipos todo en uno.

El costo de un grupo de ítems utilizados para el ensamblaje de computadoras se incrementó desde marzo del 2015, tras la decisión del Gobierno de imponer sobretasas arancelarias precisamente con la intención de reducir las importaciones para alrededor de 30 subpartidas relacionadas con el sector de la computación.

Esto se aprecia en una marcada reducción de las importaciones de componentes electrónicos para computadoras. Entre enero y mayo pasado, por ejemplo, llegaron al país 1 430 toneladas de estos componentes, por un valor de USD 35,8 millones. En el mismo período del 2015, la importación fue superior, con 2 297 millones de toneladas y más del doble en divisas: USD 74,8 millones.

La caída de las importaciones también se observa en las tarjetas inteligentes usadas en las computadoras. Mientras en los primeros cinco meses del 2015 se importaron USD 10,5 millones en estos dispositivos, en el mismo periodo del 2016 el montó bajó a USD 4,6 millones.

Para ensambladoras nacionales, el negocio de armar estos equipos se complica debido a que el elevado precio de los componentes reduce considerablemente sus márgenes de ganancias.

Pier Mera, jefe de Ventas de Compuvisión, una mediana empresa que ensambla computadoras genéricas desde el 2013 en Guayaquil, dice que decidieron reducir el armado de equipos, tratando de no trasladar el incremento del componente importado al cliente. “Para mantener las ventas, estamos incluyendo otras prestaciones, como mayor capacidad de memoria interna”.

Firmas grandes como Cartimex, que ensambla y comercializa una serie de productos tecnológicos bajo el paraguas de la marca Xtratech, dirige su estrategia hacia la diversificación de su oferta y la creación de productos con mejores prestaciones, como computadoras con mayor capacidad de procesamiento.