Andrés López y Sebastián Zurita son socios de Campo 4, una sala de escalada ubicada en el norte de Quito. Su negocio está dirigidido a expertos y principiantes en esta actividad. Foto: Diego Pallero / LÍDERES

Andrés López y Sebastián Zurita son socios de Campo 4, una sala de escalada ubicada en el norte de Quito. Su negocio está dirigidido a expertos y principiantes en esta actividad. Foto: Diego Pallero / LÍDERES

Patricia González
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Un espacio que combina la escalada y la convivencia

7 de agosto de 2017 15:02

Un niño de unos 10 años escala un muro de colores, apoyando sus extremidades en presas de color naranja. Lo intenta, cae y vuelve a intentarlo. Mientras, otro niño, un poco mayor, vestido de bermuda y camiseta azul, alcanza la meta siguiendo las presas del mismo color.

Cerca de 15 niños y adolescentes trepaban y correteaban la mañana del miércoles 26 de julio en Campo 4, una sala de escalada, que funciona desde junio de 2015 en el norte de Quito, dirigida a principiantes y expertos en la escalada.

El espacio incluye gimnasio, sala de yoga, telas y liras para practicar danza aérea, sauna y duchas. También, una cafetería que ofrece batidos, comida vegana y ‘snacks’.

Montar un gimnasio de escalada, que además se combinara con una cafetería, era el sueño de Sebastián Zurita, quien desde hace 12 años practica este deporte. Tras retornar de una estadía de dos años en Europa, Sebastián y su amiga Estelle Saulton se dieron a la tarea de buscar socios para el futuro emprendimiento.

En 2015 se reencontraron en Quito con un amigo que conocieron en Europa. Pierre Fremaux, aficionado a los deportes de montaña, se convirtió en el tercer socio de Campo 4. El cuarto socio fue un amigo de Pierre, que los acompañó hasta el pasado mes de marzo. Desde entonces, se sumó al equipo Andrés López, quien practica escalada desde hace año y medio. “Me enamoré de este deporte”, cuenta.

La inversión inicial para Campo 4 fue de USD 80 mil. Sebastián trabajó el diseño del muro. Son más de 300 m2 de paredes de escalada: rectas, inclinadas o en forma de arcos. Cuenta con seis niveles de dificultad, identificados con presas (agarres) de diferentes colores, que van marcando rutas a los escaladores.

El sistema de presas es una de las características que más agrada a Fabricio Gavilánez, cliente del gimnasio. “Para quienes están comenzando a entrenar es mucho más fácil, incluso pueden practicar solos. También permite autoevaluarse”, señala.

También le gusta el ambiente del lugar. “Es muy amigable. Nadie busca la competencia, sino la convivencia”, señala Fabricio, quien practica en este espacio junto a su novia, desde hace dos años.

David Cordero, otro cliente, coincidió con Gavilánez sobre el ambiente de Campo 4. “Además de hacer ejercicio, he encontrado muy buenos amigos. Somos como una pequeña familia”. Comenta que con regularidad escala en grupo al aire libre, dentro y fuera de Quito. Él entrena unas cinco veces por semana en Campo 4, desde hace dos años. “Es espectacular, de las mejores salas de escalada en Quito. Las presas tienen una textura parecida a la roca”, señala.

Campo 4 funciona los 365 días del año, en horario de 11:00 a 23:00 de lunes a viernes y de 11:00 a 19:00 los fines de semana. Hay diferentes opciones para disfrutar de sus servicios. Es posible pagar una entrada simple por un día o cancelar membresías mensuales, trimestrales o anuales. También, asistir a clases con instructores, las cuales tienen un costo mensual de USD 70 para niños y adolescentes y de USD 120 para adultos.

Alrededor de 350 personas son clientes fijos del gimnasio, afiliados por membresía. Actualmente, Campo 4 está facturando entre USD 7 u 8 mil al mes. A futuro, los socios aspiran extender el proyecto a otras ciudades del Ecuador. Adelantaron que posiblemente a finales de este año puedan llevar el gimnasio a la ciudad de Manta.
“Es un deporte que está en crecimiento en el país y en el mundo. La escalada te fortalece física y mentalmente”, destaca Zurita.