Xavier Montero / Redacción Quito
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Fabián Sánchez está en el top de los ingenieros químicos de América Latina

Una estampita con la imagen de la Virgen Dolorosa resguarda el escritorio de Fabián Sánchez, en su oficina ubicada en el norte de Quito. Su devoción por la patrona de la orden jesuita la adquirió en su juventud, cuando estudió en el colegio Rafael Borja (Cuenca).

Ahora, a sus 50 años de edad, este ingeniero químico graduado en la Universidad de Cuenca es el nuevo director para Latinoamérica de la Sociedad Internacional de Corrosión NACE, representando a 12 países de la región.

El pasado marzo este organismo con presencia en más de 100 países lo eligió como miembro de su alto Directorio. Su mandato se ejercerá desde el 2013 hasta el 2016, siendo el primer ecuatoriano en ocupar esta dignidad.

NACE se encarga de la investigación y el establecimiento de los estándares de integridad y prevención de la corrosión en infraestructuras metálicas. Sus normativas y certificaciones rigen en proyectos de ingeniería a escala mundial.

Junto a otros siete ingenieros fundaron NACE Ecuador, que ha certificado hasta hoy a unas 400 personas, con el objetivo de que, entre otros, los ingenieros químicos y petroleros obtengan la capacitación necesaria en cuanto a la corrosión y por ende, la industria ecuatoriana mejore sus estándares y certificaciones de calidad.

“Los directivos internacionales de NACE reconocieron el trabajo desempeñado por Fabián Sánchez”, explica Eduardo Manzano, gerente de la firma de desarrollo en ingeniería energética Tectotal y quien considera un logro significativo para los ingenieros ecuatorianos el nombramiento de Sánchez. “Él aportará en el establecimiento de las legislaciones internacionales en materia de corrosión de metales”.

Manzano, quien lo conoce desde hace 15 años, lo cataloga como una persona de un arraigado sentido de la familia y de los valores morales. Ejemplo de aquello es que destinó su primer sueldo, cuando trabajó en el consorcio CEPE-Texaco (en Sucumbíos), en un tique aéreo para visitar a sus hermanos Cristian y Fanny.

Ahora toma al menos nueve vuelos locales e internacionales, pues combina sus labores en NACE con la Gerencia de Ingeniería de OCP Ecuador, a la cual se involucró desde el 2002 por su experiencia laboral en Petroamazonas, luego Petroproducción y Lipeqsa.

“Lo considero un buen jefe”, manifiesta Guillermo Freire, gerente de Movimiento de Crudos de OCP Ecuador. Han compartido vivencias en este empresa desde hace una década y destaca su sentido del liderazgo frente a un grupo de 13 colaboradores. El trabajo de Sánchez es trascendental para OCP Ecuador, en cuanto al diseño y ejecución de proyectos, la evaluación y mitigación de riesgos.

Hualberto Gallegos lo conoció en 1987, durante sus primeros años como ingeniero de tratamiento químico. Destaca el interés de Sánchez por investigar en esta rama de la ingeniería química. “El control de corrosión es la inversión para prolongar la vida útil de los proyectos de ingeniería”, explica y agrega que Sánchez es ejemplo del sabio uso del tiempo.

Una colección de 34 autos en miniatura decora su escritorio. Confiesa que no es aficionado a los autos, que sus hobbies van más apegados al ámbito deportivo.

Recuerda sus jugadas como mediocampista en las canchas ubicadas dentro de los campos amazónicos, en los que aún labora. Aunque ahora se dedica cuatro días por semana al atletismo, desde las 05:30.

Su amigo de la infancia Eduardo Moreno recuerda sus vivencias en las calles de la urbe cuencana. De vez en cuando iban a recibir a la terminal aérea, con pitos y pancartas, a las contrataciones del Deportivo Cuenca. “La pasión por el ‘Cuenquita’ es algo inexplicable, como ex directivos de la escuadra morlaca le debemos gratitudes a Fabián Sánchez”, manifiesta.

Moreno se refiere a todo el trabajo que realizó Sánchez en favor del Deportivo Cuenca, principalmente hace unos ochos años, encargándose de las diligencias necesarias para que el equipo se presente en los encuentros deportivos con los equipos capitalinos.

Hablar del Deportivo Cuenca con este ingeniero que ya supera el umbral de los 50 años y que ha realizado más de 30 cursos nacionales e internacionales referentes a la industria petrolera, es referirse a un tema por demás apasionante.

Como ejemplo de aquello, Sánchez saca de su archivador uno de sus más grandes tesoros. Se trata de una franela roja de un metro cuadrado aproximadamente, a la que su madre Victoria zurció un escudo del Dep. Cuenca, cuando el tenía 14 años. “Cuando el Deportivo Cuenca gana, toda la oficina está de fiesta”, dice Sánchez.

Frente a su escritorio se encuentran dos archivadores que lucen repletos de carpetas blancas membretadas, con nombres de proyectos de ingeniería y algunos libros y textos.

El último libro que leyó fue ‘El regreso del príncipe’, del escritor argentino Alejandro Roemmers. Particularmente este texto narra el ficticio regreso de El Principito de Saint-Exupéry, un infante que promulga valores espirituales como la sencillez y la humildad.

Una frase que Sánchez usa habitualmente en sus conversaciones es: “Soy como un niño, siempre aficionado por las pequeñas cosas y con unas ganas insaciables de seguir aprendiendo”.

Este cuencano comparte su afición a la música jazz con su hijo Cristian, aunque al estadio le acompaña su hija Alejandra.

No le gusta mencionar sus distinciones gremiales en la Sociedad Latinoamericana de Operadores de Monoboyas, un gremio de especialistas petroquímicos; o que es parte del comité técnico de Rio Pipeline o su manejo del idioma italiano.

Sánchez, pese a ser un hombre un tanto reservado con sus logros, sorprendió a su esposa Paola hace 21 años cuando, en una fiesta empresarial, se acercó a ella y directamente le dijo: “Mucho gusto, usted es la mujer con la que me voy a casar”.