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El gas natural es un recurso en crecimiento

El cambio de matriz energética es un tema de debate mundial. Buscar y utilizar nuevos recursos más eficientes y amigables con el ambiente es el reto que se plantean las naciones, cuya economía actualmente depende del uso y comercialización de combustibles fósiles.

A pesar de ello, el planeta todavía está atado al uso del petróleo y el gas natural, como principales fuentes para la generación energética.

Por ejemplo, en el 2008, el aumento de los precios del petróleo estuvo acompañado por los rumores de que se iniciaría una era de escasez permanente de este recurso.

En ese año, el panorama fue muy similar para el gas natural. La producción inevitablemente se reduciría y Estados Unidos estaba destinado a gastar USD 100 billones al año, para importar gas natural licuado (GLP), desde el África occidental, Oriente Medio, Australia y Rusia.

Además, el mercado del gas natural se ha ido transformado por la rápida expansión de la producción de gas de esquisto (mineral). Hace 12 años, la producción de este tipo de gas ascendió a solo el 2% de la producción total estadounidense.

Actualmente, la producción se ubica en el 37% y va en aumento. Sin embargo, el gas natural cuenta con grandes reservas mundiales recientemente descubiertas, lo que ha causado que su precio se derrumbe.

Por ejemplo, en mayo de este año se descubrieron nuevas reservas importantes de petróleo y gas natural en territorio israelí.

Este hallazgo se encuentra, aproximadamente, a 135 km al oeste del puerto de Haifa, y a 5 km de profundidad. A esta reserva se le ha llamado Leviatán, en referencia al monstruo marino bíblico.

Tres empresas de energía israelitas en cooperación con la compañía de Texas, Noble Energy, anunciaron que las estimaciones de gas ascienden a 450 millones de metros cúbicos, lo que representa el mayor descubrimiento de gas en aguas profundas de los últimos 10 años.

Con estas cifras, el campo Leviatán posee reservas suficientes para abastecer de gas a Israel por un siglo.

La autosuficiencia energética era inimaginable para ese país desde su fundación, en 1948. Los trabajos de exploración de las empresas de petróleo y gas habían sido infructuosos, en las últimas cinco décadas. A diferencia de sus vecinos árabes, ricos en fuentes de energía.

Antes del descubrimiento del campo Leviatán, el total de las reservas de gas de Israel se estimó en solo 45 millones de metros cúbicos. Las estimaciones de los organismos gubernamentales de energía aseguraban que la explotación del campo Tetis Yam, que representa aproximadamente el 70% del gas natural, del país, se agotaría en tres años.

Con este escenario, el panorama mundial energético señala que el mundo todavía cuenta con un importante remanente de recursos no renovables. Esto conlleva a que las naciones se preocupen menos de buscar nuevas alternativas.