Redacción Quito y Guayaquil
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El gasto aumenta en las empresas con las nuevas normas

Las normativas legales implementadas en los campos de la seguridad ocupacional, el seguro social, los manejos contables y tributarios, entre otros, aprobadas los últimos años, pusieron a correr a empresas ecuatorianas.

Los temas tributario y laboral han sido los más complejos de cumplir, por los costos operativos que implican, en especial para las micros, pequeñas y medianas empresas. Sus representantes consideran que el resto de normas (aseguramiento, seguridad ocupacional, etc.) han tenido un impacto positivo. Sin embargo, señalan que la dificultad está en cumplir con todas a la vez. Así lo considera Santiago Peralta, gerente de Pacari, empresa que elabora chocolates.

Cumplir con estos reglamentos demandó a algunas empresas ajustar sus procesos, realizar inversiones adicionales e incluso contratar personal y asesorías.

La situación fue más difícil para las pequeñas y medianas empresas. En este segmento, las firmas tuvieron que hacer inversiones que van desde USD 20 000 hasta más de USD 200 000.

Estos costos incluyen los gastos para capacitar a su personal en temas contables, tributarios, aduaneros, etc. Aunque las entidades públicas organizaron talleres de capacitación, para algunos temas, como los contables, las medianas y grandes firmas tuvieron que recurrir a asesorías para adaptar sus sistemas.

Los costos también incluyen gastos en contratación de consultorías o personal de planta especializado para poder cumplir con las normativas.

La empresa que fabrica mobiliario hospitalario Ferromédica, por ejemplo, tuvo que contratar a un experto en comercio exterior para poder manejar el nuevo sistema aduanero (Ecuapass), que permite a todos los operadores de comercio exterior realizar sus operaciones aduaneras de importación y exportación.

Los procesos más costosos fueron los de seguridad industrial y las licencias y permisos de operación -estos últimos exigidos por algunos municipios- que obligaron a realizar obras adicionales, asesorías, etc.

La normativa de seguridad y salud ocupacional, emitida en el 2012, obligó a las empresas, según su tamaño y enfoque de negocio, a contar con un centro médico. "Contratar al personal especializado fue lo más complejo, hay muy pocos médicos ocupacionales en el país", explica William Jácome, coordinador de talento humano de Ferromédica. Agrega que la certificación ISO 9001 obtenida en el 2011 obligó a la empresa a implementar algunos procesos y permitió que el proceso no sea tan traumático.

Alejandra Troya, sénior de responsabilidad corporativa de Deloitte, explica que el tema de seguridad y salud ocupacional era llevado solo por empresas nacionales que querían estar a la vanguardia o transnacionales que debían aplicar normas internacionales. Estas firmas tuvieron que certificarse y pasaron la auditoría. "Pero otras tuvieron que correr y empezar a contratar médico, jefe en seguridad ocupacional; formar comités, etc.", dice Troya.

Para la experta, un plan de gestión de responsabilidad corporativa permite a las empresas ser proactivas; esto es, implementar paulatinamente este proceso para evitar "apuros" cuando estos se convierten en obligación.

Con esto concuerda Sandra Aráuz, gerenta de The Natural Nutrition Foods, que elabora confitería fina. La ejecutiva explica que desde que arrancaron operaciones la empresa buscó que sus procesos sean ordenados. Gracias a ello, el cumplimiento de algunas normas no ha sido traumático, explica la representante de esta compañía.

La presión tributaria cambió la rutina diaria

Los tres últimos años han sido especialmente agitados para las actividades empresariales en el ámbito tributario. A la par de una serie de regulaciones emitidas por el Servicio de Rentas Internas (SRI) han tenido que adaptar sus esquemas a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), y dejar atrás las normas NEC.

"Esto constituyó un desafío para los departamentos de auditoría y contabilidad. Tuvimos que destinar amplios recursos para capacitar a la gente y destinar mucho tiempo para ajustar los procesos", explica María Inés Terán, contadora de la empresa productora Tangua.

A ello se han sumado una serie de exigencias de la autoridad tributaria en cuanto a la presentación de documentación. "Hoy, funcionarios del SRI hacen control en las empresas. Entonces se tiene que destinar por varios meses un espacio físico, y a personal que se encargue de cumplir los pedidos del SRI", explica Daniela Ramos, ejecutiva del área laboral de una empresa exportadora.


Y la principal carga en los dos últimos años ha sido el del Anticipo al Impuesto a la Renta, que obligó a las empresas a ajustar sus presupuestos para cancelar las dos cuotas anuales. Gabriela Alvarado, gerente de Ferromédica, reconoce que la firma sufrió complicaciones hace dos años, cuando arrancó el pago del Anticipo. "Haya o no utilidades, debíamos pagar, nos parecía algo ilógico. Tuvimos que ver recursos adicionales y más planificación para hacer frente a esta norma".

Las afiliaciones obligaron a reestructurar

Todo empleador tiene la obligación de afiliar a sus trabajadores. Aunque no es una ley nueva, desde mayo del 2011 la normativa se endureció, y aquellos empleadores que no cumplan con esta obligación, además del pago de intereses y multas, pueden afrontar procesos penales y de coactiva. Ello obligó, especialmente, a las micro, pequeñas y medianas empresas a  regularizar a su plantilla. El impacto depende de las ventas y el tipo de empresa.

Para Ferromédica, una empresa mediana que oferta equipos médicos, el cambio no afectó, pues ya venían cumpliendo con esta normativa.
Pero empresas de servicios especializados tuvieron que reestructurar su negocio. Es el caso de Itelsys, que oferta servicios informáticos. "Como empresa de tecnología, tener personal permanente nos afecta los costos, pues antes requeríamos personal especializado según el proyecto".

Itelsys tuvo que contratar personal de planta. "Una consultoría nos ayudó a poner en orden el tema laboral".

Para a la pequeña fábrica y comercializadora de zapatos Lady Rose le significó reducir su personal en un 40% en los últimos tres años. Optó por quedarse con el personal que consideraba eficiente, subió los sueldos a estos empleados y liquidó al resto. "Nos ha tocado bajar mano de obra para sobrevivir y bajar costos".

La preocupación de estas firmas son las empresas informales que ofrecen precios más bajos porque no incurren en estos costos. "Debe haber más control estatal para competir en iguales condiciones", dice William Jácome, coordinador de talento humano de Ferromedica.

Normas laborales implican más costos

Un informe presentado  por la consultora Deloitte a fines del 2012 revela que las empresas han tenido que aplicar cambios internos e incurrir en gastos debido a la serie de normativas laborales que ha puesto en marcha el Gobierno en los últimos siete años.

Entre estas constan la ampliación del periodo de maternidad, la inclusión de guarderías, el salario digno, los aumentos de sueldo, las normativas de salud ocupacional, seguridad industrial, etc.

Estas últimas han impactado fuertemente en sectores como el de Benito Jaramillo, floricultor y presidente del directorio de Expoflores. Él asegura que la mano de obra representa en los costos de producción entre el 45% y el 55%, y que estos se han incrementado como producto de las reglamentaciones y aspectos salariales. Estos, aunque no especifica un monto, han sufrido frente a otros años.

Una situación similar se enfrenta en la construcción. Allí, el impacto de la mano de obra y el costo de producción en obras inmobiliarias es del 25% y el 30%. Creció en los últimos siete años, en 3% o 4%.

Los dueños de firmas en el  área textil, metalmecánica y de hotelería, como Carlos Rivadeneira, quien tiene 340 empleados, aseguran que han tenido que hacer gastos por temas de seguridad industrial, y sus costos de producción han subido. Pese a ello, indicó que cumple con todas las reglas y paga a sus empleados, incluso más de lo que establecen las tablas sectoriales de cada uno.

Las NIIF removieron al Departamento Contable

Ecuador adoptó el uso de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) en el 2006. Pero no fue sino hasta el 2008 cuando se establecieron los nuevos plazos para que la vida contable de los negocios migren del modelo NEC (Normas Ecuatorianas de Contabilidad) a las NIIF.

Según Santiago Sánchez, experto de Deloitte, esto implicó que las empresas tengan que efectuar inversiones en capacitación profunda, para todos los niveles de la organización y asesorías de expertos en esta normativa.

En muchos casos fue necesario efectuar modificaciones o cambios a sistemas contables. Ese fue el caso de la empresa Ideal Alambrec Bekaert. Alexandre Caldeira, gerente de Operaciones de la firma, explica que una auditora externa apoyó el proceso. Cree que reportar bajo normas internacionales es algo positivo, "al ser una empresa global es mejor reportar con normas internacionales". Las NIIF se aplican también en Perú, Brasil y Paraguay por nombrar algunos países.

En criterio de Sánchez, en las empresas pequeñas, en general, la dificultad fue menor, debido a que sus operaciones son más sencillas y, por lo tanto, la aplicación de las normas contables no representan complicaciones excesivas.

Jorge Pérez, gerente de Lady Rose, una firma ambateña dedicada a la fabricación y comercialización de zapatos, dice que el tema no fue complicado, pues él y su esposa son contadores. "Eso facilitó adaptarnos a los procesos".

Gabriela Alvarado, gerente de Ferromédica, una firma que fabrica equipos médicos, dice que destinó cerca de USD 13 000 en asesorías para adaptar su sistema contable. "Es complicado el cambio, pero es cuestión de adaptarse. La ventaja es que en temas normativos ya veníamos trabajando y no fue tan complejo".

Aduanas y permisos, con otras exigencias

Además de normas laborales, tributarias y contables, las empresas han tenido que cumplir con reglamentos relacionados con permisos municipales, normas sanitarias, Reglamento de Buenas Prácticas de Manufactura y adaptarse a nuevos sistemas aduaneros y de normalización de productos.

Para cumplir con estos procesos, las empresas han tenido que contratar personal especializado, realizar talleres de capacitación para el personal e, incluso, asesorías externas. Sandra Arauz, gerenta de The Natural Nutrition Foods, relata que dentro del proceso de aplicación del Reglamento de Buenas Prácticas de Manufactura tuvieron que realizar talleres. "Pero desarrollar procesos previos, que veníamos cumpliendo en temas de limpieza, seguridad ocupacional, nos facilitó el proceso de cumplimiento", recuerda.

Los cambios en el sector sanitario se dan constantemente dentro de los sectores comerciales, asegura Diego Vizcaíno, director ejecutivo de Agrocalidad. Es por ese motivo, explica, que en los últimos cuatro años se han realizado ajustes normativos en el sector agrícola, para mantener y aumentar las ventas de los productos nacionales.

"No hubo un cambio programado, sino un ajuste a las reglas ya existentes, como la normativa para la introducción de protocolos para la certificación de vacunas, programas de control de plagas en flores y frutas... Todo esto enfocado en la depuración de normativas para elevar los niveles de exportación", asegura.

Uno de los cambios más significativos, asegura Vizcaíno, es la ley derogatoria de la ley de creación de la Comisión Nacional de a Erradicación de la Fiebre Aftosa (Conefa). "La eliminación de la Conefa significó devolver a la autoridad sanitaria la potestad de control que siempre tubo a través de la Ley de Sanidad Animal", segura.

José Valdivieso, productor de leche en el noroccidente de Quito, considera que este cambio fue positivo, porque con la eliminación de la Conefa también se iniciaron iniciativas como las campañas de vacunación contra la fiebre aftosa.

En el INEN además se realizaron modificaciones legales dentro del Sistema Nacional de Calidad. Así, en el 2012, en el INEN se hicieron ajustes a 1 094 documentos normativos que está previsto vayan este año al Registro Oficial.

Estas normativas son utilizadas por los productores para el control de calidad de sus productos, pero las mejoras requieren de inversión adicional. "Si la empresa va a invertir para mejorar la calidad de sus productos, antes es necesario tener claro qué es lo que quiere mejorar, de lo contrario no les va a servir de mucho. Ese es el sentido de estos ajustes en la normalización: definir los parámetros de calidad", indica Héctor Marcial, director de Normalización del INEN .