Giorgio Bottinelli muestra sus productos en uno de los locales ubicados en el Hotel Sonesta. Fotos: Joffre Flores / líderes
Xavier Montero C. Redacción Guayaquil / LÍDERES
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Giorgio Bottinelli: pisadas firmes y con estilo para el mercado femenino

Giorgio Bottinelli prefiere el colorido en sus diseños. En su calzado femenino se destacan los tacones altos, las plataformas con estampados florales y las flats puntiagudas de colores pasteles.

El 'animal print' también figura en su catálogo y los detalles de pedrería constan en sus modelos exclusivos. Bottinelli, un zapatero italiano que está radicado en el país desde hace 13 años, ve plasmados sus diseños en su taller, que está ubicado en el norte de Guayaquil.

La marca de Giorgio Bottinelli cumplió su primer lustro y actualmente se comercializa en cinco almacenes de Quito y Guayaquil. En el 2012 la firma logró ventas por USD 600 000 y para este año estima cerrar con una producción de 25 000 pares de zapatos de mujer.

"Cuando los compré no creía que se trataba de calzado ecuatoriano, por la calidad de sus acabados y estilo que manejan en sus tiendas. He comprado tres pares en este último año", indica Rosa Aroca, clienta de Bottinelli. Para Sebastián Arcos, los diseños de Giorgio Bottinelli van ganando fanáticas en el mercado de Pichincha. Él y su hermano Esteban llevan dos años comercializando este calzado femenino y han abierto tres locales en el valle de Cumbayá. El primer local se abrió en el centro de esta parroquia y el segundo (2012), que tiene un área de 60 m², está en la Plaza del Rancho. Un tercer local de los socios de Bottinelli está en el edificio Plaza Coruña, en el norte de Quito, y tienen previsto una venta de 800 pares de zapatos de mujer durante este mes. Los hermanos Arcos y Bottinelli se conocieron hace siete años, en competencias de ciclismo de montaña que aún realizan.

Bottinelli inició en este negocio motivado por su esposa Verónica y por su suegro, Jorge Varela. Su familia política está relacionada con la confección de zapatos desde hace tres décadas en Guayaquil.

El italiano, para asumir el reto del diseño de sus propios modelos, se radicó unos meses en Colombia para aprender de maestros zapateros sobre la confección artesanal de calzado femenino. "Mi idea es revalorizar el trabajo manual de esta industria, hacer modelos personalizados, elegantes y perfectos, pues ser artesano no significa que sea un producto imperfecto", indica Bottinelli.

Una veintena de artesanos se encargan de la confección de este calzado, cuya producción mensual bordea los 2 000 pares. Entre centenares de suelas y cueros sintéticos se confeccionan las punteras, respaldos y capelladas de sus modelos 'prêt-à-porter' que están destinados a la venta por catálogo. Allí también se fabrican los modelos exclusivos que se destinan a los mostradores de las tiendas en los centros comerciales.

Matilde Tutivén se dedica a la venta por catálogo de los Giorgio Bottinelli desde hace tres meses. "Es un producto que gusta mucho tanto a mujeres de 14 a 28 años, amas de casa, señoritas y hasta a las oficinistas más exigentes. El mes pasado gané más de USD 200 en comisiones por lo que vendí", indica Tutivén.

La proyección de Bottinelli es seguir creciendo en ciudades como Ibarra y Ambato y lanzar su sexto catálogo.

Los modelos y tallas En sus inicios. Bottinelli comenzó diseñando y confeccionando con un maestro zapatero y materiales a crédito. El año anterior vendió 35 000 pares.

Los más solicitados. Los tacones de las tallas 6 y 7 son los que más demanda tienen en sus tiendas y catálogos.

La insignia

Miriam Zamora. Secretaria administrativa

'Es un orgullo hacer zapatos de tan alta calidad'

Llevo cinco años y medio trabajando en Giorgio Botinelli. Me inicié en el inventario y ahora me desempeño como secretaria administrativa y operativa. He visto el crecimiento de nuestros productos desde confeccionar calzados convencionales a obras de arte.

El trabajo es extenuante en mayo, junio y de octubre a diciembre, pero es un orgullo hacer zapatos tan bonitos y de tan alta calidad para las mujeres.

En ocasiones es difícil lidiar con los artesanos en el taller. Los parámetros de confección que maneja Giorgio Botinelli no son los comunes en el mercado, pues la exigencia en cada detalle es lo que permite que una clienta regrese nuevamente a la tienda para llevarse otro par.

Cada mes es un reto, pues lanzamos cinco colecciones al año y tenemos que reaprender el cómo se elabora cada modelo de tacones, de sandalias, etc.

"La exigencia en cada detalle permite que una clienta regrese por otros zapatos".