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Matrimonio organizado por la compañía privada Miss Mónica, en la playa de Tarará, La Habana. Foto:  Alejandro Ernesto / EFE

Matrimonio organizado por la compañía privada Miss Mónica, en la playa de Tarará, La Habana. Foto: Alejandro Ernesto / EFE

La Habana, escenario de las bodas ‘vintage’

20 de febrero de 2017 11:01

Organizar una boda ‘vintage’ en la exótica Habana Vieja o ajustar la complicada logística de una ceremonia en la playa ya no es problema en Cuba: una variada oferta privada de organizadores de eventos se encarga de hacer realidad casi cualquier deseo, algo impensable hasta hace solo unos años.

En Cuba, las bodas no se suelen planificar con años de antelación y muchos prefieren convivir “sin firmar” para evitarse los gastos de las celebraciones en un país sobre el que se cierne casi de manera constante el fantasma de la crisis económica.

Sin embargo, esa mentalidad “ha comenzado a cambiar”, cuenta Zaylhi Linares. Linares regenta “D’Evento”, una empresa familiar en la que también participa su hija Desireé y que brinda más de una docena de servicios para novios y quinceañeras, algo muy atractivo frente a la escuálida oferta estatal, más barata pero de menor calidad.
“Tenemos mucha competencia, antiguamente eran cuatro o cinco grupos en este mercado. Ahora son más y eso es bueno, porque nos invita a desarrollarnos más, a crecer”, señala esta comunicadora de profesión que eligió el camino de la coordinación de eventos de manera fortuita.

Cuando le tocó festejar los “quince” de su hija, Linares notó que todos los servicios se ofrecían de manera dispersa y se dio cuenta del filón que ofrecía esta área, casi desconocida en Cuba, situación que ha cambiado “tremendamente” tras la aprobación en el país de varias licencias de trabajo “por cuenta propia” en 2012.

“La evolución de estos servicios que brindamos coincide con la apertura del país y la posibilidad que se le da a las personas de emprender, de dar rienda suelta a sus ideas”, afirma esta empresaria, que insiste en que “no hay nada banal” en lo que hace.
Tras las reformas impulsadas por el Gobierno cubano, Mónica dejó su trabajo como cajera en una tienda y bajo el nombre de Miss Mónica Eventos comenzó a hacer el trabajo “para el que nació” y que “se le daba muy bien”.

“Siento que cada vez que trabajo con unos novios, soy yo la que me vuelvo a casar. Trato de establecer una relación especial con ellos y si lo desean nos ocupamos de todo, desde la ceremonia, la fiesta y la luna de miel”, asegura mientras no deja de dirigir el montaje del salón donde horas después se ofrecerá un banquete.

Para Mónica el secreto está en trabajar en conjunto y tratar de hacer “magia” para encontrar “lo que hay y lo que no hay” en un país desabastecido y al que hay que importar hasta las cintas para decorar.

“Me casé hace 10 años y no había nada de esto. Puse a correr a toda mi familia y no tuve un momento de descanso”, confiesa Iris, una madre que ahora contrató a una coordinadora para la fiesta de quince de su hija Damaris, que aunque dice “respetar a quien lo considera un lujo”, según la madre de Damaris este ha sido “el dinero mejor invertido”.

Para Ailed de Guevara, la creadora y principal impulsora de “Aire de Fiesta” el mercado de las bodas en Cuba ha crecido “porque el país está preparado, y han surgido estas licencias para trabajarlos. Todo ha llegado de la mano, era el momento adecuado”, comenta esta empresaria.