Empresarios presupuesto

Empresarios se dieron cita el jueves pasado en la Casa de la Música, en Quito, para celebrar el septuagésimo noveno aniversario de la Cámara de Industrias y Producción (CIP). Foto: Julio Estrella/LÍDERES

Redacción Quito (I)
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El empresario se preocupa tras el ajuste del presupuesto estatal

25 de octubre de 2015 14:53

El Fisco tiene previsto gastar unos USD 6 000 millones menos el 2016, lo que generará varios impactos en el sector productivo.

El ajuste fiscal será de un 17% frente al Presupuesto de este año (USD 36 317 millones).
“El recorte presupuestario era inevitable, dado que Ecuador no ha tomado políticas para prevenir un ‘shock’ externo”, dice Roberto Aspiazu, director ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano.

“Todos los indicadores están cayendo y la pregunta es cuál será el piso. Eso va a depender mucho de lo que hagamos en este momento”, anota Aspiazu.

El sector empresarial considera que es momento de dejar de confrontar y de atender las urgencias de la economía del país.

El titular del Comité dice que no todos los sectores sentirán el efecto de un menor dinamismo económico, pero sí en la mayoría.

Los sectores más golpeados serán los de construcción, gráfico y servicios, que tienen al Estado como principal contratista.

Pero en general, un menor presupuesto se traducirá en un menor circulante en la economía, lo que impactará en las ventas de todos los sectores.

Richard Martínez, presidente de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), considera que el ajuste implicará una contracción de las ventas de la industria y que los procesos de cobranzas se hagan más complejos. De hecho, es probable que la morosidad de los clientes de las firmas suba, dijo.

Para Julio José Prado, director del Departamento de Economía del IDE Business School, los empresarios que se hayan vuelto demasiado dependientes del gasto público estarán en problemas. En cambio aquellos que hayan seguido con la mentalidad emprendedora saldrán adelante.

El catedrático calcula que las empresas que tengan más del 50% de sus ventas atadas al Gobierno, la van a pasar mal, quizás no porque el Gobierno deje de pagar, sino porque retrasará sus pagos. “Si dependes mucho de un mercado, del Gobierno o de un proveedor, en el corto o mediano plazo eso termina pasando factura. Mientras más diversificación de productos y de mercados es mejor”.

Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, dice que el sector comercial está deprimido desde el año pasado, debido a restricciones a las importaciones, como cupos de importación y sobretasas arancelarias.

“El próximo año se gastará menos y es posible que entremos en recesión. No vemos buenas perspectivas para este sector”, indica Alarcón, al recalcar que el Estado era un gran consumidor porque gastaba en la economía.

El presidente de la CIP agrega que el gremio propone algunas medidas para el próximo año.

Primero, las empresas deberían hacer un presupuesto base cero. Esto implica - dice- dejar de tomar en cuenta la data histórica y empezar a construir un nuevo presupuesto, porque toda la dinámica comercial se va a modificar en el 2016. Además, sugiere generar espacios de asociatividad y aprovechar al talento humano propio de las empresas, para innovar las estrategias empresariales.

Precisamente, este último tema fue uno de los ejes del encuentro El rol de la Empresa y el Estado para fomentar la competitividad en el siglo XXI, que se efectuó el jueves pasado, en Quito, con motivo del septuagésimo noveno aniversario de la CIP.

Prado, por su parte, recomienda encontrar nichos que se habían perdido en el sector privado o que se pueden volver a retomar.

Ante un mercado interno deprimido, las empresas también han comenzado a diseñar su estrategia con miras a diversificar los mercados de exportación.

Construcción, alimentos y servicios

A la espera de obras y liquidez


Los sectores que recibirán un mayor impacto por una reducción del gasto público serán los de la construcción y servicios, donde el Estado es un cliente fundamental.

Este año el sector de la construcción no crecerá, según datos a junio del Banco Central. La cifra se explica principalmente por una caída en el segmento de construcción civil (básicamente obra pública), según Gonzalo Rueda, gerente de MarketWatch. La construcción civil representa 70% del total del sector y el resto corresponde al inmobiliario.

Henry Yandún, titular de la Cámara de la Industria de la Construcción, cree que un ajuste del 17% al Presupuesto estatal generará una caída en el sector de igual proporción. El sector ya ha comenzado a sentir un impacto de un menor gasto público en este año. De acuerdo con un censo en 88 empresas de este gremio, la planilla de empleados profesionales bajó en 40% y la de trabajadores de la construcción, en 50%.

Yandún aspira a que el sector inmobiliario enfocado en vivienda de interés público (USD hasta 70 000) y obras como el Metro de Quito ayuden a levantar al sector el próximo año. “Esperaríamos que la reducción del gasto público sea mínima en el sector de la construcción. Me parece que se podrían cortar viajes al extranjero que no le dejan nada al país”.

También hizo un llamado a la Asamblea, para que elaborara un proyecto de Alianza Público-Privadas que motive al inversionista.

Sectores relacionados con la construcción también sufrirán un impacto. Esteban Anker, gerente de la empresa Atu, que fabrica muebles de oficina, cree que el 2016 será un año difícil. Un 15% de sus ventas se destina al Estado.

“El 2016 exige a las empresas ser muy creativas y buscar nuevas oportunidades y nuevos mercados de exportación, porque el mercado interno va a ser más complicado”, indicó Anker.

Un impacto directo también lo sufrirán las empresas de servicios petroleros, considera el experto petrolero Rodrigo Gómez de la Torre. Además, cree que una menor liquidez del Régimen en 2016 podría generar retrasos en los pagos a proveedores del sector.

En otros sectores, como el alimenticio, también hay preocupación. “El Gobierno gastaba mucho circulante, que generaba bastante gasto público, por ejemplo en obras. Todo ese gasto creaba circulante y demanda. Entonces, obviamente habrá contracción de mercado. Nos veremos afectados a doble dígitos. Buscaremos alternativas en mercados extranjeros”, sostiene Andrés Alarcón, director de Rikocom Alimentos.

Textiles, vehículos y gráfico

Inquietud en los tres sectores


Las industrias de textiles, automotriz y gráfica analizan con detenimiento el posible impacto que se daría en sus actividades productivas, tras el recorte del Presupuesto estatal.

Javier Díaz, presidente de la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE), explica que hace dos años ya sufrieron un impacto por la disminución de gastos del Estado. En ese entonces, se produjo la reducción en la compra de uniformes administrativos.

Ahora, frente una nueva reducción para el 2016, Díaz dice que están a la expectativa. Él no cree que, por ahora, se reduzcan las compras de uniformes escolares, que están enmarcadas en un programa por USD 20 millones. Tampoco considera que se puedan reducir las adquisiciones de la ropa paras las Fuerzas Armadas.

En lo que sí tienen dudas es en las prendas para el sector de la salud, cuyas adquisiciones alcanzan entre USD 10 millones y USD 15 millones al año. “Cada hospital tiene su requerimiento. No sabemos qué es lo que va a ocurrir”.

Díaz aclara que el Estado no es el cliente principal. “El año pasado sumó unos USD 50 millones a USD 60 millones. Este año llegará a unos USD 45 millones. (…) Del 100% del mercado debe representar entre el 7% y el 10%”.

Óscar Ayerve, presidente del sector gráfico de la Cámara de la Pequeña Industria, indica que en los últimos tres años se registró una reducción paulatina de las compras por parte del Estado. Entre los productos que las firmas privadas dejaron de producir y que ahora se elaboran en empresas estatales se cuentan: folletería, documentos de gran volumen, impresos, etc.

Para el año próximo, Ayerve no tiene previsiones de lo que pudiera suceder con los gastos en publicaciones. El dirigente insiste en que cada vez es menor lo que se requiere del sector privado.

Según Ayerve, el uso de facturas electrónicas impactó al sector. El 72% de las empresas gráficas en el país se dedica a la impresión editorial y de documentos regulados, principalmente por el Servicio de Rentas Internas.

Para Juan Carlos Andrade, presidente de la Federación de Transporte Pesado, con más recortes presupuestarios la demanda de transporte se reducirá.

Para el año que viene no tienen una proyección, pero consideran que habrá una caída de la demanda de su servicio tanto del sector público como del privado. En ese escenario, asegura, a todas las empresas les corresponderá replantear sus esquemas de trabajo. “Se afecta a las tarifas, se impacta en el empleo. Los puestos de trabajo ya se han reducido”.