Javier Borkenztain es el fundador de la ‘start up’ uruguaya $ero estuvo en Quito para hablar sobre los desafíos que trae la tecnología a los servicios financieros. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Javier Borkenztain habló sobre los desafíos que trae la tecnología a los servicios financieros. Foto: Pavel Calahorrano / LÍDERES

Pedro Maldonado
(I) Editor del Semanario LÍDERES
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Javier Borkenztain: ‘El vínculo con nuestro dinero cambia’

5 de julio de 2016 09:55

Javier Borkenztain, fundador de la ‘start up’ uruguaya $ero estuvo en Quito para hablar sobre los desafíos que trae la tecnología a los servicios financieros. Este emprendedor asegura que el dinero electrónico generará negocios que antes eran imposibles.

¿Que es $ero? ¿Cuál es su objetivo?

Somos una institución financiera regulada por el Banco Central de Uruguay y nos vemos como el banco de los que no tienen banco. A escala mundial hay unas 2 000 millones de personas sin cuenta bancaria, en Uruguay son unas 600 000 personas. Nosotros apuntamos a ese segmento.

¿Entonces compiten con los bancos?

En el 2010, en una conferencia del BID sobre microcrédito, escuché esta frase: ‘a los bancos no les gusta los pobres y a los pobres no les gusta los bancos’. Los bancos son muy sofisticados, elegantes, de corbata y mármol, pero para mí son un almacén, un negocio que durante cerca de 600 años se dedicó a hacer negocio con la plata de otros y como pasa con cualquier otro almacén hoy les cuesta lidiar con la tecnología. El paradigma que tienen y tuvieron fue cuidar la plata en un lugar seguro, pero ahora se les dificulta adaptarse al siglo XXI en donde el juego es compartir, abrirse, interconectar las cosas. Con modelos como el del dinero electrónico sus bóvedas no sirven como antes, el dinero tiene que fluir libremente, pero eso aún no lo entienden.

¿Con este cambio generado por la tecnología qué tienen que hacer los bancos?

No me preocupa mucho los bancos. A mí me fascina y me seduce todo lo que podemos hacer los que estamos afuera, los que pensamos que los estándares deben ser abiertos. Compartir es el nombre del juego el siglo XXI y grandes empresas como Facebook y Google lo demuestran; ninguna de esas empresas hubiera llegado a nada si se quedaban encerradas con su producto y no dejaban que otros hagan cosas con su producto. La revolución tecnológica ha desarmado y destruido todas las industrias. La tecnología democratizó y permitió la ‘desintermediación’ de muchas industrias y en ese tsunami ahora le toca también a los bancos, al sector financiero. Hay muchos servicios que brindan los bancos, pero lo hacen mal y allí aparecen empresas tecnológicas más ágiles, y modernas, nativas digitales, que ofrecen mejores servicios.

¿Que tipos de servicios?

Pagos, seguros, préstamos entre personas. Ahora la gente busca muchos servicios por Internet y un ejemplo es Lendingclub, una de las empresas más grandes de préstamos en línea persona a persona. Presta miles de millones de dólares al año.

¿Qué tiene que hacer ahora el cliente de los bancos, la gente que busca recursos para emprender?

La revolución más grande se va a dar en el servicio a las personas. Con las empresas y las industrias los bancos tienen claro el tema y seguirán siendo los grandes concentradores de capital. El tema es que la plata está dejando el billete y pasa a ser electrónica. Lo que va a cambiar profundamente es la forma en la que las personas nos vinculamos con nuestro dinero, con nuestros ahorros, con nuestras transacciones, con lo que gastamos y ahorramos.

¿En $ero han recibido asesoría de la banca?

Al principio fue difícil convencer al Banco Central de Uruguay que una ‘start up’ podía obtener una licencia ‘cuasibancaria’. Pero lo logramos. La innovación que traemos no está en lo que se ofrece sino en cómo lo hacemos.

¿Y cómo lo hacen?

Apoyados en la tecnología, con un sistema open source, con procesos automatizados, asociándonos con entidades financieras...

¿Y los bancos en Uruguay cómo miran su aparición?

No tengo idea, tal vez nos mirarán con recelo y dudas, pero no sé su opinión. Nos basamos en las leyes y tenemos la dificultad de ser masivos para lograr rentabilidad.

El negocio financiero está cambiando. ¿Hacia dónde caminamos con todo esto?

Vamos a un lugar mejor, aunque es difícil saber cómo será. El iPhone tiene menos de 10 años, Facebook tiene 10 años. Los cambios son tan rápidos, radicales, profundos y se desparraman tan rápido que es difícil saber a dónde vamos. Tengo confianza que vamos a un lugar mejor. Hay 2 000 millones de personas sin servicios financieros, es casi un tercio de la población mundial y cuando ellos tengan acceso a créditos y servicios lo que va a pasar será bueno. Cuando la carretera del dinero electrónico sea más ubicua de lo que es ahora van a venir emprendedores, gente con ideas locas y revolucionarias.

¿El dinero electrónico es una oportunidad?

Absolutamente.

En el Ecuador el tema lo concentró el Banco Central, pero luego se politizó.

Eso es una pena. Siempre es un problema cuando un tema se politiza. Pero creo que el dinero electrónico es una oportunidad y más para un país como Ecuador con mucha pobreza y desigualdad social como el resto de América Latina. No es lo mismo mandar un camión con dólares que un sms, porque el sms es mucho más barato, todos tienen un celular, todos tienen una sucursal del banco en la mano. Esa es la ventaja y con eso van a pasar cosas maravillosas. La gente va a tener más acceso a capital para financiar sus proyectos, sus emprendimientos.

¿Qué recomienda para el dinero electrónico: una administración pública o privada?

No hay mucha experiencia en el mundo. Hay algo en África donde surgió de manera espontánea con las operadoras telefónicas y permitió un desarrollo enorme, surgieron negocios que antes eran imposibles. En Ecuador están dando un paso arriesgado, importante, con errores y aprendizaje. Y da pena que se politice, porque el político tiene otros intereses, pero si el sistema se independiza de la discusión política se verán, en un par de años, modelos de negocios para hacer cosas increíbles. Pero es necesario discutir el tema.

¿Cómo mira el tema al ser el fundador de una ‘start up’?

El primer enfoque que se tuvo en Ecuador no fue el adecuado; por eso abrirlo a otros actores me parece más interesante. Soy creyente de que es mejor hacer que no hacer. La manera de aprender es haciendo, equivocándose, sin darse por vencido.

HOJA DE VIDA

Su cargo
. Es el fundador y CEO de $ero, una ‘start up’ que es parte del sistema financiero de Uruguay. Esta compañía no tiene oficinas pero mantiene acuerdos con entidades financieras y con el Banco Central de Uruguay. También es parte de Mifos Initiative, una fundación que promueve la inclusión financiera, mediante el uso de software de código abierto.

Su formación. Es Ingeniero Industrial Mecánico de la Universidad de la República y tiene un MBA de la Universidad de Montevideo.

Su visión. Es un creyente convencido de que la tecnología trae beneficios para todos. Además es partidario de la educación como un factor de reducción de la pobreza.