maní crocante

El filipino Steve Sia llegó al país hace cuatro años para instalar una planta de maní crocante. Ha invertido USD 100 000 en la adecuación del mobiliario y en la construcción. Foto: Juan Carlos Pérez / LÍDERES

María Victoria Espinosa (I) 
redacción@revistalideres.ec
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El maní crocante de Santo Domingo tiene sabor filipino

12 de July de 2015 15:49

El maní crocante no tiene ni una gota de aceite. El filipino Steve Sia elaboró varias fórmulas hasta lograr un ‘snack’ para que los niños y adultos mayores pudieran ingerirlo sin repercusiones en la salud. Es bajo en sal y azúcar. Solo tiene la grasa vegetal propia del grano.

La marca Hermoso manní se distribuye desde hace tres años. La desarrollaron los esposos Steve Sia y Lorena Piedra. Ellos vivían en EE.UU., pero Piedra, que es ecuatoriana, extrañaba a su familia que es oriunda de la parroquia rural Valle Hermoso, de Santo Domingo de los Tsáchilas.

En ese lugar, construyeron una planta para fabricar un maní crocante, parecido al que se comercializa en Asia. Pero con la diferencia de que solo utilizarían materia prima ecuatoriana. “Fue difícil encontrar una receta que se ajustara a la realidad nacional”, dice Sia. Ahí se produce a diario hasta 6 000 fundas de maní, que se distribuyen en seis supermercados a escala provincial y nacional.

Luego de probar con varias harinas, la pareja descubrió que la harina de la arveja proporcionaba el toque crujiente al maní. Entonces, el siguiente paso fue importar máquinas específicas en las que invirtieron USD 35 000.

Sia recuerda que al principio amigos y familiares le aconsejaban que hiciera un producto más comercial. Pero su idea era un maní saludable sin preservante, colorantes y con la porción adecuada de 25 gramos, que equivalen a 150 calorías basadas en una dieta de
2 000 calorías diarias. El precio de cada funda es de USD 0,30.

El filipino asegura que el éxito de su negocio radica en la selección del maní. Entre tres personas se encargan de escoger los maníes que no tengan desperfectos. Estos se hornean y recubren con la harina y se dejan secar para ser empaquetados en unas fundas amarillas con letras rojas y azules, que para los dueños de la marca significa que el producto es ecuatoriano. Además en la funda se dibujaron unas montañas y un valle de maní. Esto simboliza a la parroquia Valle Hermoso. “Mi esposa es de este lugar y su familia luchó para que se realizaran obras importantes. Quise rendirles un homenaje y que las personas conozcan más sobre la parroquia”.

Desde hace tres meses, el maní se distribuye en las cadenas de supermercados Supermaxi y Tía. También en los almacenes mayoristas de Santo Domingo.

Sia asegura que pusieron énfasis en la negociación con estos supermercados, porque durante más de un año intentaron posicionarse en tiendas locales, pero no obtuvieron el resultado esperado. “Debíamos dar crédito. Hubo personas que no nos cancelaron y debíamos pagar a vendedores. Preferimos que sean las cadenas grandes quienes lo distribuyan”.

Para que la idea funcione, empezaron a dar a conocer el producto en las ferias del país. Han visitado Santo Domingo, Los Ríos, Manabí, Napo, Guayaquil, Loja y Quito. Ellos obsequian el producto, explican sobre el proceso de elaboración y en dónde pueden comprarlo. “Pensarán que perdemos dinero al regalarlo, pero hay marcas con más de 20 años en el país y competir con empresas consolidadas es difícil”.

En el 2013 recibieron un reconocimiento del Ministerio de Turismo por la innovación en ferias. Betsy Sandoval tiene una tienda donde distribuye Hermoso manní. Lo compra en almacenes Aldeán. Ella recuerda que hace seis meses era difícil venderlo, pero empezó a ofertarlo con las gaseosas y cervezas. Desde entonces, los vecinos lo compran como un ‘snack’ para las reuniones sociales.

Insignia

“Creamos un producto saludable”


Lorena Piedra. Administradora

Mi esposo Steve y yo iniciamos este negocio con varios temores, porque el producto que ofertamos no es el más popular. Con el tiempo, empezamos a mostrarle a las personas que hay ricas recetas saludables para los aperitivos de media mañana o tarde. Para realizar este producto, Steve debió intentar varias fórmulas para lograr la ideal. Nuestra meta es colocar el producto en los bares estudiantiles. Para ello ajustamos más la fórmula a las necesidades de los niños y también de los adultos mayores.

Ahora, me encargo de lo administrativo y mi esposo de la planta. Debo estar pendiente de cada negociación, para cumplir con los clientes y para que la marca se posicione en el mercado nacional. Sabemos que no es una tarea sencilla, pero de a poco estoy segura que lo lograremos. Hemos ganado experiencia. Aprendimos cómo negociar y creemos que tenemos un producto de calidad, que en el futuro dará trabajo a los santodomingueños.