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El memo de la semana: El nuevo aeropuerto de Quito

La obra más grande de la capital fue inaugurada y solo resta que entre a operar definitivamente, en febrero del próximo año. Los trabajos de edificación del nuevo aeropuerto de Quito tardaron casi una década y en ellos se invirtieron más de USD 680 millones, en medio de un proceso que levantó polémica por algunas consideraciones establecidas en los contratos.

Las características físicas de esta nueva terminal muestran que se trata de una construcción moderna, acorde a la demanda de la industria aérea de la actualidad. Además, los sistemas de control de vuelos y aterrizajes han pasado las pruebas con pasajeros y carga, en el día y en la noche.

Centenares de personas participaron en las evaluaciones de las máquinas y equipos de la terminal de pasajeros. Se probaron los sistemas electrónicos e informáticos para el chequeo de personas y manejo de maletas. Por la capacidad operativa se abrirán otras rutas y vuelos directos hacia las ciudades con mayor demanda de viajeros y turistas.

Desde esta perspectiva, ahora resta esperar la fecha en la que entre a operar. Pero más allá de este nuevo soporte logístico para la industria aérea es el momento de impulsar una estrategia para atraer más inversiones al país. La Secretaría Metropolitana de Producción y Desarrollo ha señalado que la obra contribuirá a impulsar los sectores de exportación y turismo en el Distrito.

Quizás lo importante sea desarrollar una estrategia más sólida en la que participen otros actores públicos y privados. Una infraestructura del tamaño que en este momento tiene Quito debe ser un puente para que la ciudad se establezca objetivos ambiciosos en la región.