Fidel Durán

Fidel Durán Pitarque, gerente General del Banco Solidario. Foto: Alfredo Lagla / LÍDERES

César Augusto Sosa. Editor (I)
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Año de prudencia para el microcrédito

31 de mayo de 2015 15:10

Fidel Durán Pitarque, gerente General del Banco Solidario, hace un diagnóstico del microcrédito en el país y encuentra que el principal impedimento para crecer son los límites a las tasas de interés. USD 200 millones en préstamos extranjeros están por llegar.

¿Qué resultados ha dejado la fusión Solidario-Unibanco?

El Banco Solidario, que absorbió a Unibanco en el 2013, tuvo una mejora en el desempeño el 2014, que fue un año de consolidación. De ser bancos pequeños con una cartera de USD 300 millones cada uno pasamos a ser el octavo en volumen de activos, pero tercero en número de clientes.

¿Cómo está la rentabilidad?

El año pasado fue del 8,5%, ligeramente por debajo del sistema financiero, debido a que los costos operativos son mayores. Atendemos a un mayor número de clientes con montos de créditos bajos respecto al promedio del sistema.

¿Los mayores costos no se compensan con las tasas más altas en microcrédito?

No, porque existe un sistema de regulación de tasas que no permite cubrir los costos. Cuando se limitaron las tasas de interés, el sistema financiero empezó a prestar más a los mismos clientes, generando un riesgo de sobreendeudamiento.

¿Cuándo puede convertirse en un problema real ese riesgo?

El año pasado el sistema financiero, en general, fue más prudente, pero vemos a cooperativas que actúan con poco criterio técnico. Es importante un papel más activo de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, una institución nueva que atiende a más de 800 instituciones, lo cual es complicado.

Con una rentabilidad del 8,5%, ¿qué tan atractivo es el negocio bancario?

El banco y los accionistas del Solidario, desde su origen, establecieron dos objetivos de rentabilidad. El primero es financiero, para seguir creciendo y otorgando crédito. Aunque los accionistas quisieran un poco más de rentabilidad creen que el nivel actual es razonable. El segundo objetivo es lo que llamamos rentabilidad social. De ahí que fuimos los primeros en hacer microcrédito en el país, en bancarizar a los microempresarios, en dar crédito a los asalariados que no eran clientes del sistema financiero.

¿Cuál es el diagnóstico actual del sector del microcrédito?

El sector ha crecido. La cartera de los bancos especializados en microcrédito era de USD 1 500 millones hasta el año pasado, que es un 8% de la cartera total. Y hay unos USD 2 000 millones más en el sector cooperativo. Hace 10 años, esa cartera llegaba a USD
1 000 millones. En los últimos dos años se ha notado una reducción del ritmo de crecimiento.

¿Por qué esa desaceleración?

Se estaba prestando más a los mismos clientes y llega un punto de saturación. Hubo un tiempo en que la cartera de las cooperativas crecía al 30%, pero los riesgos crecían al 50%. En los últimos dos años, el sistema cooperativo entendió que no podía crecer a ese ritmo y bajaron sus tasas de crecimiento, aunque siguen siendo peligrosas. Los bancos especializados hemos mantenido el volumen de cartera y también el riesgo, siendo más conservadores.

¿El sector de microcrédito ha llegado a un estancamiento?

Creo que sí, y en eso tiene que ver el tema de tasas de interés. Hay un segmento importante de la población al cual no estamos llegando, ni los bancos especializados en microfinanzas ni las cooperativas, porque las tasas no permiten cubrir los costos.

¿A qué porcentaje de la población se ha cubierto?

El sector empresarial se grafica con una pirámide. En la base está la microempresa de subsistencia y conforme se va subiendo en la pirámide aparecen las empresas más grandes. En la base de la pirámide está la mayoría de clientes. Si existen 1,5 millones de microempresas, unas 700 000 están en la base y a ellas no estamos llegando.

¿Han realizado propuestas al Gobierno sobre las tasas?

Los cuatro bancos especializados en microfinanzas hemos mantenido reuniones con la Superintendencia de Bancos y la Junta de Regulación. Una primera propuesta ha sido recogida con la reciente amnistía tributaria, para que los préstamos del exterior para microcrédito estén exentos del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD). Los cuatro bancos tenemos actualmente USD 200 millones en préstamos del extranjero y el 5% del ISD era un limitante. Nos hemos comprometido a traer al menos USD 100 millones más de inversión extranjera para dar microcrédito si se concreta esto.

¿De dónde vendrían esos nuevos recursos?

De organismos internacionales, prestamistas del exterior, bancos éticos y muchos otros.

¿Para qué traer más recursos si el sector está estancado?

Porque es importante tener recursos de largo plazo y a tasas más bajas. Podemos reemplazar la captación local, que es volátil. En los últimos cuatro meses, el sistema financiero ha tenido retiros de unos USD 700 millones. Las captaciones se han reducido y se necesitan más dólares.

¿Qué escenario se vislumbra para el presente año?

Es un año en el cual tenemos que ser cautelosos, administrar la cartera de riesgo. Prevemos un aumento de riesgo en la cartera de microcrédito y de consumo. Se empieza a ver despidos en varias empresas y salida de personas que tenían contratos con el Gobierno.

¿Es un año de estancamiento?

Es un año de prudencia. No hay que ser agresivos en aumentar la cartera ni los montos de préstamos. No sería responsable.

¿Cómo ve la iniciativa de dinero electrónico para incorporar más clientes a los servicios financieros?

Puede ser una buena iniciativa para abrir cuentas de ahorro, pero no para dar crédito. Para eso hay que ir y evaluar los negocios, su capacidad de pago, etc. Un cliente pequeño, que a lo mejor puede ser muy buen cliente para un crédito de USD 800 puede ser un pésimo cliente si le presto USD 2 000. Al hacerlo, estamos generando un mal historial para un buen cliente, y esa es responsabilidad de la banca y de las cooperativas.

¿Cómo ve la incursión de Banecuador, que también atenderá a zonas rurales y urbano marginales como lo hacen las instituciones de microcrédito?

Es válido mientras logre una transformación de procesos y no solo de nombre. Quien debe llegar a los sectores más vulnerables es el Gobierno. La banca o las cooperativas lo pueden hacer, pero no con las tasas de interés actuales. Ahora, el BNF (próximamente Banecuador) no ha llegado a esos segmentos. Cuando lanzó los créditos 5-5-5 llegó a los mismos clientes que eran atendidos por el sistema financiero, distorsionando su cultura de pago.

SU HOJA DE VIDA

La formación
. Es quiteño y estudió en la Escuela Politécnica Nacional, donde obtuvo el título de Ingeniero Mecánico. Tiene una maestría en Administración de Empresas en el Incae.

Su cargo actual. Desde junio del 2014 ocupa el cargo de Gerente General del Banco Solidario, el cual se fusionó con Unibanco en el 2013. Producto de la fusión nació un banco mediano, ocupando el octavo lugar según el volumen de activos, pero el tercero en número de clientes.

Otros estudios. Máster en Dirección y Gestión de Marketing Estratégico en el EOI Escuela de Negocios. Tiene otra maestría en la Universidad Francisco de Vitoria, con orientación a la gestión de personas en la Universidad. Experto en Matrimonio y Familia.