Henry Aguilar

Henry Aguilar. Foto: Xavier Caivinagua (LÍDERES)

Giovanni Astudillo (I) 
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Le gusta asumir riesgos y encontrar negocios

29 de March de 2015 17:12

Sin pensarlo, un celular Philips dio inicio a una carrera exitosa dentro de la telefonía móvil. El orense Henry Aguilar lo tiene guardado en un cajón de un mueble de la Gerencia General de Hipertronics, su empresa que ensambla los teléfonos móviles de la marca grün.

Ese aparato lo adquirió en 1998 en Cuenca, ciudad en la que se radicó por sus estudios de Administración de Empresas en la Universidad del Azuay. Esta actividad la compartía con su empleo en el Banco Amazonas.

Se interesó por adquirir un celular para que sus clientes lo encontraran con facilidad cuando no estaba en el banco. En esa época ofrecía créditos de consumo, dice Aguilar, mientras toma una taza de café, un gusto que lo adquirió hace tres años y que le sirve para acercarse a sus clientes o proveedores cuando hace negocios.

A las pocas semanas de comprar su celular Philips, que solo ofrecía la posibilidad de hacer llamadas, visitó a sus padres en Machala. Allí, encontró un distribuidor que le vendió un Sony Ericsson con mejores prestaciones que su Philips y a un costo menor.

A su regreso, un compañero de trabajo le compró el Sony Ericsson, en el doble del valor original y pese a ello era mucho más barato de lo que vendían las tiendas en Cuenca. “Me ganaba casi un sueldo básico en un teléfono”. Así, surgió una oportunidad de negocio y sus primeros clientes fueron sus compañeros y amigos.

La actividad creció de forma importante, por lo que renunció a su trabajo para abrir la distribuidora de telefonía móvil Celular Exit, en el 2000. Lo hizo pese a que en la institución financiera ascendió a Administrador de Fondos.

Además del distribuidor de Machala, ofrecía equipos de un operador de telefonía móvil y de otro proveedor de Guayaquil. Desde entonces tuvo pocos tropiezos en su carrera. Pero Aguilar, de 36 años, recuerda uno en especial.

Al inicio vendió casi toda la mercadería a un mayorista que no le pagó. Fueron unos USD
1 000, “fue tan grave, que puede compararse con perder ahora un millón de dólares. Era casi todo mi capital”.

Pero se repuso y en el 2004 ya tenía seis tiendas de venta directa y desde mediados de ese año se convirtió en distribuidor de Porta. Tenía entre 40 y 50 empleados y presencia en Riobamba y Ambato.

El negocio creció por la demanda de un mercado ávido de estar comunicado… recuerda Aguirre. “Era una ciudad que necesitaba estar comunicada debido a la migración”, indica el empresario.

Celso Aguilar, quien era comerciante de muebles de oficina en Machala, fue la motivación profesional de su hijo. Según el progenitor, se convirtió en el inversionista de Henry Aguilar, porque además de estar bien formado personal y profesionalmente, identificó su intuición y capacidad para realizar negocios y su fortaleza para afrontar los retos.

El siguiente negocio fue convertirse en importador de celulares de Nokia, Motorola y otras marcas en el 2007. Al inicio, compraba lotes pequeños en Miami, porque no era muy competitivo debido al contrabando en las fronteras. “Eso cambié, aprendiendo a comprar en Estados Unidos y consiguiendo mejores precios…”.

Su gerente de Operaciones en Hipertronics, Pedro Cordero, destaca la habilidad de Aguilar para hacer negocios. “No tiene temor al riesgo financiero, porque asegura muy bien sus pasos. Se deja convencer fácilmente cuando son buenos negocios”.

En el 2012 tenía dos opciones: conformarse en aprovechar un cupo valioso para importar teléfonos o arriesgarse y crear a una empresa que se dedique a ensamblar celulares. Un año después se concretó la apertura de Hipertronics, que fabrica los teléfonos grün.

Ese nombre significa verde en alemán y su objetivo es mostrar que son equipos amigables con el ambiente, porque son reciclables y no tienen manuales impresos sino digitales.

Esa marca resultó de una propuesta de su hija mayor Estefanía, con estudios de alemán. En un viaje a Miami, Aguilar dijo a su familia que buscaba una marca para sus teléfonos y quería un nombre ecológico. Su esposa Andrea Abril, quien es presidenta de Hipertronics, recuerda que su hija le sugirió grün. “Él escucha mucho los consejos de la familia y como pareja somos muy unidos”.

Henry Aguilar optó por la marca grün, tras desechar dos propuestas de agencias de publicidad y con ese nombre busca alcanzar una proyección internacional para sus artefactos y exportar en el futuro. “Es una marca cuencana, pero no está en español ni es de nuestro léxico, porque la idea es que pueda ser aceptada en cualquier país”.

Su vida

Nació el 6 de noviembre de 1978 en Machala, El Oro. A los 17 años se radicó en Cuenca.

Está casado con la cuencana Andrea Abril. Tiene tres hijos: Estefanía, Nicole y Joaquín.

Estudió Administración de Empresas en la Universidad del Azuay y cursó dos años de la carrera de Jurisprudencia en la Universidad Católica de la capital azuaya. Tiene cursos en administración.