Sebastián Arcentales, agrónomo, propietario de Dulcamare dejó la capital para radicarse en Guayaquil. Foto: Enrique Pesantes / LÍDERES

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Stives Reyes
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La dulcamara, una planta emprende y alivia dolencias

14 de junio de 2017 15:15

El miedo a perder a su esposa enferma de cáncer hizo que Sebastián Sidney Arcentales, experimente con la planta dulcamara (Kalanchoe gastonis bonnierí).

Hace 14 años, su cónyuge fue desahuciada por los médicos con un cáncer alojado en el útero, el cual se diseminó a otros órganos importantes de su cuerpo.

Luego de haber acudido a varios hospitales sin obtener una cura, Arcentales recordó que una vez en Cosanga (Napo) una moradora le recomendó la dulcamara para combatir el cáncer y otras afecciones, así que probó suerte.

Se fue a buscar la planta y la encontró en el lugar menos pensado, entre las matas sembradas en los jardines del malecón Simón Bolívar de Guayaquil. Pidió regaladas unas matas y le dio las hojas a su mujer para que las mastique.

Después de tres meses la señora estaba curada y el cáncer desapareció. Desde entonces comenzó a promover el cultivo de la planta y a impulsar su consumo.

Decidió emprender y pidió prestado USD 1 000 a su tío Edwin León, para construir un vivero en donde sembrar las matas y luego venderlas. Su familiar, no le prestó esa cantidad sino que más bien le regaló USD 250. Así nació Dulcamare.

Esa fue su primera inversión. Luego acudió a institutos de cáncer, hospitales, para como un vendedor informal ofrecer sus plantas. “Las matas ayudaron a sanar a muchas personas. Las que podía las vendías o si no las regalaba”.

Sídney, como le gusta que lo llamen, había hecho una promesa luego de que esposa se sanó: dijo que el 30% de su producción estaría destinada para curar las enfermedades de las personas con escasos recursos económicos.

El emprendedor logró vender más de 100 000 plantas y le regaló USD 1 000 a su tío en agradecimiento por el dinero que le prestó.

Su vida dio un giro de 190 grados cuando la mayoría de sus usuarios le sugirió que mejor ofreciera el extracto de las plantas, y entonces asumió el reto.

Hizo un préstamo y construyó su propio laboratorio, amplió su vivero y adquirió maquinaria para elaborar sus propios productos. “Todo esto hicimos conservando siempre lo orgánico”.
Su primera línea de productos fueron los cosméticos para la piel. Creó Dulcagesic, un gel analgésico para las inflamaciones del nervio ciático, esguinces, golpes, lesiones, entre otras afecciones.

Después llegó la línea de los nutracéuticos o comestibles donde destaca el Pangea Plus y el Panace Forte. Ahora también cuenta con una línea corporal, capilar y facial. La marca cuenta con más de 60 ítems de productos naturales.

Según Arcentales, antes vendía USD 100 al día y ahora vende 10 veces más en los cinco locales que tiene en el Puerto Principal.

Para el emprendedor, lo que destaca de sus productos es que ayudan a aliviar los dolores de las personas. “Los compran porque encuentran alivio a sus enfermedades y mejoran porque la planta tiene propiedades curativas”.

Alcidio Rivas, de 61 años, sufre de diabetes e hipertensión. Él cuenta que gracias a los productos de Sídney los médicos no le amputaron su pierna.

El hombre desarrolló nefropatía diabética (daño en los nervios por una disminución del flujo sanguíneo y un nivel de azúcar en la sangre alto), por lo que no sentía cuando se lastimaba. Eso hizo que una de sus heridas se gangrenara. Dijo que utilizó el gel de dulcamara por varias semanas y al tercer mes la herida se sanó y cerró.

María Carpio, de 35 años, dice que también encontró alivio a su enfermedad de cálculos en los riñones que tenía luego de tomar pastillas hechas a base de la planta. “Me sané en cuestión de semanas con estos productos que son naturales. Son efectivos”.

Para Arcentales, sus principales promotores son los pacientes, quienes de manera personalizada o por redes sociales comparten su experiencia con el tratamiento. También, están las personas de escasos recursos que reciben las medicinas de manera gratuita.

El año pasado, Dulcamare recibió el reconocimiento de innovación por parte del Ministerio de Industrias y Productividad. Además, cuenta con un certificación orgánica internacional.
Entre los planes de la firma, está llegar a todo el territorio nacional y luego exportar.