Modesto Moreta (I) (F-Contenido Intercultural)
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Las prendas indígenas ganan mercado local

Atuendos estilizados con llamativos diseños, una variedad de telas y además bordadas son parte de la nueva tendencia de la moda para los jóvenes y los adultos de los pueblos indígenas, en Tungurahua. Este boom se inició con la apertura, hace tres años, de dos boutiques en Ambato.

Desde entonces, los ejecutivos, empleados de las cooperativas de ahorro y crédito, estudiantes y niños son los principales clientes de estos negocios. Sus propietarios Jenny Ainaguano e Isaías Caluña atienden a su clientela en español y en kichwa. En los dos almacenes el servicio al cliente es la estrategia principal en estos negocios.

Los dos fundaron sus propias marcas: Jenny Boutique y Native Boutique, respectivamente. En estos locales se ofrece la vestimenta de las etnias Chibuleo, Pilahuín, Salasaca, Tomabelas, entre otras, pero con ciertos toques juveniles. El objetivo es que los chicos vistan algo moderno, elegante y estén a la moda.

Hace dos años, Jenny Ainaguano, decidió ampliar su local comercial que lo inició en el 2006 su madre María. El negocio funcionaba en un pequeño local. Las ventas no superaban los USD 800 mensuales. Sin embargo, Ainaguano pensó que el pueblo indígena debía tener su propia boutique, en donde la atención sea sin ningún tipo de discriminación.

Así fundó Jenny Boutique localizado en la avenida 12 de Noviembre y calle Castillo, en el centro de Ambato. "La finalidad es dar la importancia que se merece nuestro pueblo. Queremos que cada persona que adquiera nuestras prendas, pueda demostrar que las raíces indígenas todavía siguen vivas. Para diseñar hacemos una investigación del significado", explica Ainaguano.

Ese es el caso de Cecilia Quisintuña. La joven llegó a la boutique buscando un par de aretes de coral. Dice que es una alternativa para evitar la discriminación. "Tenemos ganado un espacio importante. Esto permite mantener nuestra vestimenta", cuenta Quisintuña.

La inversión inicial para montar el negocio fue de USD 35 000. Los recursos los consiguió a través de un crédito en una cooperativa de ahorro local. El dinero se invirtió en la compra de vitrinas, maniquíes y mercadería.

Con el auge de las cooperativas de ahorro y crédito, las ventas se incrementaron, puesto que una de sus principales características es que sus empleados y ejecutivos utilicen los atuendos que identifican a las comunidades. En el almacén, además de la ropa típica de Chibuleo, se pueden encontrar atuendos y complementos de Pilahuín, Salasaca y Tomabela, entre otros artículos.

Otro de los emprendedores es de Isaías Caluña, gerente de Native Boutique. El sitio funciona desde el 2010. El emprendedor cuenta que en los inicios del emprendimiento, las ventas fueron bajas. Por eso decidió aplicar como estrategia distribuir hojas volantes. Las repartió en las cooperativas, negocios y almacenes indígenas. Eso le dio resultados. Las ventas subieron de USD 700 hasta 3 000 mensuales. Hace unas semanas abrió una nueva sucursal en Quito. En la oferta de su local se vende ropa típica estilizada, sombreros, fajas, anacos, blusas, alpargatas, collares, aretes...

El mercado

Los precios. Un conjunto para mujer, que incluye una blusa blanca con encajes bordados a mano, falda de lino negro, anaco, bayeta, faja con colores típicos y sombrero blanco, cuesta USD 200.

La oferta. En el caso de la vestimenta para un hombre, el conjunto que tiene pantalón y camisa blanca, chaqueta negra, zapatos de cuero o alpargatas y sombrero vale USD 130.

Inversiones. Isaías Caluña en su local invirtió USD 20 000 con un préstamo. El crédito logró cancelarlo en dos años y medio. Efectuó otro de USD 35 000 para instalar la sucursal de Quito.