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Fotos: Patricio Terán/ LÍDERES José Alfredo Caizatoa (izquiera) es el fundador de la sastrería El Dian; su hijo Javier está a cargo de la parte financiera de este negocio que tiene su taller y tienda en el norte de Quito.

José Alfredo Caizatoa (derecha) es el fundador de la sastrería El Dian; su hijo Javier está a cargo de la parte financiera de este negocio que tiene su taller y tienda en el norte de Quito. Fotos: Patricio Terán / LÍDERES

El traje a la medida es su especialidad por más de 50 años

1 de noviembre de 2016 14:00

Diseños anatómicos, puntadas perfectas, calidad en las telas e insumos y el traspaso de conocimiento de sastrería a las próximas generaciones es el concepto de El Dian. Esta sastrería tiene una trayectoria de más de 50 años en Quito, explica José Alfredo Caizatoa, gerente general de la pequeña empresa.

En más de tres décadas, políticos, congresistas y embajadores han pasado y pasan por El Dian para pedir trajes a la medida. El negocio abrió sus puertas en la década de 1960; ahora el negocio cuenta con el apoyo de la segunda generación de la familia: Javier Caizatoa de 32 años, e hijo de José Alfredo, es el gerente financiero.

La historia de El Dian inicia con el sueño de José Alfredo Caizatoa de convertirse en sastre. Él recuerda que a sus 15 años aprendió este oficio en su natal Amaguaña (al suroriente de Quito).
A esa edad aprendió desde lo más básico, como a limpiar el taller, hasta manejar máquinas de coser que usaban a pedal y utilizar los dedales, una herramienta de todo sastre.

En 1963, Caizatoa se radicó en Quito. Para entonces ya manejaba los cortes -la maqueta esencial para diseñar los ternos- y decidió abrir su primera sastrería en la avenida 10 de Agosto (norte de Quito) con el nombre de Sastrería Pichincha.

José Alfredo detalla que los primeros seis meses fueron muy duros. El capital inicial fue de unos 120 sucres, pero el problema estaba en que “me veían muy joven por lo que no tenía muchos clientes”.

Pero la perfección en sus diseños llamó la atención poco a poco y la demanda de trajes para hombres a la medida fue creciendo; después ubicó su local en la Avenida Mariana de Jesús, también en el norte de la capital. Al mismo tiempo Caizatoa se capacitaba y obtuvo el título de sastre en la Sociedad de Maestros Sastres Unión y Progreso.

Para 1984, y por consejo de un amigo, el quiteño cambió de nombre a su sastrería por El Dian; que lleva las dos primeras letras de las palabras diseño anatómico.

La sastrería desde sus inicios hasta la fecha trabaja con casimires importados desde Italia, Colombia, Chile, entre otros países. El valor agregado es el detalle de cada puntada, explica Javier Caizatoa, quien aprendió a ser sastre hace más de cinco años. Él es el único hijo varón de los 10 que tiene José Alfredo Caizatoa

El Dian cada mes confecciona unos 25 trajes a la medida. Y cada cuatro meses invierte unos USD 15 000 para comprar materiales.

El taller y la tienda están ubicados en la Avenida 6 de diciembre, en el norte de Quito. En el primer piso del taller se exhiben los diseños acordes con la tendencia actual.

En el segundo piso, los operarios trabajan a mano en los cortes; y para la confección usan máquinas de coser importadas.

Giovanni Veintimilla, ingeniero comercial, es cliente de El Dian hace 10 años. Durante este tiempo adquirió unos 20 ternos. Afirma que las solapas, el forro interior utilizados y el corte son perfectos y la razón de ser un cliente fiel.

Para este año, la estrategia de El Dian es mantener el servicio personalizado a sus clientes consolidados en todos estos años.

Otro de los planes de este negocio familiar es fortalecer todos sus canales de comunicación para posicionar su trabajo. Para eso se apoyará en las nuevas tecnologías de la información.