Hotel Zaracay

El empresario y palmicultor Milton Torres adquirió el hotel hace cuatro años. Las ganancias las ha invertido en remodelaciones con estilo ecológico y elegancia. Foto: Juan Carlos Pérez / LÍDERES

Redacción Sto. Domingo (I)
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El estilo ecológico atrae al turista

13 de septiembre de 2015 15:51

El nombre Zaracay resalta en el jardín de uno de los hoteles de mayor trayectoria en Santo Domingo. La edificación se fundó en 1960, cuando la capital de los tsáchilas era apenas una parroquia.

Hoy, la infraestructura del hotel Zaracay luce renovada. Las cabañas y habitaciones de pambil y caña guadúa fueron reemplazadas por cemento y recubiertas con madera, para que no se perdiera la esencia del negocio turístico: relax y confort ecológico.

La remodelación se inició en el 2011, cuando cambió de propietario. Milton Torres compró el hotel a la familia Pérez Chiriboga. “La infraestructura había cumplido la vida útil. Debimos reconstruir varios espacios”, señala Torres.

Allí se invirtieron alrededor de USD 2 millones en la remodelación. Se inició con la recepción; para ello, se importaron pisos en porcelanato y las paredes fueron reemplazadas por ventanales de vidrio, que permiten observar el jardín, una pileta y las palmas.

En ese lugar antes había chozas para almacenar los productos de limpieza, que se ocupan en el hotel. Los primeros dueños las construyeron cuando todavía el terreno, de 220 hectáreas, era una hacienda llamada El Rocío, en 1953. Allí se alojaron los primeros huéspedes, que eran amigos de la familia Pérez. “Los allegados visitaban el lugar y recorrían las plantaciones de flores y frutas tropicales. Por eso, nació la idea de un hotel en el que se pueda compartir con la naturaleza”, afirma el historiador Juan Vivanco.

Pero esas cabañas no dejaban observar el paisaje verde desde la recepción a los cerca de 60 huéspedes que a diario visitan las instalaciones. Por eso fueron trasladadas a otros espacios. En la actualidad el hotel de cuatro estrellas ocupa 280 hectáreas.

Otra de las modificaciones que Torres implementó fue un salón de eventos y amplió el cupo de parqueo de 100 a 200 vehículos.

Lizardo Suárez, presidente de la Cámara Provincial de Turismo en Santo Domingo de los Tsáchilas, asegura que los años de experiencia (55 años) y las instalaciones con apariencia ecológica han permitido que el hotel sea reconocido en el extranjero. “Es un hotel de primera categoría. Con servicios de lujo. Pero a la vez, brinda al turista un ambiente rústico propio de las construcciones de la nacionalidad tsáchila”.

Al hotel Zaracay llegan huéspedes de la Sierra, Costa y Amazonía para hacer turismo o negocios. También lo hacen turistas desde Estados Unidos, Suiza, España, entre otros países.

Además, en el hotel Zaracay se realizan eventos como capacitaciones, fiestas, reuniones de negocios, encuentros políticos, entre otros. Según Torres, de la facturación anual que es de USD 1 millón, el 40% se recauda por los eventos que efectúan marcas o empresas locales y nacionales.

El Gerente asegura que la acogida se debe a que tienen equipos de audio y video de alta tecnología y los ambientes espaciosos permiten privacidad y a la vez que los grupos realicen desde dinámicas hasta presentaciones de candidatas a reina, etcétera. Los precios para grupos dependen de la cantidad y el tipo de servicio que escojan como por ejemplo alimentación, hospedaje, animación.

El empresario Rogelio Zúñiga afirma que para cerrar negocios del sector agrícola escoge a Santo Domingo, porque es el punto neutro entre la Costa y la Sierra. “Mis socios de las dos regiones se hospedan en el hotel Zaracay por la seguridad y la comodidad en las instalaciones”, dice. Al mes, se realizan hasta 40 eventos en los cinco salones del hotel.

Para el 2016 se implementarán alianzas con operadoras turísticas internacionales: se armarán paquetes ecológicos y culturales.

La gestión

Fanny Uribe


La experiencia y la innovación nos han permitido posicionarnos en el mercado. Apostar por el turismo ecológico no es fácil; por eso es importante diversificarnos. De esa forma no limitamos nuestros servicios. Administro el hotel desde hace 26 años. He visto su crecimiento y me siento orgullosa de trabajar en un lugar que es parte de la historia de Santo Domingo. Además, ayudamos a fundaciones como Operación Sonrisa. La labor social nos motiva y da un valor agregado a nuestro trabajo.