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El extrabajador de Volkswagen Raimundo Nonato de Andrade protesta contra un acto en el que se presentó un informe sobre la actuación de Volkswagen en la dictadura. Foto: EFE

El extrabajador de Volkswagen Raimundo Nonato de Andrade protesta contra un acto en el que se presentó un informe sobre la actuación de Volkswagen en la dictadura. Foto: EFE

Volkswagen reconoce en medio de protestas que cooperó con dictadura de Brasil

14 de diciembre de 2017 15:06

Volkswagen reconoció que colaboró con la dictadura militar brasileña (1964-1985), según un informe independiente que la empresa alemana encargó y presentó este 14 de diciembre en su planta de Sao Bernardo do Campo, donde se concentraron algunos extrabajadores que clamaron por justicia y una reparación efectiva de los daños.

"Lamentamos lo que pasó en ese momento", afirmó el presidente de Volkswagen para Suramérica y Brasil, Pablo Di Si, quien agregó que "no hay evidencia clara de cooperación institucionalizada" con la dictadura.

El informe, de 114 páginas y elaborado por el historiador alemán Christopher Kopper, de la Universidad de Bielefeld, expone que Volkswagen fue "irrestrictamente leal" al gobierno militar con el que "compartió sus objetivos económicos y de política interna".

"La correspondencia con la ejecutiva en Wolfsburgo (matriz) evidenció hasta 1979 un apoyo irrestricto al gobierno militar que no se limitaba a declaraciones de lealtad personales", apuntó el reporte.

La "colaboración" constatada entre la dictadura y la compañía iba más allá, con "listas negras" de empleados "políticamente indeseados", despidos de trabajadores por su actividad sindical y una estrecha relación entre el Departamento de Seguridad Industrial y "la policía política del gobierno (DEOPS) que sólo terminó en 1979".

De acuerdo con las conclusiones del historiador, "el golpe militar de 1964 y la institución de una dictadura militar cada vez más represiva fue evaluado positivamente por la empresa".

Volkswagen era entonces la mayor empresa extranjera que operaba en el gigante suramericano. Su planta en Sao Bernardo está situada en el cinturón industrial paulista, donde históricamente ha habido un fuerte movimiento sindical.

La investigación podría haber sido aún más profunda, pues en los "años 90 fueron destruidos muchos documentos de la época", aseguró Kopper a los medios de comunicación.
"Volkswagen es una empresa global y tiene una responsabilidad global", aseveró el profesor alemán.

El grupo automovilístico avanzó el pasado 1 de diciembre que negociaba, a través de su filial brasileña, indemnizar a las víctimas de la dictadura, aunque todavía no ha sido divulgado de qué forma y qué cuantía, según señaló entonces.

"Estamos trabajando con diferentes organizaciones civiles y de Derechos Humanos y eso será un proceso de tres, cuatro o cinco años", apuntó Di Si, quien comentó que también están en contacto con la Fiscalía, pero que no hay "ningún proceso de indemnización individual" en curso.

Volkswagen anunció durante el acto un acuerdo de colaboración con el  Centro Cultural Afro-Brasileño Francisco Solano Trindade, de Sao Bernardo do Campo, que apoya a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, a finales de febrero de 2015, una comisión de la verdad sobre los crímenes contra los derechos humanos durante el periodo dictatorial comenzó a investigar a Volkswagen y a otras empresas por sus nexos con los represores.

A pocos metros de ahí, un grupo de extrabajadores se concentraron a las puertas de la planta de Volkswagen para reclamar Justicia y una reparación efectiva a las víctimas.

Tarcisio Tadeu García, de 63 años, trabajó en la década de los 70 en la montadora germana, pero cuando salió, su nombre fue incluido en la lista negra, algo que, según dice, "destruyó" su carrera profesional.

"Los abusos fueron de todos los tipos. (Volkswagen) tiene que reparar esos errores. Tiene que pagar por eso. Es simple. No adelanta nada hacer una fiesta allí dentro", expresó a Efe instantes antes de la presentación del informe.

Tadeu García subrayó que "Volkswagen tiene que sentarse" con ellos y "aceptar el error que cometieron ante la opinión pública", además de "pedir disculpas al pueblo brasileño".

Preguntado sobre si pedían perdón por lo ocurrido, Di Si se limitó a decir únicamente que lamentaban los episodios ocurridos y que trabajan para que no vuelvan a ocurrir.

Joao Belmiro, de 71 años, huyó de su puesto de trabajo en una de las incursiones de la policía política en la planta y vivió en la clandestinidad hasta la promulgación de la Ley de Amnistía Política en 1979.

"Queremos que Volskwagen venga a conversar con nosotros sobre la cuestión de reparación (...) No me pagaron ni las horas trabajadas. Es una deuda moral que tienen con nosotros, además de la cuestión financiera", comentó a Efe.

Para Di Si la responsabilidad de Volkswagen hoy "era presentar los hechos" y dijo que no tienen "nada que esconder".

"Como habló Wagner (Santana, presidente del sindicato de los metalúrgicos) lo que pasó aquí pasó en todas las empresas, no fue un problema solo de la Volkswagen en Brasil, era un proceso sistematizado del régimen militar que pasó