Alfredo Montes en el proceso de modelación de los sombreros de fieltro. Nancy Capa vaporiza los sombreros para librarles de impurezas. Fotos: Vicente Costales / LÍDERES
Sebastián Angulo, Redacción Quito / LÍDERES
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Yanapi fabrica sombreros con tradición de 7 décadas

El ambiente está plagado de vapor, ruidos de máquinas y telas que bosquejan lo que será un sombrero. Trabajadores concentrados buscan dar el toque final a sus creaciones; los pasillos de esta planta están llenos de nostalgia. Así es el ambiente de Yanapi, empresa que se dedica a la manufacturación de sombreros.

Y cómo no va a estar plagada de nostalgia, si nació en 1926. En ese año, el italiano Ezio Bigalli Corbani llegó al país y se instaló en Guayaquil, para comercializar mármol de carrara y rafia florentina, un sombrero típico de Florencia (norte de Italia), que se elabora con trenzados de fibras sintéticas (polipropileno).

Cuando llegó al país, una de las primeras costumbres que notó fue que el indígena de la serranía usaba sombrero. Ello motivó a que Bigalli incursionara en la fabricación de productos con otros materiales, como el fieltro, por ejemplo.

A partir de 1942, Bigalli comenzó a fabricar los sombreros en una planta que instaló en el centro de Guayaquil. Esa compañía tomó el nombre de Industria Relacionada con Sombreros y Afines (IRSA) y se especializaba en sombreros y campanas (producto en bruto) de lana.

En esa época trabajaban unos 10 operarios y durante unas cuatro décadas se mantuvieron con la fabricación de sombreros de fibras naturales. Además de comercializar en el mercado ecuatoriano, IRSA también enviaba sus productos a empresas de México y EE.UU.

Consecuentemente, los hijos de Bigalli también se involucraron en el negocio. María Emilia Bigalli y su esposo, Julio Escudero, tomaron la posta de la empresa familiar, pero le dieron un giro. Este matrimonio decidió trasladar la planta de producción a Quito, a principios de la década de los ochenta.

Con una inversión aproximada de USD 25 000 adquirieron una planta con una superficie de unos 550 m2, en el norte de Quito. En ese entonces cambiaron el nombre de la firma para darle una nueva identidad. Así nació Yanapi, que significa colada morada en quichua.

Con unos 15 colaboradores la empresa continuó con la manufacturación de sombreros para la venta en el mercado local y también en el extranjero.

Los pedidos crecieron y con ello la necesidad de incrementar la producción. Por ello, a principios de 1990 adquirieron una nueva fábrica en Chimbacalle (sur de la ciudad), por unos USD 30 000.

En 1999 llegó la hora de la tercera generación de la familia y también de la innovación. Los hermanos Escudero Bigalli: Julio, Fernando, Fabrizio y Carlos pasaron al frente de la firma. Una de las primeras decisiones fue crear marcas.

Para ello, implementaron un departamento de diseño que se encargó de renovar su catálogo de productos. Así nació Ezzio, una línea de sombreros más elaborados, con diseños vanguardistas. También incluía la utilización de nuevas materias primas, como la paja toquilla.

La estrategia fue exitosa y ello motivó a crear otra marca: Bigalli. Esa firma se especializaría en mercados internacionales. Luego de continuos viajes y presencias en ferias con el apoyo del Instituto de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Pro Ecuador), lograron abrirse mercado en EE.UU., México, Chile, Alemania, Francia y España.

Karen Espinoza, del Departamento de Ventas de Folklore Olga Fisch, que comercializa el producto de Yanapi, asegura que los sombreros de fieltro son los más buscados por los extranjeros, debido a que son de buena calidad e impermeables. Este local es cliente de Yanapi desde hace unos seis años. Al mes vende unas 20 unidades, en promedio.

Asimismo, almacenes Cotopaxi vende las marcas que produce Yanapi. Raúl Benítez, su gerente, destaca la calidad, diseño y precio. Al mes, esta tienda vende unas 100 unidades.

Luis López es el gerente de Humacatama, una fábrica de sombreros, en Quito. Él señala que desde hace seis años le compra el fieltro a Yanapi para fabricar sus productos. Añade que la materia prima es de "excelente calidad".

La producción La materia prima.  Fabrica sombreros con fieltro de lana y paja toquilla. La materia prima se adquiere en Cuenca y Montecristi. Se importa la lana en bruto, para hacer el fieltro, comprado desde Argentina y Chile.

Las cantidades. Actualmente la firma produce aproximadamente 90 000 sombreros anuales. En el caso de campanas, la producción asciende a 45 000 unidades mensuales.

EL INSIGNIA

Ricardo Chimba/He trabajado en todas las áreas

Laboro en la compañía desde 1979. En principio, trabajé en la construcción de una casa de la familia. Julio Escudero me contó que iba a instalar una fábrica de sombreros y me preguntó si quería trabajar con él. Desde ese entonces he tenido varios cargos en la empresa. He trabajado por todas las máquinas que he conocido; he sido planchador, tinturador, jefe de área. Desde hace 10 años soy jefe de Mantenimiento y me encargo de que toda la maquinaria funcione perfectamente. El ambiente de trabajo es bueno, los jefes son correctos y puntuales en los pagos. Mi aporte para Yanapi es laborar siempre con esfuerzo, para que la compañía se mantenga. Gracias a ello he mantenido a mi familia.