Sonia Vera es gerente propietaria del local que funciona en el norte de Quito. Su estrategia es recuperar las recetas manabitas y ofrecerlas a los comensales de la capital. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Sonia Vera es gerente propietaria del local que funciona en el norte de Quito. Su estrategia es recuperar las recetas manabitas y ofrecerlas a los comensales de la capital. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Sofía Ramirez
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La tradición y la sazón montuvias les abre mercado

26 de septiembre de 2016 08:57

“Con una horma de esperanza y dedos de clavellina va tejiendo su sombrero la manabita más linda”. Esta estrofa del pasillo ecuatoriano Romance a una tejedora manabita, compuesto por los autores Filemón Macías y Joza y Francisco del Casti, dio vida al restaurante que lleva el mismo nombre.

El objetivo del establecimiento, ubicado en el norte de Quito, es llevar un “pedacito” de la gastronomía montuvia al paladar más exquisito, señala Sonia Vera, gerente propietaria del local.

Esta manabita de 34 años explica que la idiosincrasia de esta provincia es aprender los saberes culinarios desde pequeño: “a mis nueve años ya sabía hacer tortillas de yuca; era una tradición familiar el saber cocinar”. Por eso, en noviembre del año pasado, Vera dejó su trabajo en el sector público para cumplir con un sueño: tener un restaurante en el que se reúnan todos los sabores de la gastronomía montuvia en un solo lugar.

Este emprendimiento familiar ofrece, entre sus principales platillos, bollo de pescado o chancho envueltos en hojas de plátano, hayaca de gallina criolla (masa de maíz con salsa de maní), etc.

En bebidas, el portafolio del establecimiento ofrece cerveza artesanal manabita, ronpope, café tostado con panela y el tradicional “quemado”; que se refiere a licor de caña macerado con frutas y especies dulces.

El restaurante vende la experiencia gastronómica manabita. Está decorado con artesanías tejidas en paja toquilla y tiene a un costado de la caja registradora una escultura de Eloy Alfaro, uno de los principales personajes manabitas de la historia del Ecuador.

La mayoría de sus productos los llega directamente desde Manabí. Esto con la meta de mantener los sabores ancestrales de la gastronomía montuvia.

Elías Cedeño, 59 años, provee de morcilla, longaniza, gallinas criollas, maní molido y plátanos a La Tejedora Manabita desde la parroquia Calderón (Portoviejo).

Él afirma que su producto es elaborado de manera artesanal y en horno de leña, por lo que el sabor es “único”. Para el local, Cedeño entrega 60 libras de la morcilla rellena de arroz y otras especies y la longaniza a la semana.

Los mariscos también los traen desde la provincia costera; en su preparación se utiliza el fogón manabita, ubicado en la parte trasera del local. Aquí se prepara, por ejemplo, el caldo de gallina, los cebiches, el encebollado, etc.

En la cocina industrial, por su parte, se elaboran cerca 158 platos durante cada fin de semana.
El número de clientes en La Tejedora Manabita varía de acuerdo a los días, pero en fin de semana pueden ser hasta 200 por día, indica la emprendedora.

César Dávalos, de 41 años, asistió a este local el día de su inauguración en noviembre pasado. Conoció del restaurante a través de Facebook. El principal platillo que pide cada vez que va es el pescado hornado con salsa de maní. Dice que el sabor es especial cuando se preparan los alimentos en horno de leña. Además, la decoración del ambiente y la música manabita es acogedora.

Para este año, La Tejedora Manabita está consolidando una nueva línea de negocio enfocada en crear productos como el ají y venderlos con esta marca. Sonia Vera afirma que aún no tiene cifras estimadas de inversión, pero el proyecto podría consolidarse para el próximo año. Además también desean abrir una sucursal en Quito. Por lo que ahora están revisando lugares propicios.

Insignia

“El sabor es nuestra insignia”

María Dolores García. Administradora del local

Desde octubre del año pasado iniciamos junto a Sonia Vera con este sueño. Yo ayudé a la emprendedora en tema logístico para que en noviembre pasado, La Tejedora Manabita abra sus puertas.

Me encargo de la administración del local. Entre mis funciones se destacan el relacionamiento con los proveedores, el manejo del personal, controlar la calidad y producción de los platos montuvios. Y cuando tenemos demasiados clientes, que usualmente es en fin de semana, hago de anfitriona.

El tema gastronómico siempre ha sido importante en nuestra familia procedente de Portoviejo. Y pese a que algunos años viví en Venezuela, las recetas montuvias siempre estuvieron presentes. Con este proyecto, la idea es posicionar la gastronomía de la provincia de Manabí. Para esto, y paso a paso se analiza pensar una nueva sucursal en Cumbayá o Guayaquil, y también la idea es mantener una marca registrada de algunos productos.