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Generación no tradicional aporta poca energía al Ecuador

Históricamente en el país han dominado dos tipos de energía: petróleo e hidroelectricidad. Son las llamadas energías tradicionales. Las energías renovables no convencionales jugaron por décadas un papel marginal (básicamente biomasa o bagazo de caña) y adquirieron algún protagonismo en el 2007, cuando se inauguró el primer parque eólico, de 2,4 MW, en Galápagos. 

Las energías renovables no convencionales, según define el Consejo Nacional de Electricidad (Conelec), son aquellas “capaces de renovarse ilimitadamente” y que provienen del sol (fotovoltaica), viento (eólica), agua (centrales pequeñas de hasta 50 MW), interior de la tierra (geotérmicas), degradación de residuos (biogás), olas, mareas, etc.

El principal beneficio de estas energías es que tienen un reducido impacto ambiental. Pese a ello, estas energías hoy aportan el 6,4% de la oferta de energía total del país y representan el 0,6% de la potencia eléctrica construida en el país (biomasa, eólica y solar), según la Olade y el Consejo de Electricidad (Conelec), respectivamente. En tanto, el país mantiene una fuerte dependencia al petróleo, un recurso contaminante y cada vez más escaso en el planeta.

Según un estudio del Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA), denominado hacia una matriz energética diversificada, el uso creciente de los combustibles fósiles en el país empezó en la década del 70 impulsado por la modernización del Estado y una política de subsidios. Esta dependencia aún se mantiene. Al 2011, un 79% de las energías en el país provinieron del petróleo.

Pero este panorama podría cambiar en los próximos años. El Conelec aprobó en abril del 2011 una serie de incentivos para atraer inversión privada a este tipo de energía hasta por 284 MW, suficiente para cubrir un 6% de la demanda eléctrica actual del país.

El organismo ofreció un precio preferencial por kW/hora que va desde 9,13 centavos para la energía eólica a 44,03 para la energía fotovoltaica. Esta última fue la que atrajo la mayor atención de las empresas privadas de energía solar, que se llevaron todo el cupo.

El precio aprobado por el Conelec es mayor al precio referencial de generación del país al 2011 (4,7 centavos por kW/hora) y a la tarifa eléctrica media de (8,9 centavos por kW/hora) al 2011.

También, supera el precio de energía fotovoltaica en otros países donde se paga hoy hasta 30 centavos el kW/hora.

Según el Conelec, estudios de mercado internacionales respaldan las tarifas aprobadas. El organismo aclaró que el precio no afectará al consumidor final.

El Conelec alista una nueva resolución con precios preferenciales para motivar la inversión privada en otro tipo de energías no tradicionales, excepto la solar. Con ello, se busca diversificar la oferta de energía en el país.

Gabriel Salazar, experto en temas eléctricos, señala que la inversión no solo llegó por el precio preferencial. “Antes el Conelec ofrecía 52 centavos por kW/hora a esta energía y la inversión no llegó”. Explica que un factor para ello era la existencia del mercado marginal, que se eliminó en el 2008. Este alentaba la inversión en energía térmica, que era la que definía el precio final de la energía, en especial, cuando la hidroelectricidad no abastecía la demanda. En este contexto, resultaba más rentable invertir en infraestructura térmica, pues permitía una recuperación rápida de la inversión.

La energía térmica al igual que la hidráulica puede funcionar 24 horas/día y la solar en promedio unas tres horas/día, por lo que la recuperación de la inversión es a más largo plazo. Esto explica el alto precio de la solar, dice Salazar.

Otro factor es que se han reducido las pérdidas del sector eléctrico. Para el 2012, el Conelec estimaba estas pérdidas entre USD 105 millones y 155 millones, pero calcula que bordearán USD 86 millones. Hasta el 2015 espera una inversión privada de USD 700 millones en tecnologías no convencionales.

Pese a los cambios, un factor estructural que aún frena su desarrollo es el subsidio a combustibles fósiles, dice María Amparo Albán, del CEDA. “Es más barato tener duchas de gas que cuesta USD 2 los 15 kilos que un panel solar que cuesta más de USD 900”, dice.

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