placeholder

La inversión y las adecuaciones son parte del camino a seguir

LAS MEDIANAS EMPRESAS

Las medianas empresas que procesen alimentos también están en la obligación de cumplir la norma sobre buenas prácticas de manufactura. Cereales Andinos, por ejemplo, se anticipó a la norma y ya obtuvo el certificado BPM.

Las empresas de cereales tienen hasta el 2015 y 2016 para obtener el sello de calidad, pero Cereales Andinos no esperó. Guillermo Tapia, gerente de esta empresa mediana ubicada en Pichincha, explica que logró la certificación de BPM el 10 de enero pasado. Para ello, invirtió unos USD 450 000 en la compra del terreno y en la construcción.

Tapia relata que lograr las BPM requirió una serie de adecuaciones difíciles de realizar en el galpón arrendado donde antes funcionaba su planta. "Es preferible construir un galpón nuevo aplicando las normas BPM antes que tratar de acondicionar un galpón que no fue diseñado para procesar alimentos". Para el diseño de la fábrica contrató a una empresa especializada en el manejo de plantas industriales para alimentos.

Macafri, una empresa del sector de cárnicos, también está certificada desde hace 10 meses. Édison Romo, gerente general de la firma, relata que el proceso tardó 2 años debido a las adecuaciones que tuvo que realizar. El Gobierno financió el 80% de los costos de capacitación y la firma invirtió el 20% restante. La inversión en infraestructura hecha por Macafri sumó USD 127 000.

Los casos mencionados son un ejemplo para otras firmas que aspiran a este sello de calidad. Frozen Tropic, empresa procesadora de frutas, cuenta con la ISO 22 000 y está en proceso de obtener el certificado BPM. Su gerente, Diego Paredes, explica que la facilidad para lograr el sello depende de cada empresa. "Primero hay que cumplir normas, registros y procedimientos, así como mejorar la infraestructura. Si la empresa ha avanzado en esos temas es más fácil".

Chocolates Bios está en el mismo camino. Su vocero, Juan E. Olgieser, señala que "para las pymes la inversión en infraestructura es un desafío, pero todo es por mejorar la percepción del producto".