Freddy Campos, presidente de Campuesa, exhibe una de las bebidas que procesan en la planta de licores. Foto: Juan Carlos Pérez  para LÍDERES

Freddy Campos, presidente de Campuesa, exhibe una de las bebidas que procesan en la planta de licores. Foto: Juan Carlos Pérez para LÍDERES

Bolívar Velasco
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Desde Latacunga sus licores buscan mercado

31 de mayo de 2016 10:23

La coyuntura económica del país fue una prueba de fuego para este negocio. Primero, por la inversión que hizo para montar una planta moderna de procesamiento de licores y bebidas denominada Licorec S.A.

Y segundo por los riesgos que supone el retorno del capital en tiempos económicos difíciles.
Pese al escenario, la familia Campos Aguirre, con las firmas de licores Campuesa e Impalcasa, dieron un salto hacia la elaboración de bebidas alcohólicas con una flamante planta que se levantó en un terreno de nueve hectáreas en Lasso, cantón Latacunga, en la provincia de Cotopaxi.

En realidad el proyecto de las dos empresas fue una apuesta para mantener presencia en el mercado con marcas de licores internacionales, que ahora se elaboran en el país con materia prima extranjera.

Así lo resume Freddy Campos, presidente y uno de los socios fundadores de esta firma ecuatoriana. También, explica que una de las razones de peso que los llevaron a invertir USD 8 millones para levantar la obra fueron los aranceles e impuestos que se aplicaron a los licores importados en años pasados. Esta medida de las autoridades les trajo contratiempos para sostener las marcas extranjeras en el mercado nacional.

Campos agrega que por ese motivo optaron por importar la materia prima para elaborar, por ejemplo, el tequila El Charro.

En la actualidad Licorec S.A. procesa este licor bajo licencia de los dueños de esa marca mexicana. “Es el mismo tequila pero elaborado en el Ecuador”, explica.

El montaje de la planta de licores fue como una carrera contra el tiempo. La meta inicial era atenuar la carga de los Impuestos a Consumos Especiales (ICE) a los licores que empezaron a tomar fuerza en el 2012, como lo recuerda Diego Aguirre, gerente de Campuesa.

En Lasso la planta se levantó durante un año y medio desde el 2012; un año después, en el 2014, empezaron a producir los licores.

Además de tequila, se elaboran marcas como whisky, ron, vodka, aguardiente, cremas para cocteles, entre otros.

Para Fabián Campos, otro de los socios, el mercado de licores no es tan fácil en este momento complicado de la economía.

Él hace un repaso a las proyecciones que tenían. “Las perspectivas que hace tres años manejábamos era el retorno de la inversión en cinco o seis años. Pero como están las cosas creemos que nos tomará más tiempo”.

La fábrica de Lasso trabaja en un 35% de su capacidad total, y según los directivos de Licorec, no es posible incrementar por ahora el ritmo por falta de capital.

Campos lo explica de esta manera: “Los 10 primeros días de cada mes tengo que pagar el ICE, considerando que el crédito que damos a las diferentes cadenas de distribución es de hasta 120 días, es decir, nos quedamos sin liquidez hasta que retornen los pagos de esas ventas”.

El origen de estas firmas, que tiene 35 años de creación, fue la distribución de licores.
Sus fundadores fueron José Miguel Campos y Arturo Román (padres) quienes empezaron en Santo Domingo, Quito y posteriormente en Guayaquil.

En la actualidad, se manejan como un equipo de trabajo con presencia a escala nacional y por intermedio de las compañías Campuesa, Impalcasa y Codicentro. Ellos comercian 18 marcas de bebidas que se exhiben en diferentes centros de consumo masivos del país.
Las fuentes de trabajo que generan estos socios son para 120 familias que colaboran en la fabricación y distribución.

Su estrategia para llegar al público son las promociones en eventos públicos y privados.