Johanna Narváez es una de las tres socias de Chios, un negocio que oferta hamburguesas, papas, alitas y costillas, así como bebidas. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Johanna Narváez es una de las tres socias de Chios, un negocio que oferta hamburguesas, papas, alitas y costillas, así como bebidas. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Redacción Líderes
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Un local y un ‘food truck’ son sus canales

5 de diciembre de 2016 10:32

Hamburguesas con diferentes sabores, alitas bbq, costillas y papas fritas son parte de la oferta de Chios Grilled Burguer, un negocio que saltó del local tradicional a la oferta variada a través de tres canales de venta.

Este negocio familiar nació de la mano de Rocío González y Daniel Chamorro. Primero funcionó en un local en la av. Tufiño y luego pasó a otro en la av. Real Audiencia en los que la oferta, a diferencia de ahora, era demasiado amplia.

“Había humitas, sánduches, pinchos, etc. Poco a poco se fue reduciendo la oferta gastronómica y se quedaron con hamburguesas, papas, alitas y costillas”, explica Johanna Narváez, otra de las socias de este emprendimiento.

Ella llegó al negocio cuando Rocío, creadora de la idea, decidió cerrarlo. En ese momento Daniel y Johanna, que son novios, le convencieron de mantenerlo y darle un giro a toda la operación.

Levantaron la marca y se enfocaron cada vez más en mejorar sus productos estrella. Asimismo, se cambiaron a otro local en la Real Audiencia con una imagen novedosa: madera, plantas, colores llamativos, mesas exteriores.

Cuando el negocio empezó, la facturación diaria de lunes a viernes era de USD 100 y el fin de semana de 200. Pero, con las mejoras consiguieron pasar hasta USD 800 de lunes a viernes, mientras que en fines de semana oscila entre 1 000 y 1 500.

“Dejó de ser un negocio estrictamente familiar y se convirtió en otro con una proyección empresarial. Se tiene un control estricto sobre la nómina y proveedores, selección de personal mejorada, un mismo diseño en locales, etc.”.

Con esto último se refiere a que hace seis meses pusieron en operación un ‘food truck’ que, principalmente, se ubica en la calle Whymper, en el norte de Quito. La oferta es la misma que en el local, excepto las costillas.

Para esto invirtieron alrededor de USD 45 000, según explica Narváez. Allí venden a diario de lunes a jueves entre USD 200 y 300, mientras que en los fines de semana la cifra llega hasta 600. Narváez cree que estas ventas deben levantarse, aunque entiende que la situación económica actual ha impactado a los negocios.

El ‘food truck’ les ha permitido darse a conocer más fácilmente en la ciudad e ir captando cada vez más clientes.

Con el camión acuden, además, a diferentes eventos de más 50 personas. Uno de los últimos fue en Riobamba, en donde, según Narváez, tuvieron una amplia demanda.

Chios es un negocio que busca que sus clientes sean fieles a la marca. “Siempre tratamos de afianzar a los que van por primera vez para que vuelvan al local o puedan visitarnos en otros”.

Fernando Enríquez es uno de los clientes frecuentes de este negocio. “Cada sábado que les invito a mi esposa y a mis hijos a comer hamburguesas venimos acá. Lo que más me gusta es que son jugosas y que tienen diferentes sabores como la tex mex. También hay combos y alitas”, indica este empleado privado quien es cliente del negocio desde el 2011.

Él está expectante por conocer el nuevo local que abrieron hace dos meses en La Mariscal. Allí González franquició la marca a un sobrino.

Narváez detalla, sin embargo, que ahora la dueña original no quiere franquiciar el negocio a personas que no sean de la familia. Los trabajadores también incluyen a familiares como Viviana González, en el local de La Foch,

El sitio en el que se instaló el local era un área desolada, pero ahora cobró nueva vida y lo que llama la atención son la decoración con madera, luces, color, etc. “En este sitio hay afluencia de gente que viene y se va. Aunque comienzan a tener clientes que se quedan”.

Chios tiene un nuevo proyecto. Instalará una caseta en La Rambla, jardín gastronómico.