Ramón Zambrano, oriundo de Manabí tiene su local Zampi en el norte de Quito. Elabora artesanías como canastas y sombreros de paja toquilla. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Ramón Zambrano, oriundo de Manabí tiene su local Zampi en el norte de Quito. Elabora artesanías como canastas y sombreros de paja toquilla. Foto: Patricio Terán / LÍDERES

Redacción Quito
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El mimbre y la paja toquilla dan vida a artículos del hogar

25 de mayo de 2016 09:52

Lámparas para el hogar de colores vistosos como turquesa, fucsia, tomate; muebles rectangulares o redondos; los tradicionales moisés o cunas para bebés. Todos estos artículos elaborados con mimbre, cabuya y paja toquilla se venden desde hace más de 15 años en unos 10 locales frente al mercado Santa Clara, en el norte de Quito.

En la calle Ulloa, frente a esta plaza, cada mañana los artículos artesanales toman un lugar privilegiado en la entrada de cada local.

“Existen varias técnicas para tejer el bejuco o mimbre”, explica Jaime Pilatuña, artesano de 59 años. Este quiteño oriundo de Carapungo, en el norte de la capital, desde 1 987 empezó a elaborar muebles, comedores y otros productos de mimbre.

Para la elaboración de los artículos, realiza tejidos calados, doble, lleno, medio bejuco, lomo: “con la puntada llena se hace el asiento y con el calado, los espaldares” dice.

El mimbre es una fibra vegetal que viene de un arbusto de la familia de los sauces; y para el tejido de diferentes artículos se utiliza el tallo y las ramas de la planta.

Pilatuña explica que desde que abrió su local llamado Mimbre y su planta de producción, en Calderón en el norte de Quito, compra cada seis meses unos 500 quintales de la materia prima en Esmeraldas.

En cuanto a ventas, pese a que la industria china ha ganado mercado, según el artesano, este señala que seguirá elaborando de 20 a 25 unidades de artículos para venderlos bajo pedido o en su local: “El mimbre es resistente y da un toque rústico al decorado de interiores en casas”.
Verónica Padilla también trabaja con estas fibras naturales. En su almacén, Rústico Hogar, exhibe hace ocho años las lámparas de cabuya en tonos turquesa o fucsia; pero también trabaja con proveedores de Otavalo (Imbabura) desde que diversificó su portafolio con muebles de madera.

Irma Figueroa, oriunda de Milagro, hace 30 años elabora artesanías de cabuya que la obtiene en Otavalo. Las lámparas redondas son el producto estrella y no solo las comercializa en Quito sino en otras provincias del país. Al mes, teje unas 20 lámparas con este material; el proceso para tratar estas hojas es el siguiente: le unta sábila para que la hoja se suavice; luego al deja secar al sol y empieza el tejido. Al finalizar, pinta con anilina para darle vida a los productos decorativos.

La tradición por el uso de la paja toquilla también es frecuente en el sector del mercado Santa Clara. Sombreros decorativos, bandejas o roperos de bambú son la principal carta de presentación de Ramón Zambrano, dueño del local Zampi y oriundo de Manabí.

Desde hace 47 años este artesano empezó a utilizar las fibras naturales o la paja toquilla para fabricar sombreros en miniatura. También, usa la ‘mácora’ similar a la paja toquilla, utilizada para confeccionar moisés, repisas, juegos de sala e incluso las canastas pequeñas que se usan como artículos decorativos para matrimonios. Sus ventas ascienden a los USD 700 por mes; y en diciembre se da un incremento de un 10%. Para este año, elaborará las lámparas de bambú pequeñas para ganar mercado.