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Redacción Quito
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Ellos muestran cómo cocinar a lo asiático

Christian Celi y Andrea Clavijo querían revelar el mito de la preparación de la comida oriental.

Con esa idea surgió Asian Fusion, un restaurante que ofrece gastronomía oriental y que cuenta con la cocina descubierta para que los comensales puedan observar su preparación.

Cuando el visitante ingresa al restaurante, que está ubicado en el norte de Quito, puede apreciar cómo los chefs Attong Penchaenng (de origen tailandés) y Alejandro Rosado cortan la carne, pican los vegetales y decoran el plato que el cliente está a punto de servirse.

Esta idea surgió en el 2010, cuando Celi y Clavijo estudiaban Marketing en la Universidad Alfredo Pérez Guerrero.

Las ganas de emprender hicieron que barajaran posibilidades. El negocio de un restaurante cobró fuerza debido a que Celi trabajó en cadenas de restaurantes y tenía conocimiento del mercado.

En junio del año pasado, el proyecto se concretó. Para ello invirtieron cerca de USD 45 000, que se destinarían a la compra de equipos de cocina, alquiler del local comercial y la decoración del lugar.

Los socios estuvieron de acuerdo con que el menú de la comida sea asiática y fusión. Ahora, su carta cuenta con 60 platos. Celi define a la comida fusión como un nuevo enfoque gastronómico basado en la mezcla de lo mejor de las diferentes culturas culinarias.

Al unir sabores mediterráneos y asiáticos con las técnicas gastronómicas orientales y los ingredientes de otras latitudes del planeta surge la cocina que se denomina fusión.

El restaurante comenzó sus operaciones en octubre del año pasado. En principio, los amigos de los socios fueron quienes acudían con frecuencia a degustar de los platos gourmet.

El boca a boca y las recomendaciones hicieron que poco a poco el número de visitantes se incrementara. Además, la campaña en redes sociales atrajo más clientes.

Actualmente tienen una visita diaria de 15 a 20 personas; el número se incrementa durante los fines de semana. Su facturación mensual es de unos USD 15 000.

Además, este año se incorporó a la empresa Diana Moreno, una nueva socia, que aporta nuevas ideas y con quien buscan expandir su restaurante.

La empresa Datu Gourmet es su proveedora. Cada semana entrega los mariscos para la preparación de los platos.

Entre los productos más requeridos están el kamikama (alimento procesado elaborado a partir de surimi o carne de pescado para preparar sushi). Salmón, anguila y pulpo son parte de la carta.

Cuando llegan los productos, los chefs se encargan de hacer porciones de cada uno de los ingredientes para tenerlos listos para el momento de la preparación.

Apenas el cliente realiza su pedido los chefs comienzan a cocinar los platos. Cada uno prepara por separado la parte caliente y la fría de la receta. Las dos partes se juntan y dan vida al plato fusión.

Santiago Puebla se declara un fanático del sushi y le gusta experimentar nuevos sabores. Este ingeniero comercial comenta que desde hace un año acude a Asian Fusion y destaca los sabores de la comida. El valor agregado, señala, es ver cómo se preparan los platos, porque “le da confianza al visitante”.

Puebla gasta alrededor de USD 30 cada vez que visita el restaurante. La decoración oriental, el vino y el buen ambiente hacen que vuelva con frecuencia.

Andrés Soasti visita cada semana Asian Fusion. Él es asesor comercial de Fiat. Soasti declara que lo que más le gusta del restaurante es la cocina abierta, porque le gusta ver cómo preparan sus platos. “A mí me fascina la gastronomía, puedo ver cómo se preparan los platos, los chefs me cuentan de la preparación e incluso puedo sugerir ingredientes adicionales”.

En esto coincide Marco Cuesta, quien acude a Asian Fusion desde hace seis meses y destaca la frescura de los ingredientes. Su plato favorito también es el sushi.