Mónica Orozco, Redacción Quito / LÍDERES
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El profesional local tiene retos en camino

A la hora de hablar de calidad, retención y captación del talento humano, Ecuador tiene limitaciones. Dentro de un universo de 103 países, el Ecuador ocupa el puesto 74.

Así lo señala la primera edición del Índice de Competitividad de Talento Global 2013 (GTCI, por sus siglas en inglés), elaborado por la multinacional especializada en gestión del talento humano Adecco, la escuela de negocios Insead y el Human Capital Leadership Institute.

El GTCI analiza seis factores determinantes en la calidad del talento: habilitadores (entorno legal, de negocios, etc.), atracción de capital humano, formación, retención, competencias y conocimiento global.

Los líderes en estos temas son Suiza, Singapur y Dinamarca. Ecuador, con un puntaje de 73,8, está más de 15 puntos lejos de la media del Índice (58,4), superado por Colombia (60,7) y Perú (61,7).

El país se destaca en los apartados de número de alumnos por profesor, matriculación universitaria, tolerancia a la migración, incorporación de profesionales mujeres y otros elementos de equidad.

Pero está a la cola en temas de flexibilidad laboral, ámbito empresarial y legal, productividad, educación, innovación y relación entre paga y productividad.

De hecho, el 78% de pequeñas y medianas empresas en el país considera necesario capacitar a su personal.

Así dice un estudio elaborado en el 2013 por la Escuela Politécnica Nacional y la Escuela Politécnica del Ejército entre los socios de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria de Pichincha (Capeipi), que concentra al 67% de mipymes del país. Entre las áreas donde se requiere capacitación están marketing, seguridad e higiene, gestión empresarial, financiera y de la calidad.

Uno de los problemas, según el GTCI, es que el mundo ha cambiado de una economía industrial a una de servicios y conocimiento, y hay poca oferta de trabajadores para esos ámbitos. "Los centros educativos están bajo presión para suministrar empleados calificados para la nueva economía".

Además, acota, las empresas requieren personal cualificado y no proporcionan suficientes oportunidades de formación.

Roberto Estrada, socio de Deloitte Ecuador, explica que el capital humano de una nación se revaloriza, estanca o decrece en función del buen o mal funcionamiento del modelo educativo de un país. "La realidad ecuatoriana ha demostrado a lo largo del tiempo, serias falencias en la educación a nivel integral, lo cual sin duda se evidencia en la posición que poseemos en dicho 'ranking'", dice.

Eddy Troya, gerente de Human Plus, destaca el compromiso y la capacidad de adaptación del talento humano del país, pero cree que aún hay deficiencias en idiomas y formación de alta especialidad. También, considera que la universidad forma en temas técnicos, pero no tanto en competencias conductuales, como liderazgo, toma de decisiones, etc.

Estrada considera, además, que el talento humano ecuatoriano es bastante conservador, pero cree que las nuevas generaciones empujarán un cambio gracias a que acceden a centros académicos de alto desarrollo mundial a través del sistema de becas gubernamentales. Además, sostiene que son necesarios educadores que conozcan los desafíos del mundo actual, un trabajo en equipo entre las empresas y universidadespara identificar las carreras con más potencial, etc.

  • El especialista

Competitividad: Ecuador avanza a su ritmo

Arturo Castillo
Motivador y prof. de técnicas psicorrelajantes


No hay país del mundo que no se vea hoy en día abocado a elevar sus índices de competitividad, como estrategia clave para mantenerse a flote en las turbulentas aguas de la globalización.

Los parámetros y modelos de competitividad han experimentado cambios significativos en las dos últimas décadas. La emergencia de los 'Tigres asiáticos', en los sesenta dio un vuelco al mapa económico mundial y revolucionó la tecnología y la industria; fue el punto de partida de una nueva manera de entender la competitividad.

El énfasis en la productividad, mediante la fórmula de la reducción de costos, fue la estrategia perfecta para dejar fuera de combate a los competidores, aunque ello implicara sacrificar la calidad de los productos.

La reciente crisis de la economía mundial marcó otro momento de la competitividad, con la depreciación del trabajo humano, agravada por la falta de fuentes de empleo, por la desocupación masiva.

El péndulo de la economía, que como otros momentos de la historia está provocando movimientos migratorios, hace pensar que los referentes de la productividad y la competitividad seguirán desplazándose a diferentes puntos del planeta. En el caso ecuatoriano, la competitividad es un tema pendiente, no solo en lo regional sino también a escala global. El elemento gravitante radica no solo en la capacidad para generar productos de calidad sino fundamentalmente en la mentalidad, tomando en cuenta que la competitividad es una filosofía, una manera de hacer las cosas.

En conjunto, es necesario analizar el grado de preparación profesional del trabajador ecuatoriano promedio, la actitud general hacia el trabajo; la calidad del liderazgo empresarial, el clima laboral, las políticas de capacitación continua.

¿Cómo es el trabajador ecuatoriano?, ¿cuáles son sus fortalezas y sus debilidades?, ¿es capaz de innovar?, ¿está abierto a nuevos aprendizajes?, ¿funciona en equipo? La competitividad concebida como un asunto cuantificable, en virtud de la tecnología, omite lo esencial: el talento humano. Las máquinas deben servir para que la imaginación creadora alcance cimas insospechadas, no como herramientas subyugadoras.