Evelyn Tapia
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A la reconquista del mercado del café en el Ecuador

Cuando las puertas de color verde de la edificación de la empresa se abren, un intenso aroma a café se esparce; por dentro, el sitio está impregnado de él.  

Juan Carlos Núñez, nieto del fundador y accionista (el riobambeño Carlos Miranda) de Café Conquistador, se pasea por el sitio como si estuviera en su casa y el olor le resulta totalmente natural.

En la planta de la empresa, ubicada en el km 8 ½ de la vía a Daule (Guayas), se producen a diario alrededor de 90 quintales de café, que puede ser tostado, molido, con sabor a vainilla, almendra, dulce de leche o amareto, con granos cultivados en Cariamanga (Loja) y Zaruma (El Oro), en donde se produce café de altura.

Con Núñez a cargo de la dirección y estrategia comercial, y su tío Carlos Miranda Freire en la gerencia general, esta es la tercera generación de la familia Núñez Miranda que está a cargo de este negocio. En este emprendimiento laboran 10 personas y arrancó en la década de los años 50.

“Nació como un café que se vendía en una esquina de Guayaquil, sin marca. Pasaron varios años hasta que decidieron ponerle marca en unas bolsitas de papel. Se desarrollaron unos tres tipos de café y en los años ochenta se profesionalizó el producto y entramos a autoservicios”, cuenta Juan Carlos Núñez.

Esa década y la entrada a cadenas de supermercados le permitió a la marca fortalecerse, pues en el segmento no se contaban más de tres o cuatro marcas, asegura Núñez. La empresa logró exportar incluso a EE.UU., Chile, Hong Kong y Ucrania.

Sin embargo, con el crecimiento de la competencia de café  colombiano, el mercado se volvió más competitivo y el negocio tuvo problemas con los plazos de pago de algunas cadenas de supermercados. “Tuvimos que salirnos porque no era rentable, nos pagaban los pedidos hasta 120 días”, recuerda Núñez.

La planta dejó de producir café marca Conquistador y se limitó a tostar, moler y empacar café para marcas de siete empresas y a exportar unos cuatro contenedores por mes a Nueva York, Los Ángeles y Florida.

Procesando unas 10 toneladas de café al mes, para estas siete empresas, solo se ocupaba un 40% de la capacidad de la fábrica que cuenta con tres máquinas alemanas marca Probat para tostar café.

Para este 2015 la firma trabajará al máximo de su capacidad. Con una nueva presentación de empaques, un sitio web para hacer pedidos en línea y una producción inicial de 720 paquetes, la marca regresa a las perchas de los autoservicios este mes, a la reconquista del mercado, dice Núñez.

Guido Chiriboga, gerente de la empresa Maquimax, que compra el producto para que sus trabajadores se mantengan “activos” en los turnos, comenta que conocer del regreso de Café Conquistador “ha sido una gran noticia”.

“Recuerdo cuando era niño que en mi casa compraban ese café, y ahora volverlo a ver en las perchas es como un aroma de nostalgia”.
La primera cadena que firmó contrato con la empresa fue Tía, que tendrá el producto en las estanterías de 40 de sus almacenes .
La decisión de volver a las perchas nacionales se tomó, dice Núñez, por la implementación del Manual de Buenas Prácticas para Supermercados, que establece plazos de pago de 15 a 60 días máximo por parte de las cadenas a los proveedores. Este documento se encuentra en vigencia en el país desde noviembre pasado.

“Fue una excelente noticia, porque no salimos del mercado porque nuestro café no fuera de buena calidad, sino por los pagos”, recuerda Núñez.

Además de este primer pedido para los supermercados Tía, este año la empresa también proveerá productos de línea blanca (producto con la marca de un supermercado), a otra cadena de comisariatos con sede en Quito.

“En tanto, estamos midiendo tiempos y movimientos para ver cuánto personal más incorporamos en esta nueva etapa”, señala un entusiasta Juan Carlos Núñez.

Gabriel Ortega, Maestro tostador
Esta fue la primera empresa en la que encontré un trabajo. Ahora tengo 54 años y  ya llevo 34 trabajando en la fábrica de Café Conquistador. Me acuerdo que cuando entré, al principio trabajaba como barrendero, pero luego con el paso del tiempo, los dueños de la empresa me dieron la oportunidad de aprender a utilizar la máquina de tostar el café. Aunque también he estado en el proceso de moler el grano, pero más que nada me dedico al proceso de tostado todo el día. Me siento a gusto trabajando en esta empresa de café, ya uno se acostumbra al olor también. Aquí soy el empleado más antiguo; hace unos meses me dieron una placa de reconocimiento en la Cámara de Industrias de Guayaquil, en el Hilton Colón, por ser el colaborador más antiguo y también el más bueno. Yo estoy bien en esta empresa, estoy acostumbrado a trabajar con la máquina de tostar el  café. Ahora mi plan es jubilarme en este negocio; quedarme hasta el final aquí.