Despidos

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Redacción Quito
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La responsabilidad tras los despidos

25 de octubre de 2016 11:34

El trato digno a los trabajadores desde su ingreso a su salida es una de las responsabilidades y retos que se plantean las empresas hoy en día. Esa responsabilidad se cristaliza en programas que ayudan a que el trabajador se sienta óptimamente, desde que pisa la empresa hasta que sale de ella.

Estos planes se conocen como desvinculación laboral asistida o outplacement y lo realizan algunas empresas interesadas en que los trabajadores cesados de sus funciones tengan más oportunidades de conseguir otro empleo o emprender su negocio propio.

PwC Asesores Empresariales es una de las empresas que se encarga de desarrollar estos programas con los trabajadores y dueños de las empresas. Su directora, Eugenia Medina, incluso elaboró un artículo en el que resalta la desvinculación asistida como una medida responsable.

El objetivo es brindar la contención y el soporte emocional necesario para manejar el impacto de la salida y dar un asesoramiento especializado para reconfigurar el perfil de una persona, explica.

Para ella, la situación económica mundial, el crecimiento de la tecnología y la necesidad competitiva de las empresas obligaron a los propietarios a tomar decisiones y recortar personal.

La desvinculación de un empleado es una situación complicada en la vida de una persona, ya que se desencadena en crisis familiares, reducción de la autoestima, depresión, traumas, entre otros. “Creamos conciencia en las empresas para que hagan una inversión en las personas que se van de la compañía, tomando en cuenta que es un legado para los que se quedan. Es el respeto y consideración que se muestra con otra persona”, dice Medina.

La empresa da varias opciones a las personas que son desvinculadas de una organización, ya que tienen la oportunidad de fortalecer sus emociones y empezar un nuevo camino con la opción de levantar su propio negocio. “Vemos cuáles son las competencias y habilidades y cómo se pueden aprovechar”.

Este tipo de programas aportan al trabajador, ya que muestran la importancia del cambio y se enfoca en el crecimiento de la persona. “Hay que sensibilizar a las personas sobre lo importante y positivo que es el cambio”.

Además, es necesario que se entienda el contexto en el que se vive en el país y las razones de la desvinculación de la persona.

En el outplacement también se enseña a mostrar lo mejor de la persona y se utilizan diferentes medios como la correcta realización de una hoja de vida o currículo vitae, cómo mostrar los mejor.

María Helena Cevallos, consultora sénior de la empresa, explicó que es necesario que la persona que fue desvinculada se actualice y muestre la información correcta en su currículo, ya que es la plataforma que ayudará a presentar lo que es el trabajador.

En el currículo, por ejemplo, se debe pensar en cada uno de los detalles como las fotos, la información que proporciona y demás. “La hoja de vida muestra la personalidad del trabajador, ya que describe las responsabilidades de alguien”, explicó Medina.

El segundo paso es la preparación para una entrevista de trabajo en la que hay que mostrar todo su potencial. “Se debe enseñar a las personas a cómo desenvolverse en ese momento y ganarse el puesto de trabajo”, señala.

El outplacement es diferente para jóvenes y adultos mayores. Los jóvenes tienen más facilidad para adaptarse al cambio, pero no tienen la experiencia.

En el caso de los adultos mayores es más difícil adaptarse y desenvolverse en otros espacios pero tienen la experiencia. “Ahí viene la necesidad de potenciar la personalidad de cada empleado y mostrar lo diferente y positivo que eres para la empresa”.

Otra de las opciones es que el adulto mayor apueste a trabajos como la asesoría en empresas, la docencia, consultorías y más. La experiencia es una de las ventajas de los adultos mayores que deben explotar, señala.

Xavier Verdesoto, presidente ejecutivo de Nexos Talent FH Ecuador, afirma que es necesario realizar este tipo de programas como una forma de responsabilidad de la empresa con los trabajadores.

Para él, en la época actual es difícil planear un programa de desvinculación laboral asistida porque las empresas han tenido que realizar recortes intempestivos por la situación económica.

Este tipo de programas hay que planificarlos con antelación para trabajar con los trabajadores que vayan a ser separados.

La responsabilidad social de las empresas empieza desde el primer día hasta el último en el que labore una persona, por lo que las acciones que realice una compañía le dará un valor agregado a dicha organización y se mostrará como una vitrina para los nuevos trabajadores. Además, fortalecerá los acuerdos finales para la liquidación o indemnización de quienes salen de la organización.