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Roque Sevilla tiene tres bibliotecas. Una está en su casa, en Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Roque Sevilla tiene tres bibliotecas. Una está en su casa, en Quito. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Roque Sevilla, amante de los toros de lidia y la ecología

17 de enero de 2017 12:39

Las lecturas que ha cosechado a lo largo de sus 69 años son prueba irrefutable de que es un hombre de contradicciones. En la biblioteca de su casa los títulos sobre el cuidado del medioambiente y los toros de lidia comparten las estanterías de su biblioteca.

Las dos aficiones de Roque Sevilla, presidente del Grupo Futuro, aparecieron en su juventud. La preocupación por el cuidado del planeta de la mano de Thomas Malthus y su pasión por los toros de la de José Ortega y Gasset.

A estos autores les conoció luego de que aprendió a leer en inglés, alemán y finalmente en español. A los seis años Sevilla fue a vivir en Hamburgo, Alemania. Era 1957 y su padre era cónsul en una ciudad devastada por la Segunda Guerra Mundial. Sus primeras lecturas fueron sobre un niño que hacía las veces de detective.

Luego llegaron los clásicos alemanes como Goethe o Shiller. A su regreso al país se decantó por el teatro de Shakespeare y de Lope de Vega. “Cuando leía una novela -dice- lo que más me gustaba era la parte de diálogo por eso me dediqué, durante gran parte de mi juventud, a leer obras de teatro”.

Su preocupación por el agotamiento de los recursos del planeta lo llevó a lecturas como la ‘Primavera Silenciosa’, de Rachel Carson un libro que hablaba, en la década de los 60, sobre cómo el uso de plaguicidas afectaba a la naturaleza. Un libro considerado la biblia del ecologismo, dice.

En la época universitaria las contradicciones afloraron nuevamente. Estudió economía, una carrera que para él tenía como objetivo maximizar los beneficios que se puede obtener del planeta y nació la idea de crear Fundación Natura, una institución que en la década de los ochenta y noventa, se convertiría en un referente del cuidado medioambiental.

‘Lo pequeño es hermoso: Economía como si la gente importara’, de E. F. Schumacher influenció en el trabajó que desempeñó como presidente de Fundación Natura durante una década.

Lo que lee ha influenciado tanto en su manera de ver el mundo que se ha distanciado de la tradición católica que profesa su familia para declararse agnóstico. Sus lecturas, en los últimos años, se han orientado al mundo de la biología y de la evolución de las especies.

Hace un año estuvo en la casa donde Charles Darwin vivió sus últimos años, en las afueras de Londres. En este espacio que ahora es un museo se encontró con ‘Los diez grandes inventos de la evolución’, de Nick Lane, un libro que lleva a todas partes y con el que se ha cuestionado sobre aspectos filosóficos como la muerte. “En el libro se plantean aspectos como el hecho de que hayan existido cinco grandes extinciones. Esos argumentos hacen que los principios religiosos que tienes se descuadren”, dice.

Sus nuevas aficiones son las biografías. En los últimos meses ha leído la de San Martín, Mandela, Napoleón y Bárbara Blomberg. Libros que siguen marcando el camino de un empresario y un lector que se engancha con la misma pasión con un libro que habla sobre la sensibilidad que tienen los árboles y otro que tiene como premisa política el divide y vencerás.