placeholder
Santiago Ribadeneira vivió por cinco meses en Jordania, trabajando en un fondo de inversión. Foto: Vicente  Costales / LÍDERES

Santiago Ribadeneira vivió por cinco meses en Jordania, trabajando en un fondo de inversión. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Santiago Ribadeneira: Trabaja para que las pymes se vuelvan globales

16 de octubre de 2017 13:36

“Siempre he sido tímido y reservado. No me gusta hablar en público. Me gusta que los resultados hablen por mí”, dice Santiago Ribadeneira, quien a sus 28 años lidera la oficina en Ecuador de Endeavor, una red global que impulsa a emprendedores de alto impacto.

Ribadeneira considera que tuvo una infancia privilegiada. Creció en un hogar unido, de padre y madre, con tres hermanas mayores, en el que estuvieron presente los abuelos. Su héroe de la niñez fue su abuelo materno, emigrante del País Vasco durante la Guerra Civil Española, que llegó en los años 50 al país. “Era un ingeniero autodidacta. Si veía algo que le gustaba lo hacía, desde armar una radio hasta hacer figuras con resina”.

Su padre le inculcó la importancia del trabajo. Un juguete era la recompensa por lustrar los zapatos, limpiar el carro o bañar el perro. “Esto fue determinante en mi vida profesional”.
Estudió en el Colegio Menor San Francisco de Quito, en Cumbayá. Era estudiante de “A”. Pero con los años se dio cuenta que a aquellos que fueron excelentes estudiantes, les cuesta salir del ‘statu quo’, a diferencia de los buenos emprendedores, que se mueven con facilidad en las “zonas grises”, donde no hay procedimientos claros.

Santiago no rompió el ‘statu quo’, aunque luego se vincularía con los emprendedores. Se graduó en Administración, en la Universidad de Boston, EE.UU., y cursó una maestría en Finanzas en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas, en Barcelona, España.

Su primer empleo fue en la época del colegio, como asistente de mecánica en Casabaca. En la universidad, trabajó en el estadio de la institución y durante los veranos hizo pasantías en Zaimella y Pronaca, en Ecuador.

En el tercer año de la carrera cursó un semestre en Madrid, tiempo que aprovechó para hacer una pasantía en Deloitte. Esa oportunidad se convirtió en su primera oferta de empleo. Al culminar la carrera se mudó a Madrid y por dos años realizó consultorías y auditorías en Deloitte para empresas de la talla de Repsol.

“Pero, me di cuenta que mi carrera iba por otra dirección”. Ese fue el punto de quiebre. Renunció y se mudó a Barcelona a cursar una maestría en finanzas con concentración en capital de riesgo.

Sus amigos del colegio, José Jaramillo y Sebastián Nankervis, coinciden en que Santiago es una persona enfocada, con visión clara de lo que quiere lograr. “Piensa mucho en los demás. Siempre está pensando en cómo ayudar a otros a progresar”, añade Jaramillo.
Al finalizar la maestría, trabajó en Imena Holdings, un fondo de capital de riesgo, con sede en Jordania, que invierte en portales de habla árabe. Una experiencia corta de cinco meses, que le permitió salir de su “zona de confort”.

“Me encantó Jordania. Es un país con apego a sus tradiciones, pero que busca ser internacional. Me abrió las puertas y me permitió hacer conexiones internacionales”, comenta Ribadeneira.

Retornó a España y ejerció por casi un año en fondos de riesgo. Pero por una decisión personal, retornó al Ecuador, junto con su esposa, en octubre de 2015.

Sus conocimientos le permitieron asumir en enero del 2016 la dirección de Kruger Labs, una aceleradora de emprendimientos digitales, a través de levantamiento de fondos de inversión, entre otras estrategias. “Santiago sabe entender muy bien las necesidades de tu negocio”, comenta Guillermo Zárate, cofundador del emprendimiento Cuestionarix.

En junio del 2016, estuvo presentó en el Global Entrepreneurship Summit, un evento que conecta a emprendedores del mundo, celebrado en la Universidad de Stanford, EE.UU. Fue allí la primera vez que escuchó hablar de Endeavor, una organización sin fines de lucro, presente en 28 países.

A su regreso al país, contactó a la oficina en Nueva York de Endeavor y les propuso conformar la filial en Ecuador. Para ello debía conseguir a seis directores para el financiamiento y una lista de empresas con potencial para formar parte de Endeavor.

Ribadeneira no solo consiguió reunir a ocho de los empresarios más importantes del país, sino que luego de un proceso de selección, en febrero de este año se convirtió en el director más joven de una oficina de Endeavor en el mundo. La experiencia ha sido como la de cualquier emprendedor, porque significó comenzar de cero.

Para Linus Frank, compañero de trabajo, Ribadeneira es muy autocrítico. Y él lo sabe, por eso dice que se rodea de personas más inteligentes que él para que lo complementen. “Las cosas llegan con esfuerzo. Desde que me levanto, trabajo para cumplir mi sueño”.

Una red que potencia emprendimientos

Endeavor fue fundada en 1997 en Argentina. Su misión es brindar apoyo a emprendimientos que están escalando en su modelo de negocios y que tengan potencial para convertirse en líderes de su sector, generando empleo e ingresos.

Los negocios que integran la red, en los 28 países donde tiene presencia, han generado más de 650 000 puestos de empleo y en 2016 facturaron en conjunto más de USD 10 000 millones.
Endeavor Ecuador se constituyó en marzo de este año. Su directorio está constituido por 10 importantes empresarios del país, entre ellos Roque Sevilla, presidente del Grupo Futuro y Juan Carlos Serrano, del Grupo KFC.

Para recibir el apoyo de Endeavor, las empresas deben facturar al menos USD 1 millón y estar en proceso o con planes de internacionalizarse, es por ello que en Ecuador deben ser pequeñas o medianas empresas. En el proceso de selección, los candidatos se reúnen con mentores y con un panel nacional e internacional. Solo el 2,4% pasan el último filtro.
En Ecuador, de 80 empresas a las que se han evaluado, la firma de chocolates Pacari y Location World, una compañía de tecnología, están en la red.

Endeavor ofrece el acceso a los mercados donde opera la red, la vinculación con talentos de las universidades de Harvard ó Stanford, y el acceso a capital, a través de un fondo propio de USD 100 millones y de otros fondos institucionales.

Participar del proceso de selección, que suele durar de seis meses a un año, no tiene costo. Luego se debe dar un aporte anual de USD 10 000.