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En la Casa Warmi, el chef Nelson Hernández y los hermanos Vanessa y Luis Herrera promueven el consumo de alimentos ancestrales. Foto: Adriana Bucheli / LÍDERES

En la Casa Warmi, el chef Nelson Hernández y los hermanos Vanessa y Luis Herrera promueven el consumo de alimentos ancestrales. Foto: Adriana Bucheli / LÍDERES

Redacción Quito
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Lo ancestral se combina con lo contemporáneo en este local

23 de marzo de 2017 15:00

Warmi es una palabra que para los hermanos Vanessa y Luis Herrera y su madre Edy Mariana Revelo, no se limita a la traducción literal del quichua en ‘mujer’ sino que acogen su sentido completo sobre el cuidado y bienestar.

Con ese concepto y la idea de impulsar el consumo de comida saludable, donde se mezclen los alimentos ancestrales con lo contemporáneo, nacieron los productos y la Casa Warmi.
Este espacio, ubicado desde hace siete meses en el sector de La Floresta, nació en el 2010, en la bajada a Guápulo.

Vanessa, gerenta y una de las propietarias del negocio, cuenta que la idea de crear Casa Warmi fue de su madre, abogada que estuvo siempre involucrada con grupos de mujeres, que un día decidió dejar las leyes y volcarse a preparar alimentos.

Los primeros productos que elaboraron fueron panes, pero al ser perecibles, decidieron cambiar a la línea de mermeladas y conservas. Con estos alimentos en mano abrieron la tienda de Guápulo, donde además pusieron el restaurante. “Quisimos rescatar los alimentos que ya no se comen”.

Pedro Donoso es uno de los clientes. Él comenta que va a la Casa Warmi desde hace más de un año y le encanta el lugar, la comida y sobre todo el concepto de ser un emprendimiento alternativo. “Pocos lugares logran incursionar en alimentos ancestrales y un toque contemporáneo como lo ha hecho el Warmi”.

Luis Herrera, encargado de la imagen de Warmi, explica que el menú del restaurante cambia cada dos meses, y en él se encuentran por ejemplo alimentos como mashua, ocas, quinua, chocho, variedades de papas nativas, etc., con opciones también para comensales vegetarianos.

Del lado de las conservas hay una oferta de 92 productos, entre mermeladas, ajíes, salsas, aderezos, sales marinas y condimentos naturales. Los productos de más salida son las flores y el picante de albahaca, la pasta de chochos, tomates verdes fritos, entre otros.
Las ventas mensuales del restaurante son de alrededor de USD 18 000 y unos USD 3 000 en conservas. La producción mensual de las conservas es de unas 480 unidades al mes.
La inversión inicial para empezar con el negocio fue de entre USD 40 000 y 60 000, incluyendo la venta de las viviendas de madre e hija. Para el local actual se invirtieron otros USD 30 000
más o menos.
Sin embargo una característica de la Casa Warmi, que permitió bajar sus costos es que el mobiliario fue hecho por completo por Luis. Él comenta que buscó reutilizar todo el material posible para que el restaurante sea además amigable con el medioambiente.
En esa línea, para evitar el uso de calefactores a gas o eléctricos, mandaron a hacer ponchos para que los clientes los utilicen si hace frío y sientan que están cuidados.
El restaurante además es ‘pet friendly’ y ofrece un 14% de descuento si se llega en bicicleta.