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Ivonne Durán es la propietaria de Maquipura. Ella ha impulsado la creación del grupo de artesanos denominado Thapachacuy. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Ivonne Durán es la propietaria de Maquipura. Ella ha impulsado la creación del grupo de artesanos denominado Thapachacuy. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Artesanías finas con el toque de comunidades nacionales

23 de febrero de 2017 13:27

Artesanías fines hechas con insumos de comunidades autóctonas del Ecuador más el diseño de Ivonne Durán es lo que se halla en Maquipura.

Esta boutique nació en el 2008. Durán elaboraba manualidades y las vendía a otros almacenes, pero creció y decidió tener algo propio. Comenzó con ropa artesanal.
En la tienda se observan diferentes productos como carteras, chales, correas, etc., hechas con macanas; telares, bisutería con tagua, coco, entre otros materiales. No faltan sombreros de paja toquilla, adornos para la decoración hechos con metales como la plata o peltre y otros productos.

Al inicio, Durán mostraba su oferta para sus amigos y familiares. Sin embargo, fue creciendo y en los primeros años consiguió alrededor de 300 clientes, mientras que en la actualidad tiene entre 700 y 800, que son eventuales.

La esencia del negocio, además de económico, es social y cultural. A Durán siempre le ha gustado dar trabajo a otras personas por lo que trabaja con representantes de diferentes comunidades del país como los saraguros o habitantes de Tigua (Cotopaxi), Sígsig (Azuay) y otras comunidades.

Durán cuenta con 30 proveedores a escala nacional. Una de ellas es Carmen Vera, quien le provee a Maquipura “de macanas y paños. De lana, de hilo mercerizado. Es buena compradora”.

Todos los materiales de los productos que se comercializan en Maquipura son 100% nacionales.

La base de los tapices, por ejemplo, está hecha en telar de cintura por los saraguros, con lana de borrego en los colores que yo les indique. El diseño y las figuras están a cargo de Durán.

Entre la temática de estos se encuentran pájaros de la Amazonía o Galápagos, árbol de la vida, etc. Mientras que en los adornos hechos con metal se observan figuras precolombinas como las Venus de Valdivia en sacacorchos o aretes con figuras de petroglifos.

Incluso, en las cajas en las que se venden los productos consta un pequeño folleto con datos históricos de los diferentes productos. “Mis clientes son nacionales, no extranjeros. Compran para regalarles a los visitantes”, indica.

Hasta el 2014 la facturación al año era de unos de USD 50 000, pero luego bajó a USD 12 000. El bajón va de la mano de la compleja situación económica del país.

Algunos talleres, cuenta Durán, incluso han cerrado. Es por ello que a inicios del año anterior creó un grupo de Facebook con diferentes artesanos al que denominó Thapachacuy, que traducido al español es hacer nido, con el fin de impulsar sus ventas en ferias.

Uno de los encuentros más destacados ha sido el que desarrollaron en el Club Jacarandá en diciembre . Allí tuvieron el apoyo, incluso, de empresas de comida y otras para atraer al público.

La Cámara de Comercio de Quito (CCQ), de la cual Maquipura es socia, destacó a este negocio y a la iniciativa de Thapachachuy. “Todos han unido sus esfuerzos para poner a consideración de la comunidad excelentes oportunidades de negocios, sin intermediarios de ningún tipo”.

Durán siente que debe seguir impulsando las acciones de este grupo y apoyar en el desarrollo de los artesanos integrantes.