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María Dolores Escobar es la propietaria de Soquina. El emprendimiento nació en el 2007. Elabora panes y empanadas de chocho, quinua y otros. Foto: Julio Estrella/ LÍDERES

María Dolores Escobar es la propietaria de Soquina. El emprendimiento nació en el 2007. Elabora panes y empanadas de chocho, quinua y otros. Foto: Julio Estrella/ LÍDERES

El chocho es el ingrediente secreto para su producto

16 de febrero de 2017 13:23

El chocho, grano andino que ofrece proteína, Omega 3 y 6, fibra, hierro, fósforo y zinc es el ingrediente estrella para María Dolores Escobar, propietaria de Soquina.

El emprendimiento elabora panes y empanadas con harina de chocho y quinua; además prepara snacks como habas enconfitadas y de sal, y cupcakes de zanahoria.

La quiteña, de 42 años, explica que Soquina nació en el 2007. Un año antes trabajaba en el área de limpieza de una empresa privada. Sin embargo, debido a su embarazo no le renovaron el contrato, por lo que se vio obligada a buscar nuevas opciones de trabajo para sustentar su hogar.

María Dolores Escobar detalla que en su adolescencia no tuvo las posibilidades ni herramientas para continuar con sus estudios universitarios una vez que culminó el bachillerato; por lo que mientras buscaba trabajo “muchas puertas se cerraron”.

No obstante, la emprendedora quiteña cuenta que siempre tuvo el sueño de tener un negocio propio en el que pueda aplicar las recetas familiares con harina de chocho y quinua.

Así fue como hace 10 años inició el reto. En un inicio hacía habas de sal, pan con harina de soya y garbanzo como snacks. Su capital inicial fue de USD 0,45 -con lo que compró su primera libra de harina de soya-. Con eso comenzó a preparar las recetas de su familia en la cocina de su vivienda.

Una vez que tenía listo el producto, buscó de puerta en puerta a clientes en empresas. Esto sucedió hasta que en el Municipio de Quito le permitieron comercializar los alimentos.
En el 2014, Soquina inició con la producción de pan y empanadas con harina de chocho, productos estrella del emprendimiento.

La materia prima la adquiere de productores en Imbabura.


Para la elaboración de la harina de chocho se hace el siguiente proceso: cocina el grano, lo seca y luego lo muele en un molino manual. Posterior a eso prepara la masa para el pan y las empanadas. Su pequeña planta se encuentra ubicada en el sector de La Delicia, en el norte de Quito.

Cada semana utiliza 15 libras de harina de chocho y 15 de quinua para sus productos.
Con esto elabora 200 panes para vender los martes; y 250 empanadas para ofertar los viernes en ferias de ConQuito y de las administraciones zonales del Cabildo.

Karina Guzmán, quiteña de 35 años, compró los panes de chocho en una feria del Municipio desarrollada la semana pasada en la Plaza Grande -centro de Quito-.

Detalla que el sabor y la consistencia del chocho en el pan le da un toque especial. Además, considera que al ser elaborado de manera artesanal permite una mejor alimentación.
El año pasado la meta de ventas del negocio se cumplió. Soquina facturó USD 2 000; mientras que en el 2015 fue de USD 1 800.

La proyección a largo plazo de Soquina es tener una mejor presentación. Por eso, María Dolores Escobar asiste a las capacitaciones de ConQuito para mejorar sus procesos de manufactura.

Quiere ingresar a tiendas y supermercados. Este año también incrementará su producción de panes y empanadas en 50%.