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El ecuatoriano Víctor Aguiar es catedrático de la Universidad de Western Ontario en Canadá y estuvo en Quito invitado por la Pontificia Universidad Católica de Quito para una conferencia. LÍDERES conversó con él sobre la economía del comportamiento y sus

El ecuatoriano Víctor Aguiar es catedrático de la Universidad de Western Ontario en Canadá y estuvo en Quito invitado por la Pontificia Universidad Católica de Quito para una conferencia. LÍDERES conversó con él sobre la economía del comportamiento y sus alcances. Foto: Galo Paguay / LÍDERES

Víctor Aguiar: ‘Autocontrolar el consumo es el reto’

18 de diciembre de 2017 15:32

Víctor Aguiar es catedrático de la Universidad de Western Ontario en Canadá y estuvo en Quito invitado por la Pontificia Universidad Católica de Quito para una conferencia.

Este año cobró relevancia la economía del comportamiento, expuesta por el nobel de Economía, Richard Thaler. ¿En qué consiste?
El nombre es bastante decidor. La economía del conocimiento trata del estudio de la toma de decisiones en una situación económica. En eso nos diferenciamos de la psicología: si usted habla del comportamiento de las personas desde la psicología estamos hablando de ámbitos personales. Pero en la economía del comportamiento nos importan las consecuencias de las decisiones en el ámbito económico. Este concepto es una intersección entre la economía y la psicología: la economía interesada en cómo se asignan recursos, del lado del consumo y la demanda, y la psicología que trata de entender más el proceso de decisión y sus consecuencias.

¿Cómo se da esa intersección a la que usted se refiere?

La economía y la psicología están bastante relacionadas. Todo modelo económico siempre tiene en el centro un consumidor que toma decisiones en base a una perspectiva de la psicología, que la estudiaron los economistas de los años 60. Ellos pensaban que el economista es una máquina, que puede calcular todo de manera perfecta, sin fricciones, que no tiene costos de pensar, que tiene atención ilimitada y que sabe lo que pasa en todos los posibles precios del universo. Un ejemplo: usted mañana quiere invertir y se interesa en un bien específico del sector agrícola, en el negocio de naranjas por ejemplo. Para saber lo que va a pasar y tener una expectativa racional de precios tiene que contar con información sobre insumos agrícolas, clima, desastres naturales y más.

¿La clave es la información?
Sí, pero para tomar una decisión sencilla usted requiere gran información. En la vida real, una persona común que quiere ahorrar para su retiro, por ejemplo, no tiene toda esa información. Entonces vamos a estar limitados en nuestra racionalidad, no porque no queramos maximizar el beneficio, sino porque no tenemos los medios para hacerlo. Esos medios son el poder de atención y el poder cognitivo.

¿Qué ocurre entonces?
Lo que la mayoría de gente hace es fijarse en pocos indicadores. Volviendo al ejemplo de las naranjas, usted se puede fijar en dónde se producen y eso es ya algo de información. Esa simplificación viene con un costo y este costo puede ser que las decisiones no le permiten a la persona llegar al nivel de bienestar que hubiera podido. Si usted es una máquina puede hacer la inversión perfecta. Pero lo que hace la gente, en la vida real, es tomar decisiones óptimas, pero bastante limitadas.

Entonces con información la ganancia de una inversión puede ser mayor...
Exacto. Otro ejemplo es acerca de las decisiones de ahorro. En EE.UU. hay estudios que indican que un jubilado recibe en promedio USD 500 al mes. Está claro que el estadounidense no está ahorrando lo suficiente para su vejez. ¿Por qué ocurre eso? Allí está el problema del autocontrol: yo puedo controlarme en el consumo presente para tener un mejor consumo en el futuro. Pero es difícil hacerlo porque hay necesidades en el presente y el futuro es difícil de entender y de planear. Si tuviera un autocontrol perfecto podría disminuir el consumo.

El mundo ideal.
Sí. Pero en el mundo real terminamos sobreconsumiendo cuando somos jóvenes y subconsumiendo en la vejez.

¿Esto pasa a escala global?
Pienso que sí. En Ecuador funciona algo distinto porque aún dependemos de las familias o redes humanas y la jubilación es una noción distinta. En EE.UU., que es bastante capitalista y donde el ahorro de joven mantiene a la persona en el futuro, esto es un problema grande porque no hay esas redes humanas. Lo bueno es que aprendiendo sobre el autocontrol uno puede ayudar a la gente y eso hizo justamente Thaler. Él cimentó la teoría de los empujones que lo que busca es ayudar a tomar mejores decisiones sin ser completamente impositivos: no se fuerza a ahorrar más, solo se cambia la decisión de consumo.

¿Cómo actúa el consumidor promedio?

En EE.UU. está documentado que hay mucho subahorro. Mucha gente piensa que es un tema de irracionalidad, en el sentido de que están cayendo en el sobreconsumo por la falta de autocontrol. Pasa también que a pesar de que las personas deciden ahorrar, aveces toman decisiones sencillas. En el plan de pensiones, por ejemplo, cuando las personas tienen demasiadas opciones hay una sobrecarga de información y evitan pensar en eso. Ahora se da un menú más pequeño de opciones para que tomen decisiones más inteligentes.

Usted habla de que en EE.UU. hay subahorro y sobreconsumo. ¿Esto es una señal de bonanza?
Al llegar al retiro el estadounidense promedio solo recibe al mes unos USD 500 y un salario promedio es de USD 2 500. La teoría predice que, tras la jubilación, uno trata de mantener el consumo similar. Cuando uno no tiene dinero pide prestado. En la juventud uno trabaja y ahorra y ese dinero va para el futuro mediante pensiones. Cuando uno tiene autocontrol el consumo se pega mucho al nivel de ingreso; entonces cuando cae el ingreso, el consumo hace lo mismo. Todo esto afecta la calidad de vida de las personas.

¿La materia económica genera ciertos recelos o temores en los consumidores?
Así es. Por eso en la economía del comportamiento también se aborda la atención limitada. Esta trata sobre la capacidad de las personas de procesar la cantidad de información para tomar decisiones óptimas. Allí surgen nuevas teorías como la del consumidor que introduce simplicidad en sus decisiones. Esto viene por no tener ni la capacidad cognitiva ni el tiempo. Al simplificar se dan consecuencias en el bienestar de las personas.

¿Por ejemplo?
Pasa en temas como la elevación de impuestos. Muchas veces se piensa que se puede reducir el consumo de un producto subiendo su precio. Eso tendrá efecto en la medida en que la persona pueda procesar el nuevo costo; si no sabe no habrá efecto y seguirá consumiendo.

Esto limita la efectividad de las políticas y la calidad de las decisiones. Esto pasa porque los entornos económicos son demasiado complejos para comprenderlos totalmente y al simplificar las decisiones terminamos alejándonos de lo ideal. Esto es un tema de asignación eficiente de recursos.

¿Y se necesita que alguien recuerde al consumidor sobre la asignación de recursos?
Allí se abre un debate. La base de la perspectiva libertaria de la economía es la soberanía del consumidor. Y esto se fundamenta en el principio de que la persona actúa para su mejor interés, pero puede ser que el consumidor no está en la capacidad de ver su mejor interés. Esto abre la puerta a una ‘intermediación’ llamada el paternalismo libertario. La idea no es forzar a consumir lo que una persona debe, sino mejorar sus decisiones.

Hoja de vida

Estudios. 
Obtuvo un PhD en Economía en Brown University. También cuenta con una maestría en Desarrollo Económico en la Flacso y una maestría en Administración Pública de la Université Pierre Mendès, en Francia. Sus estudios universitarios los hizo en la PUCE.

Cargo.  Desde julio del 2016 es profesor en University of Western Ontario. Tiene papers publicados en Journal of Economic Theory y Economics Letters.

Origen.  Nació en Quito el 20 de febrero de 1985.