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Susana Mora Bowen y Carla Uribe en su planta de procesamiento de caldos. Vienen en tres presentaciones. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

Susana Mora Bowen y Carla Uribe en su planta de procesamiento de caldos. Vienen en tres presentaciones. Foto: Vicente Costales / LÍDERES

El caldo listo para hacer toda clase de platillos

16 de febrero de 2018 15:34

Hacer de la cocina una actividad fácil con resultados deliciosos es el fin de Susana Mora Bowen y Carla Uribe, madre e hija, a través de su negocio Soupa.

Se trata de un emprendimiento que comercializa bases de caldo listas para calentar. A estas se puede adicionar otros ingredientes y hacer diferentes sopas; también pueden servir para dar sabor a arroz, masas, pastas y salsas.

La idea nació a inicios del 2017, pero se concretó hace cuatro meses. En esa época las empresarias no estaban trabajando y analizaron la posibilidad de desarrollar un emprendimiento.

A Carla se le vino a la mente un recuerdo: cuando vivía en España utilizaba caldos precocidos que le facilitaban la preparación de alimentos. “Siempre tuvimos la idea de hacer el caldo y en ese momento dijimos es el momento para lanzarnos”.

La inversión inicial fue de USD 15 000, que incluyeron equipos, planta e investigación. Precisamente, con la ayuda de una ingeniera en alimentos probaron cuál era la mejor receta y empaque hasta que lograron el resultado.

Soupa ofrece tres tipos de productos: caldo de carne, de pollo y de vegetales. Las presentaciones son de un litro y medio litro.

Cuando las emprendedoras comenzaron solo ellas se encargaban de toda la producción. Ahora tienen una colaboradora, con la que se dedican, en un local equipado para el caso, de la cocción y empaque de este alimento.

El producto se comercializa en ocho locales de Quito y Cumbayá; la meta es venderlo en cadenas de supermercados o puntos de servicio; también vía Internet, por la página web del negocio. La entrega se hace a domicilio.

Susana dice que en cinco minutos se puede contar con una sopa consistente usando la base. Se licúa, por ejemplo, el caldo de pollo en la licuadora junto a dos aguacates; se pone a calentar, se agrega sal y se añaden acompañantes al gusto. Listo para servir.

“Queremos facilitarle la vida a los clientes en la casa, en el día a día. Que se tenga ya la base permite hacer todo más rápido. Se puede tener los caldos en la despensa, no necesitan refrigeración. Se puede hacer una crema, una sopa de fideo, de papas, etc. Hacemos la parte larga de la cocina para que la gente haga la corta”, dice Carla.

Todo esto lo destaca la clienta Ana Carolina Benítez. Ella compra los tres tipos de caldos desde que el negocio arrancó; con ellos ha hecho sopas, estofados e, incluso, ha marinado un pollo para luego hornearlo y darle sabor.

Los clientes también comentan de la practicidad del empaque en el que vienen los caldos. Se trata de una bolsa especial de aluminio que permite que el producto se mantenga por unos dos meses.

Según las emprendedoras, este negocio utiliza para la conservación únicamente preservantes de origen natural. Se basan en las regulaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Tanto para Carla como para Susana es fundamental la inocuidad con la que preparan los alimentos. Además, ambas creen que es importante fomentar los encadenamientos productivos de su zona, por ello sus proveedores, principalmente, son de la parroquia de Cumbayá.

Este emprendimiento también toma en cuenta aspectos vinculados al cuidado del ambiente. Todos los desechos se entregan a dueños de terrenos del lugar para alimentar a cerdos. Estas características permitieron que el negocio se destaque durante la edición más reciente del Grand Bazaar y gane el primer lugar.

Para madre e hijas este fue un reconocimiento a su esfuerzo y les inspiró a seguir adelante en el crecimiento de este negocio.

Como parte del negocio dos personas se quedan en planta y una se encarga de las entregas y las tareas de marketing, compra de los insumos, trámites, etc.

Carla y Susana aspiran sacar más productos al mercado que pueden incluir, por ejemplo, caldo de pescado. “Ahí tendríamos todas las gamas de caldo base”, indicaron las emprendedoras.
Asimismo, ambas buscan colocar su producto en otras ciudades del país como Guayaquil. Están ya realizando, además, contactos con un posible comprador en la zona sur del país, en Cuenca.

Algunos datos

Precios. El costo del caldo vegetal es medio litro es de USD 3,99. El producto más costoso es el litro de caldo de carne y pollo, que valen USD 6.99

Venta. Al momento, este negocio comercializa entre 150 y 160 caldos mensuales. El crecimiento ha sido rápido, dicen las emprendedoras, durante los primeros meses.

Producción. Esta es similar a las ventas y la capacidad de producción es de 500 litros al mes. Están en proceso de crecimiento como negocio.

Trabajo. El negocio tiene su planta de producción en Cumbayá. Los proveedores de los insumos son de la zona.