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El 28 de julio fue un día de tensión en la Bolsa de Valores por la caída bursátil en China. Foto: EFE

El 28 de julio fue un día de tensión en la Bolsa de Valores por la caída bursátil en China. Foto: EFE

La economía mundial atraviesa una etapa de gran incertidumbre

2 de agosto de 2015 15:30

En la actualidad, los aspectos que analizan los agentes económicos se relacionan con el desempeño de EE.UU., los desplomes bursátiles en China, la caída de los precios de los commodities, Europa poscrisis griega, el acuerdo de Irán y el fortalecimiento del dólar.

La economía mundial sufre actualmente su peor momento desde la crisis del 2008-2009, tras el crack financiero por la crisis ‘subprime’ en EE.UU. Los inversionistas ya no sienten lo duro sino lo denso del ambiente, ya que las amenazas provienen de todas partes, lo que desata pánico y se refleja en la volatilidad de los mercados.

El impacto más duro, y que perdurará por varios años, viene de la divergencia de políticas monetarias, pues el mercado percibe que la economía más grande del mundo, la de Estados Unidos, quiere emprender un ciclo alcista en sus tasas de interés. Al mismo tiempo que en Europa y Asia se emprenden esfuerzos para impulsar el desempeño económico, bajando sus tipos y comprando activos financieros.

Lo anterior se ha traducido en depreciaciones generalizadas de la gran mayoría de las monedas frente al dólar estadounidense, particularmente en América Latina.

Mientras que la economía más grande de Latinoamérica, Brasil, se contraerá 1,5% este año, la baja más severa desde 1990, según las previsiones del FMI. Esto impactará negativamente a la región, vía comercio de bienes, turismo, Inversión Extranjera Directa, inversiones de cartera, etc.

Julio también se caracterizó por ser un mes en el que el desplome bursátil de la segunda mayor economía del mundo, la de China, ha generado preocupación mundial, aunque para la directora gerenta del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, esta nación tiene la capacidad para resistir estas turbulencias.

En este complejo escenario económico mundial, recientemente el temor de que Grecia abandone el euro ha sido el mayor foco de volatilidad, ante el precedente que significaría para el bloque económico, lo que ha generado más salidas de capitales desde las naciones emergentes.

Los factores antes mencionados han repercutido en la caída del precio del petróleo, lo que ha desfavorecido a exportadores netos como México, al restarles grados de libertad en el ámbito fiscal y depreciar sus monedas. Además, la perspectiva de que se levanten las sanciones a Irán y que este país eleve rápidamente sus suministros de crudo, ha restado valor al hidrocarburo.

El tema de Irán ha sido reconocido incluso por la SHCP como uno de los principales riesgos a la baja para los petroprecios.

La posibilidad de que Rusia eleve su producción de petróleo, así como la recesión económica que vive, representa un foco rojo para el contexto global. Además de reducir los petroprecios, su menor consumo interno puede conllevar a menor demanda de mercancías y servicios del extranjero.

Este complejo escenario también se complementa con la situación de los precios de los comodities. El Índice de Materias Primas de Bloomberg retrocedió un 10% en julio, el nivel más alto desde septiembre del 2011, después de desplomarse la semana pasada hasta un mínimo en 13 años.

La perspectiva de costos de endeudamiento más altos en los EE.UU. fortaleció al dólar y empujó al oro hasta el nivel más bajo en cinco años. Las cosechas, desde el trigo y el maíz hasta la soja, tendrán su peor desempeño mensual (en julio) este año.

Las materias primas están cayendo en desgracia entre los inversores dado que la demanda en China, el usuario más grande de todo, desde metales hasta energía, vacila en medio de existencias de cobre y petróleo en alza. Este complejo panorama llevó a que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), modificara su previsión de crecimiento para la región y pasó de 1 a 0,5%, para este año.

El desempeño de Brasil es un termómetro para Latinoamérica

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) establecen que Brasil se contraerá económicamente en 1,5% este año

Brasil, la séptima economía mundial, se encuentra en una crisis económica y política empañada por casos de corrupción. Desde finales del año pasado sus indicadores muestran inconvenientes y eso se refleja en la contracción de su economía, que alcanzó el 0,6%; a eso se suma una devaluación del real que la semana pasada alcanzó una cotización de 3,4 reales por dólar. Este es el menor valor en 12 años.

La bonanza económica de este país arrancó en el 2003, de la mano del expresidente Ignacio Lula da Silva, quien promovió el crecimiento del consumo interno así como el alza en las exportaciones a China. En el ámbito social, la reducción del desempleo y el aumento de sueldos fortalecieron al país, que a finales de la década anterior, esquivó la crisis que golpeó a EE.UU. y Europa.

A partir del 2010, durante el mandato de Dilma Rousseff, las reservas económicas de Brasil empezaron a agotarse. Desde entonces, los habitantes, especialmente de Río de Janeiro y Sao Paulo, salieron a protestar por mejoras en los servicios básicos, en especial de transporte siendo uno de los principales indicativos de una crisis que se avecinaba. A esto se sumaron el nivel de endeudamiento de los hogares brasileños, que supera el 45%; el elevado gasto en obras para el Mundial del Fútbol del año pasado (USD 13 000 millones) y las denuncias de corrupción en contratos de Odebrecht y Petrobras, en las que estarían involucrados funcionarios públicos.

Este escenario incide en el crecimiento económico del país, que según las previsiones del FMI prevé una contracción del 1,5% este año. Ante este escenario, el Gobierno tomó medidas de austeridad, como la solicitud a los 27 gobernadores del país para colaborar con la disciplina fiscal y la contención del gasto público, a fin de retomar el crecimiento. Asimismo, el Banco Central elevó la tasas de interés en medio punto, a 14,25% anual, para controlar los precios.

Una decisión esperada por el mercado y que la ubica en su mayor porcentaje en nueve años. Esto tiene como objetivo combatir la inflación que en estos últimos 12 meses llega a 8,89%, muy por encima del centro de la meta de 4,5% y también supera el nivel máximo de tolerancia, de dos puntos más. Pero la influencia de la crisis brasileña, también tiene efectos en el ámbito internacional.

Al ser la economía más fuerte de la región, la situación de Brasil salpica al resto de la región. Por ejemplo, una de las consecuencias es el impacto en el proceso de adquisiciones y fusiones de empresas en Latinoamérica.

Claudio Yamashita, director general de Intralinks Brasil, apuntó que la región ya sufre los efectos. “Los precios bajos de las materias primas, la alta cotización del dólar y las actuales crisis económica y política brasileñas, sumadas al escándalo de Petrobras, solo sirven para agravar el descrédito e impactar las actividades de fusiones y adquisiciones”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), determinó que el estancamiento de Brasil está relacionado principalmente con el persistente descenso de la inversión en los últimos años, que ha atenuado el aumento de los ingresos y del empleo y ha dado lugar a un menor nivel de consumo y de producción, lo que afectó la recaudación de impuestos, de manera que se incrementaron el déficit y la deuda pública.

Uno de los principales afectados por este debacle económico es Uruguay, en el sector de la exportación de bienes. Al concluir el primer semestre, las exportaciones uruguayas de bienes a su tradicional mercado, medidas en dólares, cayeron un 20,77%.

El Gobierno argentino en cambio pidió a los empresarios que no asusten a los inversores con el fantasma de la devaluación y aseguró que la depreciación del real brasileño y la caída de las bolsas chinas no implica que vaya a haber ningún ‘cambio drástico’ para su economía
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En el caso de Ecuador, las relaciones comerciales con Brasil no se verían afectadas, debido a que el país no es uno de los principales destinos para la exportación. Cristian Espinosa, negociador comercial, explica que debido a la devaluación del real, el dólar se presenta más fuerte, por lo que esta situación debiera beneficiar a Ecuador en la adquisición de materias primas y bienes de capital.