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Los estudiantes de la UTC se encargan de pasear a los perros por los caminos de la parroquia Joseguango Alto. Foto: Glenda Giacometti /  LÍDERES

Los estudiantes de la UTC se encargan de pasear a los perros por los caminos de la parroquia Joseguango Alto. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Estudiantes recuperan a los perros abandonados

23 de octubre de 2017 15:29

Los alumnos de la carrera de Veterinaria de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC) deben viajar 30 minutos para llegar a la Fundación Latacunga Animalista, ubicada en la parroquia Joseguango Alto. En este espacio se hallan 74 perros de diferentes razas y tamaños, que fueron rescatados de las calles de la capital de Cotopaxi.

Los 60 estudiantes del octavo ciclo académico de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y Recursos Naturales son los encargados de realizar una ficha médica a los canes. También les pusieron un nombre, desparasitaron y rehabi­litaron. Otra de las actividades de vinculación de los jóvenes fue trabajar en la parte emocional de los animales y que aprendan a ser guiados con una cuerda.

Según Adriana Páez, directora de Latacunga Animalista, los futuros veterinarios conocen la realidad de los centros de rescate y ponen en práctica lo aprendido en las aulas. La activista explica que al final del ciclo académico de las prácticas, las mascotas son adiestradas y pueden entrar en adopción. “Algunos chicos se llevaron a sus casas a los animalitos que cuidaban. Fue tal el cariño y la vinculación que hubo entre docentes, estudiantes y directivos del centro que se hizo una clausura del trabajo realizado. A pesar de haber finalizado su tarea, los jóve­nes aún vienen los domingos”.

El convenio de cooperación interinstitucional entre la UTC y el centro es por dos años. El objetivo es brindar atención primaria y rehabilitación a los animales abandonados en Latacunga y en otros centros urbanos.

Mercedes Toro, docente responsable de vinculación de la carrera de Veterinaria de la UTC, explica que el programa con los estudiantes es parte de la formación profesional. Entre las obligaciones constan la ayuda médica a los canes, el adiestramiento y el cuidado al centro.

Toro indica que el balance de ayuda en los canes fue positivo en el primer año de ejecución. La idea -señala- es que se vaya mejorando y concienciando a los futuros médicos.

“Estamos formando estudiantes integrales y con conciencia humana, a través de los conocimientos prácticos”, asegura Toro.

Hasta el momento, la carrera de Veterinaria trabaja con este centro donde están involucrados autoridades, docentes y estudiantes. Angélica Soria, estudiante de octavo ciclo de Veterinaria de la UTC, cuenta que al inicio solo arribaron para brindar los conocimientos prácticos, como desparasitar a los perros y conocer las instalaciones.

La estudiante cuenta que en el momento de realizar sus actividades, se encontraron con que los perros “fueron abandonados y no tenían un hogar”. Soria explica que la idea fue creciendo y ahora están siendo atendidos los canes permanentemente.

“Son seres que necesitan cariño. Les hemos dado confianza y los hemos recuperado para que sean adoptados. Hacemos un llamado a los dueños de perritos, para que no los abandonen”, asegura Soria.