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Foto: archivo Paúl Rivas / LÍDERES La empresa de chocolates Pacari trabaja con la comunidad de Archidona (Napo)  en un centro de interpretación.

La empresa de chocolates Pacari trabaja con la comunidad de Archidona (Napo) en un centro de interpretación. Foto: Paúl Rivas / LÍDERES

Las mipymes aprenden a ser sostenibles

31 de octubre de 2016 07:36

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) que quieren ser sostenibles tienen un gran desafío por superar: combinar rentabilidad financiera, políticas ambientales e impacto social. El reto es grande dada su naturaleza y la estructura que difiere en recursos y tamaño frente a las grandes empresas.

En el Ecuador existen mipymes que poco a poco toman conciencia de lo que implica ser sostenibles. Estas trabajan de cerca con sus proveedores, sus consumidores, así como con sus trabajadores y toda la cadena de valor. Un ejemplo de esta tendencia es Pacari, la firma que produce y exporta chocolates elaborados con cacao orgánico.

Santiago Peralta, el fundador de Pacari, está consciente de que la sostenibilidad abre mercados y genera un negocio diferenciador. Esta empresa trabaja con cerca de 3 500 agricultores de cacao orgánico en Esmeraldas y Napo.

Para Peralta, el asunto es claro. “Si no se hacen bien las restas y las sumas, si no se manejan bien los recursos económicos, todo el proceso sostenible de una empresa corre peligro”. Además, asegura que la sostenibilidad económica tiene que ser generada por la propia empresa, sin esperar ayuda ni del Estado, ni de una organización no gubernamental. “No debemos esperar ningún subsidio”.

Una de las estrategias de Pacari es apostar por productos orgánicos. Ese valor agregado, dice Peralta, les permite llegar a países de América, Europa y Asia con un producto premiado en Londres, Nueva York, España y otros países. El retorno está en el crecimiento de la empresa y en el aseguramiento de trabajo y precios justos a los proveedores, es decir a los agricultores que trabajan con cacao orgánico. Por todo esto, Pacari está en proceso de obtener una certificación de empresa B (ver nota inferior).

No obstante, el camino hacia la sostenibilidad es largo, no solo en Ecuador, sino en toda la región, según el argentino Hugo Kantis, director del Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem) e investigador de temas empresariales.

Kantis asegura que al hablar de Mipymes sostenibles aún hay más interrogantes que evidencias. “Estamos al inicio de la sostenibilidad. Todavía tiene que pasar mucha agua bajo el puente”.

Para Xavier Ordeñana, catedrático e investigador de la Espae Graduate School of Managemet, el tema de sostenibilidad es complejo. “La mortalidad de las empresas es muy alta en especial en las pequeñas y medianas”.

Según datos del Global Entrepreneur­ship Monitor Ecuador 2015, el reporte que mide la actividad emprendedora, el 25,9% de negocios nacientes en el país dura menos de tres meses y solo el 9,8% supera los tres meses y se mantiene hasta cumplir tres años y medio.

El triple impacto es la meta que se persigue bajo este modelo

Empresas B. Este es el nuevo concepto que va ganando espacio en el mundo de los negocios. Esta clase de organizaciones se desenvuelven buscando lo que Hugo Kantis, de Prodem, llama el triple impacto o preocupación por la gente, por el planeta y por ser rentables.
Este especialista en temas empresariales señala que es deseable que aparezcan empresas y jóvenes emprendedores que se plantean cómo responder ante necesidades sociales siendo rentables.

Se trata de una redefinición del éxito empresarial, dice Michelle Arévalo-Carpenter, cofundadora de Impaqto, organización ecuatoriana que cuenta con la certificación de Empresa B. “El tema de fondo -dice- es dejar una huella positiva en la sociedad”.

Sobre la evolución de esta clase de empresas Kantis acude a su experiencia y prefiere ser prudente. “Hay una ola de optimismo grande en terminos de que la tendencia va a forzar que esto de las empresas B sea la norma el día de mañana. Ojalá esto suceda, pero seamos cautelosos con no generar altas expectativas, porque el juego de los negocios y el mercado a veces tiene criterios más duros”. El representante de Prodem cree que puede ser un asunto generacional, pero sobre todo depende de del sector y la propuesta de cada empresa.

El tamaño es una fortaleza que tienen las pequeñas empresas

Ser una Mipyme sostenible es un proceso metódico. En el caso de la empresa Soluciones Ambientales Totales (Sambito) el objetivo es articular negocios ambientales y para lograrlo utiliza una fórmula sencilla y efectiva: levanta indicadores económicos , sociales y ambientales. Con esa información se implementan acciones para mejorar y mantener esos indicadores.

Así lo explica José Guarderas, gerente de Sambito, empresa con 15 años en el mercado. “Los indicadores que se obtienen resultan relevantes y son una evidencia ante nuestros ‘stakeholder’ de que estamos haciendo actividades que enmarcan a la pyme dentro de un marco sostenible”.

El ejecutivo añade que si bien existe conciencia sobre la sostenibilidad aún hay tarea pendiente. “Esto requiere de un gran compromiso de todos los sectores productivos, así como de los organismo públicos”, asegura Guarderas.

Wilson Araque, titular del Observatorio de la Pyme de la Universidad Andina Simón Bolívar, aporta con más elementos. Él sostiene que crear conciencia al respecto no es sencillo. “Hoy en día la sostenibilidad no es la principal prioridad de una pequeña empresa”.

Según este catedrático e investigador, mejorar el tema de sostenibilidad es un problema estructural y por lo tanto las soluciones también son estructurales y demorarán algunos años. “En el país hay algunas experiencias y con el tiempo serán cada vez más comunes”.

Los beneficios de ser Mipymes sostenibles van desde mejorar las posibilidades de internacionalizarse hasta estar bien preparadas para bajones de la economía, según Xavier Ordeñana, investigador de la Espae. Él añade que La clave pasa por contar con una especie de plan de carrera “que permita tener una visión clara del negocio, con posibilidades de expansión y con una agenda de largo plazo”.

Otra ventaja que tienen las Mipymes es su tamaño, según Arévalo-Carpenter. “Al tener operaciones más pequeñas, la pyme puede mantener una mejor trazabilidad sobre su cadena de valor, recibir retroalimentación de sus clientes más cercanamente e innovar en sus políticas internas de manera más ágil”.

La cofundadora de Impaqto insiste en que el tamaño significa una ventaja que está siendo cada vez más valorada por el mercado local y extranjero. Todo esto traerá como resultado que la pyme deje una huella social y ambiental positivas. Es una ecuación simple: “los colaboradores están más comprometidos con la empresa, sus consumidores los promueven y el mercado los prefiere”.