Delia Muñoz y Francisco Guamán empezaron el negocio en el 2000. Hoy suma clientes en cuatro provincias. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Delia Muñoz y Francisco Guamán empezaron el negocio en el 2000. Hoy suma clientes en cuatro provincias. Foto: Glenda Giacometti / LÍDERES

Cristina Marquez
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Ellos industrializan la moda indígena

25 de mayo de 2016 09:43

El edificio de nueve pisos donde hoy funciona Kawsay Cultura Fashion, una empresa que confecciona prendas originarias de cuatro culturas indígenas del Ecuador, no se asemeja al modesto taller donde se inició la marca.

Delia Muñoz y su esposo Francisco Guamán bordaban a mano coloridas blusas puruhaes para venderlas en los mercados artesanales de Riobamba en el 2000, cuando iniciaron su negocio. Hoy distribuyen prendas para puruhaes, cañaris, salasacas y otavalos en todo el país; en ocasiones hacen envíos al extranjero.

Kawsay Cultura Fashion, un término que fusiona tres idiomas, describe el concepto creativo de las prendas que se elaboran en la empresa: vivir la cultura de un modo elegante y ‘fashionista’.

La ropa de la marca se caracteriza por los escotes, las transparencias y las decoraciones hechas con piedras brillantes y mullos de colores para crear un efecto fresco y moderno que capte la atención de las jóvenes, sin perder identidad.

“Veíamos que las jóvenes de las comunidades utilizaban su anaco pero con camisetas de la cultura occidental y cuando investigamos, nos dimos cuenta que las telas hechas con fibras de lana de borrego ya no se ajustaban a la vida moderna”, cuenta Muñoz.

Así, decidió cambiar su pequeño negocio de prendas tejidas, por una tienda de blusas juveniles. Ella y su esposo lograron hacer cuatro blusas con los rasgos de a vestimenta de Colta, pero con un corte y tela diferentes.

Su idea tuvo acogida en los mercados locales y al poco tiempo los pedidos se multiplicaron. Para el 2002 el negocio había crecido. Invirtieron USD 300 en la compra de máquinas de costura e iniciaron una investigación para identificar las particularidades de la vestimenta de otras culturas.

Para el 2005, el incremento de ventas y el listado de clientes les motivó a modernizar los procesos en la empresa. Así, invirtieron cerca de USD 40 000 en una máquina bordadora industrial que les permitió triplicar la producción.

Las escuelas interculturales bilingües de Chimborazo, los miembros de los coros evangélicos y los funcionarios de organizaciones indígenas se convirtieron en sus principales clientes. Sus prendas también son solicitadas por mestizas amantes de la moda andina.

El que personalidades públicas lucieran diseños con motivos andinos también catapultó su negocio. “La moda indígena se volvió una industria”, cuenta Delia Muñoz, la propietaria del negocio.

En el 2008 Kawsay Cultura Fashion se convirtió en una empresa familiar e incrementó el menú de opciones. Los bolsos, fajas y otros accesorios tejidos por los artesanos de Cacha, una parroquia conocida por su tradición artesanal, se incorporaron al catálogo.

Actualmente se ofrecen blusas bordadas para las cuatro culturas que cuestan entre USD 10 y 80. También hay camisas para caballeros, desde los USD 15, calzado decorado con cintas tejidas y mullos, joyería y otros accesorios.

La empresa también cuenta con un departamento de diseño e investigación de la cosmovisión andina. Según la creencia indígena, los colores y las figuras de los trajes tienen distintos significados que cuentan la historia de las nacionalidades kichwas y la relación del hombre con la Pachamama.

De hecho, las prendas de cada cultura se diferencian entre sí por los colores, los estilos y los bordados con figuras de la cosmovisión andina. Los diseños que incluyen pequeñas líneas simétricas que forman figuras como triángulos, ‘churos’, rectángulos y otras formas, por ejemplo, caracterizan a la vestimenta puruhá.

“Las líneas que forman picos que se unen entre sí representan la herencia. Significa que los conocimientos, la sabiduría y los valores se transmiten a cada generación de una familia”, dice Martha Guamán, responsable de ese departamento

Las blusas salasacas, en cambio, se caracterizan por las tonalidades fuertes y sobrias como los azules, verdes y amarillos, además se bordan flores y el escote en el cuello es más pronunciado. “Para nosotros es importante entender las diferencias en la vestimenta de cada cultura, porque así diseñamos prendas exclusivas para cada nacionalidad”, dice Francisco Guamán.