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Rodrigo Torres es el propietario de Ya Voy. Esta empresa riobambeña ofrece el servicio de entrega de encomiendas y compras  con una particularidad, se hacen en motocicleta. Fotos: Cristina Márquez/ LÍDERES

Rodrigo Torres es el propietario de Ya Voy. Esta empresa riobambeña ofrece el servicio de entrega de encomiendas y compras con una particularidad, se hacen en motocicleta. Fotos: Cristina Márquez/ LÍDERES

Estas motocicletas se usan para toda clase de entregas

21 de febrero de 2018 06:57

La entrega de paquetes y encomiendas es la especialidad de los 12 motorizados de Ya Voy. Ellos recorren con agilidad las calles de Riobamba y pueden entregar llaves olvidadas, documentos, hacer compras o pagos, y todo aquello que les ahorre a sus clientes la necesidad de salir de su casa.

Moverse en motocicletas abarata el costo de la entrega y reduce el tiempo de espera de los clientes. Además, abrió una nueva oportunidad de ventas a los restaurantes que no tienen servicio de entrega a domicilio.

La empresa se inició en el 2010, cuando las calles del centro de Riobamba se cerraron al tránsito por los trabajos en las tuberías de agua potable. Durante tres meses todos los negocios ubicados en ese sector registraban pérdidas por la falta de clientes.

Los vehículos particulares y taxis tampoco podían circular en algunos sectores de la ciudad.
“La gente no quería salir de su casa porque las calles estaban abiertas y había mucho polvo en el ambiente. Los restaurantes y cafeterías fueron los más afectados”, recuerda Rodrigo Torres, propietario del emprendimiento.

En esa época, él tenía una pizzería que contaba con servicio a domicilio. Dos empleados disponían de motocicletas que, sin recargo en el pedido, hacían las entregas.

Torres notó que durante el cierre de las calles casi no había clientes en el local, pero los pedidos a domicilio se incrementaron. Un día de poco movimiento le propuso a sus empleados ofrecer el servicio de entregas y encomiendas a otros negocios del sector.

El primer día entregaron 15 pedidos y en unos días más se duplicaron. La entrega de paquetes en motocicletas salvó la economía del pequeño negocio.

“Descubrimos un nicho de mercado. En esa época los taxis no ofrecían el servicio de entregas o era muy costoso. Movernos en moto nos permitía llegar más rápido, y además costaba menos”, cuenta Torres, de 45 años.

Los restaurantes que no contaban con servicio a domicilio se convirtieron en los clientes más frecuentes de la empresa. Torres y sus empleados publicitaban el servicio con hojas volantes y en conversaciones directas con los propietarios de los restaurantes.

Tres años después la flota de motociclistas se incrementó a cuatro. Torres decidió cerrar la pizzería y concentrarse en mejorar el negocio de encomiendas.

Él invirtió unos USD 400 en la compra de radios, el diseño del logotipo y una central. Instaló en su casa el centro de operaciones e intensificó la publicidad.

Un catálogo de restaurantes y otros productos que incluye un menú con las opciones de cada sitio se lanzó como estrategia para facilitar la compra por vía telefónica e incrementar las ventas.

Además, lograron posicionar la marca en Riobamba e incrementar su cartera de clientes.
Actualmente sus servicios son requeridos también por instituciones públicas y privadas, familias que requieren compras urgentes de alimentos o medicamentos, despachos jurídicos y consultorios.

Los 12 motociclistas logran entregar entre 350 y 400 pedidos al día. Las carreras cuestan entre USD 1 y 3, dependiendo de la distancia, el monto y el tiempo.

“El servicio es excelente. Antes tenía que dejar encargado el local y salir a comprar los insumos diarios. Es muy cómodo hacerlo con una sola llamada”, dice Catalina Massón, una de las clientes.

Torres espera incrementar la flota con más motocicletas y transformar la empresa en una franquicia para llegar a otras ciudades, como Ambato y Quito.