Foto: cortesía Impaqto Niñas de Etiopía se benefician con los productos de Be Girl, una innovación social que está en crecimiento.

Niñas de Etiopía se benefician con los productos de Be Girl, una innovación social que está en crecimiento. Foto: Cortesía Impaqto

Lucía Atapuma. IMPAQTO (I)
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Una idea pensada en la mujer

7 de septiembre de 2016 09:21

Cuando se trata de mejorar el mundo, el superar estigmas fue clave para que Pablo Freund y su socia Diana Sierra inicien su emprendimiento, Be Girl. Este equipo de innovadores sociales distribuye productos sanitarios para niñas en África y en otros lugares en donde sus habitantes no tienen acceso a productos de menstruación, lo que ha provocado un menoscabo en el bienestar de millones de mujeres.

El entrenamiento profesional de Freund fue en finanzas. Se educó en historia del arte y en economía, después realizó una maestría en sostenibilidad en donde conoció a su socia; actualmente es co-fundador y COO de Be Girl.

Su visión sobre lo que es desarrollo sustentable ha sido influenciada sobre la filosofía de que para cambiar la realidad no se puede tratar de presionar un cambio, sino que se necesita ofrecer una alternativa para lo que ya es obsoleto. “Hoy en día no hay ninguna barrera tecnológica que impida dar el desarrollo sustentable de la humanidad”, comenta Freund.

Parte de la labor que este experto en sostenibilidad lleva a cabo, incluye el trabajo de activismo y educación para sacar a la luz este tema de derechos humanos que ha sido ignorado. “Te pueden decir que tenemos una crisis alimenticia, una crisis de desechos, tenemos un montón de problemas, pero nadie te dice que hay una crisis de falta de acceso a productos de menstruación y que eso representa una barrera estructural para el bienestar de miles de millones de mujeres”, recalca Freund.

Este tema es considerado tabú y ha generado una cultura de resistencia. Freund señala que esto es problemático y que debería darse una conversación franca sobre lo que está pasando, pero por rechazo al tema ni siquiera hay interés y mucho menos se propone alguna solución. Por ello es necesario encarar esta realidad.

Para este emprendedor social, la falta de acceso a productos de menstruación es una de las crisis más grandes y silenciosas que tiene la humanidad y aunque parezca que no es grave porque es algo tan simple como un producto, las implicaciones de no estar participando activamente en la sociedad son inmensas.

“Siempre le decimos a la gente: nosotros queremos lanzar el Nike de los productos menstruables, algo que sea internacional y que sea desestigmatizante, empoderador. ¿Y de dónde viene esta idea de que sea empoderador? De que las niñas una vez que tienen su menstruación –pasa en Ecuador, pasa en Colombia, pasa en Latinoamérica y en Asia y en África y en todo lado– si no tienen acceso a esos productos se quedan en la casa”, menciona Pablo.

El impacto que han generado estas toallas sanitarias reutilizables también abarca lo ambiental: “Cada mujer utiliza a lo largo de su vida unos 11 000 productos sanitarios. ¿Y a dónde van todos esos desechos?”, pregunta Freund, que gracias a Be Girl ha logrado tomar acción también sobre esta problemática ambiental.

Esta iniciativa ya marcó a más de 9 000 niñas de 23 países, principalmente de escasos recursos, a través de organizaciones no gubernamentales.