Los turistas recorren los ríos de la provincia verde en canoas que son fabricadas por los comuneras de la zona. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

Los turistas recorren los ríos de la provincia verde en canoas que son fabricadas por los comuneras de la zona. Foto: Marcel Bonilla / LÍDERES

Naturaleza y cultura al alcance del viajero

23 de marzo de 2018 07:13

Los paisajes que se observan en la denominada ‘Ruta etnocultural de Esmeraldas’ permiten conocer el territorio esmeraldeño, en el que se asientan pueblos y nacionalidades indígenas.
En la zona selvática de los cantones San Lorenzo, Eloy Alfaro, Muisne y Quinindé están las etnias Chachi, Épera, Awá y las poblaciones negras. Por todas esas poblaciones cruza la ruta.

La unidad de Fomento productivo del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de Esmeraldas creó -hace cinco años-un recorrido para mostrar a los turistas la ubicación de los museos culturales como el de Playa África y La Tolita Pampa de Oro.

Un mapa muestra los lugares donde están las manifestaciones culturales de los pueblos afro e indígena, observación de fauna, pesca, artesanías, costumbres, centros culturales, senderismo y vías principales de acceso.

Sonia Quiñónez, técnica de turismo del GAD, explica que la ruta empieza en el cantón Muisne, en el sur de la provincia, en la población Chachi de San Salvador, que cuida 800 hectárea de bosque.

Mientras se avanza por la zona muisneña de río Sucio se observan diferentes plantaciones de plátano en las fincas indígenas. También se miran las casas de madera y caña guadúa, con fogones en las azoteas o en su parte baja, convertidas en atractivos.

Por el lado del cantón Rioverde, en el norte de la provincia, la ruta se vuelve más intensa. Se recorre en canoa por el caudaloso río Verde hasta llegar a la comunidad Chachi de Guayacana y, posteriormente, a Medianía.

En esas poblaciones se practica el senderismo y la observación de animales. Los chachis tienen unas 1000 hectáreas de bosque primario, que están bajo su control; ellos se encargan de cuidarlo.

Luis Añapa, comunero de Guayacana, dice que la zona es propicia para la caminata y para disfrutar de las cascadas de la zona.

Los chachis tienen como idioma el Cha’palaa, donde Chachi significa “gente verdadera o nuestra gente”, y están en mayor cantidad en el cantón Eloy Alfaro.

El verdor de la zona selvática se observa desde las partes altas como Santa María de los Cayapas, atravesada por el río Cayapas, ubicado en el norte de Esmeraldas, en el cantón Eloy Alfaro.

En Santa María, por su parte, los mayores enseñan a los niños el manejo de las canoas y su labranza en madera, como la caoba, que llegan a medir un metro de ancho y hasta 10 metros de largo.“Esto es parte de lo que mostramos a los que nos visitan en nuestras comunidades”, señala Ángel Pichota, habitante de Santa María.

En esta zona la agricultura es la principal actividad, por eso se dedican a cultivar yuca, maíz, arroz, fréjol, camote y maní, que comparten con los visitantes.

Los turistas pueden degustar de la tradición gastronómica del pueblo Chachi. Se puede tomar la bebida clásica, el champús, preparado con arroz y maíz, pero también se prueba el guarapo, hecho a base de caña de azúcar.

Los indígenas conservan el uso de ‘pandado’, que consiste en envolver en hojas de bijao camarón de río o pescado. Estos se colocan sobre leñas.

Más detalles

Comunidad. En la ruta también están los Éperas, que habitan en Borbón, Las Palmas, Bella Aurora y Santa Rosa. Ellos conservan su dialecto el ‘sia pedee’ como lengua local. Son hábiles pescadores, cazadores y artesanos.

Naturaleza. El paisaje de Playa de Oro resalta por las grandes piedras y los sitios estrechos en algunos tramos del río Santiago, cubierto en la ribera por la vegetación. En ese sitio se construyeron cabañas turísticas con capacidad para 30 personas.