La trayectoria profesional de  Álvaro Castillo se ha caracterizado por la gestión y el fomento de la cultura del emprendimiento. La UTPL se convirtió en su centro de operaciones. Foto: Cortesía de la Universidad Técnica Particular de Loja

La trayectoria profesional de Álvaro Castillo se ha caracterizado por la gestión y el fomento de la cultura del emprendimiento. La UTPL se convirtió en su centro de operaciones. Foto: Cortesía de la Universidad Técnica Particular de Loja

Giovanni Astudillo (I) 
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Su gestión y decisión fueron las rutas para triunfar

16 de agosto de 2015 15:19

Álvaro Castillo, lojano, de 42 años, dirige el centro Prendho, que es considerado como la mejor incubadora del Ecuador. Su vida es un ejemplo de emprendimiento.

Cuando se graduó del Instituto Técnico Daniel Álvarez Burneo, de la capital lojana, su deseo era ingresar a la Academia Militar Eloy Alfaro en Quito. La economía familiar no permitía financiar esa carrera y su padre le ofreció hipotecar la casa, pero el riesgo era muy alto y optó por estudiar Informática en la Universidad Técnica Particular de Loja.

Allí, Álvaro Castillo desde el principio demostró una de sus principales fortalezas: la gestión. Cuando cursaba el tercer ciclo, las autoridades de este centro de estudios superiores necesitaban confeccionar libros para la modalidad de estudios a distancia.

La labor consistía en procesar la información entregada por la Universidad. Es decir, editar, elaborar los gráficos, digitar... Castillo propuso encargarse de esa tarea y obtener ingresos para financiar su carrera. En esa iniciativa le acompañó Carlos Correa, quien desde entonces ha sido su socio y compañero en sus diferentes emprendimientos.

Para cumplir con el pedido contrató a sus compañeros que tenían computadores en sus hogares y el trabajo se realizaba luego de clases. Este contrato duró tres años y elaboraron más de 30 libros.

Correa destaca de Castillo su capacidad para sortear las dificultades. “Nunca se cruza de brazos ni se lamenta. Es muy creativo, es conciliador y cuando existen disputas o desacuerdos, él no genera más incomodidad sino que siempre busca la solución”.

Otra oportunidad de negocio surgió cuando identificó que los estudiantes de Informática tenían problemas en materias como programación, metodología... Él se encargó de la promoción, matriculación, gestión y contratación de los alumnos más destacados o profesores para que dicten las clases a quienes lo necesitaban. Esa actividad duró entre 1996 y 1997.
Con esa experiencia fue contratado por la fundación Celoproyamo para administrar uno de los primeros centros de cómputo de la capital lojana. Organizó cursos de autocad, diseño, entre otros.

Según Castillo, su fortaleza y gusto por la gestión guarda relación con su carrera de Informática, “porque tiene muchos elementos de gestión y planificación para ver las cosas de manera integral”.

Su espíritu emprendedor siguió y con su tío Alfonso, quien es experto en contabilidad, creó una microempresa para ofrecer el servicio de contabilidad para los gobiernos seccionales o instituciones privadas de Loja y Zamora Chinchipe. Aprendió sobre esta profesión y con estas actividades financió su carrera y no se convirtió en una carga para su familia.

Castillo convenció a su padre Marco y a su hermano Galo para invertir en una empresa para comercializar equipos de computación y capacitación. Fue despedido por ellos, “pero fue lo mejor que me pasó porque cuando uno se da cuenta que no tiene nada, es el momento que se buscan las oportunidades”.

Y así fue. Con su amigo Carlos Correa abrió en 1999 la empresa Génesis Sistemas para ofrecer servicios de informática para pequeñas empresas, medios de comunicación... A más de dar soporte, desarrollo de software, mantenimiento y proveer Internet, vendieron computadores Mac. “Nos fue tan bien que fuimos referentes en Loja y nos conoció Luis Miguel Romero, que luego se convirtió en canciller de UTPL”.

En el 2003, Romero pidió que Génesis y la Universidad abran la Unidad de Proyectos y Sistemas Informáticos; las creaciones se transferían a colegios, empresas y proveedores de Internet. Génesis se cerró, pero se abrieron otras puertas. Castillo fue nombrado como director del campus de la UTPL y luego de Infraestructura. Después, él recibió la propuesta de dirigir el proyecto Loja Valle de Tecnología.

Inició en una oficina de 30 metros cuadrados y con cuatro iniciativas de emprendimiento que desarrollaban software y productos web. Hace dos años cambió su nombre a Prendho para recibir a proyectos de otros ámbitos. En marzo pasado, la Senescyt acreditó a este centro como la mejor incubadora del país.

El trabajo de Castillo se centra en crear una cultura de emprendimiento y es práctico, dice David Aguirre, de la iniciativa Ingeniería Verde. “Él transmite que es posible apostar por un negocio y que debemos ser creativos”.